Carpe diem - Recusatio

(Selección de textos elaborados en el taller literario del Curso "La Tradición Clásica en la poesía española contemporána")

 

 

viñeta

Introducción

 

viñeta

Textos de Carpe diem

 
viñeta

Matilde Aguilar Medina

viñeta

María Cope Gil

viñeta

Juan Antonio Gómez Luque

viñeta

Encarnación Laguna Mariscal

viñeta

Gabriel Laguna Mariscal

viñeta

Miryam Librán Moreno

viñeta

Antonio Martínez Cerezo

viñeta

Laura Martínez González

viñeta

Manuel Murillo Córdoba

viñeta

Severino Nieto Barea

viñeta

José Antonio Ortega Justicia

 

 

viñeta

Textos de Recusatio

 
viñeta

Juan Antonio Bernier Blanco

viñeta

Encarnación Laguna Mariscal

viñeta

Antonio Martínez Cerezo

viñeta

Laura Martínez González

viñeta

Manuel Murillo Córdoba

viñeta

Severino Nieto Barea

viñeta

José Antonio Ortega Justicia

 

 

Introducción

 

En la semana del 14 al 18 de Julio nos reunimos en Córdoba un grupo de amigos, aficionados a la poesía y la cultura clásica, en un Curso de Verano titulado "La Tradición Clásica en la poesía española contemporánea". Una de las actividades que llevamos a cabo fue un taller literario. En la primera sesión estudiamos, desde un punto de vista fenomenológico, dos tópicos literarios: el carpe diem y la recusatio. Como ejercicio, se propuso a los alumnos inscritos en el Curso que elaboraran textos poéticos que desarrollaran ambos tópicos. Estos textos se pusieron en común y se debatieron en la segunda sesión del taller. La respuesta fue entusiasta. Los textos resultantes alcanzaron en líneas generales un alto nivel de calidad. Como muestra, editamos a continuación algunos ejemplos. Sí, también incluyo los textos de los coordinadores, para que den ejemplo.

 

Desde luego no soy nadie para establecer juicios de valor ni ránkings de calidad, pero quisiera recomendar la lectura de algunos poemas que a mí personalmente me han gustado o emocionado más. No hay que perderse el poema de Antonio Martínez Cerezo dedicado al carpe diem (que versa, en realidad, sobre la ancianidad); ni el soneto "TEMPUS FUGIT" de José Antonio Ortega Justicia. Es muy elegante también, con su punta humorística final, el poema de Severino Nieto sobre el carpe diem. Dentro del tópico de la recusatio recomiendo el breve y minimalista poema "IN LIMINE" de José Antonio Bernier; así como "PRO EPICIS CARMINIBUS" de Miryam Librán; y la elegía fúnebre (¿quizá por Miguel Hernández?) de Antonio Martínez Cerezo.

 

Y debe constar: los coordinadores del taller pasamos un rato magnífico. Es de justicia mostrar nuestro agradecimiento a los participantes. Gracias a todos por su colaboración, por su espíritu crítico y por su amistad. Felices vacaciones. Y hasta siempre.

 

 

Textos de Carpe diem

 

Arranca las rosas y no esperes,
ni el pasado que fue lamentes.
Goza y mientras puedas siente
porque si el tiempo un círculo fuese,
un eterno retorno en devenir
donde el pasado aún no es,
donde el futuro ya lo fue,
entonces, no olvides vivir
el eterno momento que es.

 

                           Matilde Aguilar Medina

 

HOY

"Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la gran felicidad" (Pearl S. Buck)

Hoy te amaría de carne,
de hueso.
Te cubriría de aromas ávidos
de sexo.

Hoy humedecería tu cuerpo,
amasaría recuerdos y deseos.
Hoy lo daría todo por ser
tu sueño.

Hoy te amaría de frente
y de perfil.

Hoy, para rozarte, me haría viento,
para quemarte, fuego,
para cubrirte, cielo,
para estremecerte, verso.

                         María Cope Gil
 

 

COSECHA LOS CLÁSICOS

Cosecha los clásicos,

empápate de ellos,

vívelos,

saboréalos,

sácales el jugo,

bébete cada estrofa,

reconócete en los epigramas de Marcial,

búscate en las palabras de Séneca.

 

Ahora, mañana será tarde.

 

El tesoro escondido de la sabiduría

se bebe en pequeños sorbos,

se mezcla creando un néctar

que los dioses envidiarían

si supiesen comprender su esencia.

 

Cuando los hijos de la pluma

entreguemos el bolígrafo,

no correrá tinta por nuestras venas

que ilumine nuestras míseras estrofas.

 

Todo, todo está en los clásicos.

Aprovecha el momento,

antes de que tú y tu soberbia de postmoderno

juntamente, terminéis en la papelera del olvido.

 

                    Juan Antonio Gómez Luque

                    (jagomez@uco.es)


Carpe Diem, si te pienso
no te cumplo. Si te nombro,
ya te pierdo.
Y por ello, yo prefiero
no pensarte, no saberte
y sí tomarte.


                    Encarnación Laguna Mariscal

                    (elaguna68@iespana.es)

 

 

CARPE DIEM

 

Estoy contigo, y no siento deseo

de cosechar el tiempo fugitivo,

ni deshojar la rosa caediza,

ni de hacer cábalas con días venideros.

No hay futuro contigo, ni pasado,

no tengo prisa, ni miedo ni esperanza,

estar contigo y ser dios es todo uno.

Vivir, un siempre eterno todavía.

 

Me iré, lo sé: ni busco ni rehúyo

dejar de ser, y cuando tenga

que abandonar esta sala de candelas de oro,

saldré como el comensal ahíto

que se marcha de un banquete tras los postres.

 

Y no me engaño recolectando días,

boniatos, edades, ajos, mocedades, zanahorias.

Mientras hablamos, sé muy bien

que habrá huido el tiempo, el muy cabrito.

Pues no me da la gana perseguirlo.

 

                Gabriel Laguna Mariscal

                (glaguna@uco.es)

 

 

HAIKU

Mantén la rosa
viva en tu memoria:
no la coseches.


                Miryam Librán Moreno

                  (libran@jet.es)

         


Ahora que te aguardan apenas un suspiro,
un aliento de rosas,
no dudes en cogerlas.
Recoge ahora el fruto,
las delicadas bayas de la experiencia.
Resiste.
Resiste a ver ajadas las sendas de las lágrimas,
el dorso de tu seda,
la flor de mi consuelo, tus caricias.
¡Corta las rosas!
Saborea la piel de las manzanas.
Goza.
Goza la soledad,
los parques y las fuentes.
Goza la lectura y las palomas.

Sabemos que mañana será, nadie lo duda,
sólo viaje y océano...
Resiste ante el espejo.
Resiste ante tu rostro a la deriva,
ante los derramados sauces de tus caderas.
Recolecta las rosas.
Recolecta las rosas de tu invierno.

 

                        Antonio Martínez Cerezo

 


Mira a tu alrededor y recoge
cada uno de los frutos que te da la vida.
No esperes el mañana
porque tal vez nunca llegará.
Guarda cada una de las uvas de tu viña
y forma en tu alma ese racimo
de ilusiones y momentos de placer.
Disfruta del momento de pisarlas
y sacar de ellas el mejor de sus jugos
porque recuerda que el tiempo
deja su huella
que aparecerá en tu rostro
en forma de surco.
Vive, pues, el momento
para no dejar en el recuerdo
una cosecha olvidada
por el paso del tiempo.

                                Laura Martínez González

 

Vive y goza el momento, niña,
aprovecha y haz todo lo que puedas
mientras puedas, no seas tonta,
corre, salta, vuela, sigue tu camino.

Rosa aún no marchita.

Cuando la muerte tras tus espaldas aparezca,
observes tus sufridas y agrietadas manos
y volver la mirada atrás la pena no merezca,
el gozo te odiará por no haber seguidos sus pasos.


                            Manuel Murillo Córdoba


Malgastarás de amor todas las tardes
mientras insistas tanto en tu porfía
de no fiarle nada a este presente.
Te engaña la esperanza cuando piensas
que volverá mañana el mismo día.
Debes saber que el tiempo no perdona:
se quedarán tus manos como escarcha,
será tu boca sólo triste mueca,
tu piel, bocado ansioso de manzana,
se exiliará de todos los espejos.
No seas tan absurda, goza, tonta.
Aún tenemos tiempo
antes de que tu hermano
regrese de la escuela.


                            Severino Nieto Barea
 


TEMPUS FUGIT
Cólmate ahora de mar, de la brisa

temprana que atrae su mano a tus senos.

Deja que estallen sus ojos, tan llenos

de ganas de destrozar tu camisa

 

(tú, su pantalón) y hacedlo deprisa

de pie, en el sofá, con besos obscenos

e incoherentes a veces, nunca ajenos

al momento que el deseo improvisa.

 

Cólmate, pues por tu lengua indecisa

reptan mudos el tiempo y sus venenos,

ya se acercan sombreando la cornisa

 

de tu frente confiada. Serenos

limitarán la anchura de tu risa,

del aliento roto y venido a menos.


                    En Córdoba, a 17 de Julio de 2003
                    José Antonio Ortega Justicia

                    (ortejus@supercable.es)
 

 

Textos de Recusatio

 

IN LIMINE

 

He escrito estos poemas para ti

con palabras que usamos a diario.

Late en ellos la calma de las horas

que en la hierba tendidos malgastamos.

No busque quien los lea otro sentido

que un fluir sinuoso hasta tu abrazo.

 

                    Juan Antonio Bernier Blanco

                    (juanantoniobernier@hotmail.com)

 

 

No quiero honores ni grandezas,

detesto famas no merecidas.

Prefiero la voz de mi princesa

gritando en mi lecho de alegría.

 

                    Encarnación Laguna Mariscal

                    (elaguna68@iespana.es)

 

 

 

PRO EPICIS CARMINIBUS

Esto es lo que afirman ellos.

Suspiros cortando el aire.

Promesas de amor eterno.

Una pasión que no mate.

Un cielo sin un infierno.

Dos habitantes de un mundo

ajeno, aislado, exento.

Únicos asuntos dignos

de llamarse poéticos.

 

Y esto es lo que yo creo.

Sígrid, ardiendo en la pira

de la traición y el anhelo.

Hágen, caído en batalla

sin miedo o remordimiento.

Walther, el que canta mientras

muere y mata con el hierro.

Y el hijo sordo del Mar

que nunca verá a Peleo.

Dadme el amor y la guerra,

la destrucción o el deseo.

Vosotros, que nunca seréis

poesía en estos tiempos.

 

                    Miryam Librán Moreno

                    (libran@jet.es)

 

 

No hay nada hoy que pueda recordarte.

Nadie viene a observar

tu cabeza de pluma, tu mirada marchita,

la crueldad del olvido.

Nadie quiere escuchar

tus recuerdos de fuego y primavera

de derrotas y el tacto

del presidio y la muerte.

Tú sabes de las voces

(tú, soldado maldito)

de los que volvían y lloraban.

Nadie se acerca, nadie,

ahora que te pudres

en la fugacidad de los objetos,

en la fragilidad de la memoria.

 

Yo te acompaño.

Hoy canto tu caída de soldado vencido

y la conversación amable y clara,

recupero tu edad y tu sabiduría,

la madurez insigne de tu conocimiento.

 

                        Antonio Martínez Cerezo

 

Sientes tu patria cuando estás lejos,

cuando recuerdas tus juegos

y añoras a la gente que un día

te vio partir.

Cuando recuerdas aquel batallón infantil

que jugaba a hundir los barcos

que hoy se han tornado en realidad;

y mientras escuchas el himno

que ha seguido fiel tu destino

creando ese camino de espinas

por el que un día defendías la libertad.

Pero a pesar de ello

sigues pensando en ella cada amanecer

y sigues comparando su cuerpo

al mástil de tu bandera;

sus ojos llevan a la defensa de tus ideas

y su risa canta el himno de la alegría.

 

                        Laura Martínez González

 

 

Me importa realmente un carajo

que los demás piensen que soy feliz

por tener coche, niños y un buen trabajo.

Sé que una buena y gran estabilidad

en nuestra sociedad es sinónimo de felicidad.

Tus besos y caricias, ni riman,

ni se asemejan al concepto "estabilidad"

porque superan con creces a la mera

FELICIDAD.

 

                        Manuel Murillo Córdoba

 

 

Llegaron de pronto. Llenaron las calles.

También los mercados, esquinas y plazas.

Los más insensatos ahogaron sus noches

con falsos fantasmas, migajas de gloria.

A mí me salvó tan solo tu nombre

haciendo su ronda frente a mi puerta.

 

                        Severino Nieto Barea

 

 

RECUSATIONES

 

No son tus cabellos espirales

los que un día me hicieron cautivo de tu sombra

o de tu falda, por más que insistas.

La verdad es que tu pelo rizado

mi invitó, sin duda, a mirarte,

a desnudarte la nuca para bajar la cremallera.

Sé que creíste que yo te amaba entonces,

que aquel beso sutil en tu cabeza

era como una reverencia a la magia de tus rizos.

Pero sólo lo hice para olerte,

más de cerca.

Fue así cómo, incauto de mí, te inhalé el alma

y, ya dentro, me mantuve preso hasta mañana.

 

                        En Córdoba, a 17 de Julio de 2003.

                        José Antonio Ortega Justicia

                        (ortejus@supercable.es)

 

Ir al principio de esta página

                                                                    Ir a página inicial del sitio