PRUEBAS DE CONDICIÓN FÍSICA PARA EVALUAR LA SALUD

 

Martínez de Haro, V.; Álvarez Barrio, M.J.; del Campo Vecino, J.: Moya Morales, J.M.: Cabra de la Torre, N., Cabello Oliveros, E. y Muñoa Blas, J.

 

 

RESUMEN

 

            El objetivo de esta comunicación es poner unas bases para la creación de unas pruebas de evaluación de la condición física relacionada con la salud para obtener los valores normales de la población.

 

            Proponemos la creación de un grupo de expertos que determinen qué pruebas realizar, por qué y cómo administrarlas, recoger los valores y exponer los resultados.

 

            En principio proponemos pruebas fáciles para toda la población que midan fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad. Estas pruebas podrían ser: la dinamometría de manos, de extremidades inferiores y de espalda; el test de Cooper; la carrera de 6x9 m.; y el test sit and rich. Estas prueba deberían poder se autoadministradas bajo la supervisión de un especialista.

 

            La recogida de datos debe realizarse en un periodo concreto de tiempo, por los especialistas supervisores previamente entrenados y seleccionados para su tratamiento estadístico y su publicación a través de Internet.

 

 

INTRODUCCIÓN

 

            Esta comunicación se plantea para reflexionar y poner las bases para la elaboración de un procedimiento de evaluación de las capacidades físicas básicas como factores fundamentales de la salud.

 

            La condición física “es importante a lo largo de la vida para desarrollar y mantener la capacidad funcional que se requiere para satisfacer las demandas durante la vida y promover una salud optima”. (ACSM, 1988).

 

El movimiento es una de las características básicas del ser humano y su conservación es un signo de salud. Los factores facilitantes de este movimiento son las capacidades físicas básicas. Las capacidades físicas básicas son aquellas capacidades innatas que es posible definir claramente, evaluar y mejorar; por ello consideramos la fuerza, la velocidad, la resistencia y la flexibilidad. Por lo tanto, es necesario medir y conocer cuáles son los niveles saludables que se deben poseer para afirmar que tenemos buena salud. Según indican Ruiz et al. (2006), comparando varios estudios a nivel europeo que relacionan la salud y la condición física, ésta última es un marcador específico de salud en niños, niñas y adolescentes, y debiera serlo también en adultos.

 

            Por supuesto que es importante medir las capacidades coordinativas y la habilidad como signo de integridad del sistema nervioso, pero ahora de momento sólo queremos medir las capacidades físicas básicas fundamentalmente como medida de cantidad de movimiento, más que de calidad, aunque las pruebas de evaluación hay que hacerlas bien, es decir, con buena calidad de movimiento.

 

            Así que una vez explicado lo anterior y dado que no existen baremos universales para su medida, empezaremos nuestra exposición explicando cómo consideran diferentes autores el trabajo de condición física y salud, para después proponer unas pruebas realizables por toda la población, desde niños y niñas hasta viejos y viejas y para personas con discapacidad o sin ella. En la parte final de este trabajo se propone un protocolo de actuación basado en la “autoadministración dirigida”, la recogida de datos, la elaboración de estadísticas y su visibilidad.

 

 

CONDICIÓN FÍSICA Y SALUD

 

Se han descrito, en diferentes trabajos, como componentes de la condi­ción física para la salud: la resistencia cardiorrespiratoria, la flexibilidad, la fuerza y la resis­tencia muscular, y la composición corporal (ACSM, 1990, p.27; ACSM, 1998, p.331; Pate, 1988, p.21). Para nosotros la composición corporal (el cuerpo) no es un componente de la condición física, sino que es el soporte de todas ellas.

Delgado y Tercedor (2002) consideran las siguientes capacidades relacionadas con la salud: resistencia aeróbica o cardiorrespiratoria, resistencia muscular, movilidad articular, elasticidad muscular y composición muscular.

      Bouchard & Shepard (1994, p.68), además de incluir unos componentes motores, musculares (en los que incluyen la fuerza) y cardiorrespiratorios (resistencia), añaden otros de tipo metabólico y morfológicos no descritos por Delgado y Tercedor (2002).

            Tercedor (2001 #24) enumera los componentes de la condición física-salud, pudiéndose observar cómo la relación de componentes es muy similar a la primera de Delgado y Tercedor (2002), incluyendo únicamente la relajación muscular como un componente más: componente cardiorrespiratorio (capacidad aeróbica, potencia aeróbica, funcionamiento cardiaco, funcionamiento pulmonar y presión arterial), componente corporal (índice de masa corporal, grasa corporal, distribución de grasa subcutánea y densidad ósea), componentes musculares (fuerza y resistencia), flexibilidad (movilidad articular y elasticidad) y componente motor (relajación muscular)

      Latorre & Herrador (2003, p.80) proponen en su clasificación como elemento clave para el desarrollo de la condición física para la salud el trabajo de la higiene y la salud corporal, así la “homeostasis” [sic] postural es un elemento imprescindible para la prevención de lesiones, la eficacia deportiva y para la salud en general del individuo.

La velocidad, generalmente, queda excluida de los componentes de la condición física relacionados con la salud, dado que es una capacidad que se asocia más con la finalidad de lograr un rendimiento deportivo, cuando la persona requiere de la rea­lización de movimientos o desplazamientos lo más rápido posible (Cometti, 1998 #42). La velocidad de desplazamiento es simplemente una manifestación externa de la fuerza. Dentro de las manifestaciones de la velocidad, hay algunas que suponen una gran implicación del sistema nervioso central, de la atención, de la concentración y de aspectos perceptivos, tal es el caso de la velocidad de reacción compleja. Sin embargo, este tipo de manifestaciones no presenta una demanda del sistema energético aeróbico, tradicionalmente asociado a la salud. De esta forma, la velocidad de reacción se define como “una capacidad simple de realización perceptivo-cinética que no requiere niveles característicos de organización motora y que no implica aspectos significativos de carácter energético”  (Manno, 1994 #6: 122). A pesar de esto, no es menos cierto que, como indica Delgado & Tercedor (2002 #2), el tiempo de reacción y la rapidez de movimiento son características que identifican un adecuado estado del sistema nervioso, base de la competencia motriz de una persona. Por ello y por ser la edad de 8 a 12 años el periodo sensible para su desarrollo (Baur, 1991 #254), esta capacidad está dentro de los componentes de condición física-salud. Pero no sólo por esto; desde nuestro punto de vista la velocidad de reacción es imprescindible para evitar accidentes y la velocidad en todos sus componentes es imprescindible en muchos deportes de equipo e individuales y facilita la participación en ellos por lo que es imprescindible en el aspecto psicosocial de la salud. Con el paso de los años, uno de los efectos sobre el estado funcional de las personas es la reducción de la velocidad de la marcha y la pérdida de movilidad. Esta pérdida en la velocidad de desplazamiento está asociada primariamente con una reducción de la longitud de paso, que a su vez está relacionada directamente con una disminución en el rango de movimiento entre la pelvis y la cadera (Hageman, 1986 #106,).

La resistencia aeróbica es necesaria porque ocasiona una mejora cardiovascu­lar y respiratoria, así como metabólica (ACSM, 1998 #331; Després, 1991 #29; McKeag, 1991 #30), todo lo cual repercute en que la actividad cotidiana o la práctica físico-deportiva del niño se vuelva más económica, evitando la fatiga y, por tanto, reduciendo o anu­lando la aparición de accidentes, lesiones y enfermedades. Además la mayoría de los movimientos de la vida diaria se basan en la resistencia cardiovascular y muscular. Se ha mostrado que la actividad física de carácter aeróbico y la condición física cardiorrespiratoria tiene un efecto positivo en la salud cardiovascular (Stewart, 1991 #111). Además, la actividad física prolongada y de intensidad moderada tiene una incidencia directa sobre el peso y la composición corporal del individuo, lo que va a repercutir en su imagen corporal. En una investigación llevada a cabo por Pack-Kwong (1995 #335), con estudiantes de 19 a 24 años, con el objetivo de estudiar la relación entre la autoestima y los niveles de condición física, se encontró una relación positiva entre el nivel de autoestima y la resistencia cardiorrespiratoria, de manera que la autoestima explicaba un 12% de la variabilidad en el cambio ocurrido en el nivel de resistencia cardiorrespiratoria. En un estudio realizado por Steptoe et al. (1983 #336), con sedentarios, concluyeron que un ejercicio moderado, de carácter aeróbico, produce una mejora significativa de la condición cardiovascular, registrando también mejoras en la percepción subjetiva de la capacidad de afrontamiento del estrés.

La mejora de la movilidad articular y la elasticidad muscular es necesaria por el efecto preventivo sobre posibles lesiones que puede ocasionar la práctica físico-deportiva (Caramia, 1990 #34), por favorecer la disminución del estrés, la tensión y la relajación muscular (Alter, 1999 #63; García Manso, 1996 #11), por incrementar la eficacia de los gestos deportivos y porque permite un mejor conocimiento corporal y control postural (Hahn, 1988 #35). Además, dadas las especiales características del desarrollo corporal (picos de crecimiento, alternancia del crecimiento de las extremidades, etc.), es frecuente que se produzcan situaciones en las que el crecimiento óseo y muscular es desproporcionado a favor del primero, lo que ocasionaría un déficit de elasticidad durante esa fase. Por ello, es conveniente recomendar a los niños la realización de ejercicios de flexibilidad y elasticidad, con el fin de mantener la flexibilidad y prevenir lesiones (Martín Acero, 1993 #33). Hay estudios que indican que las personas que mantienen o incrementan su fuerza muscular y su flexibilidad, probablemente tengan mayor capacidad para desarrollar actividades cotidianas, menos tendencia al dolor de espalda y, además, soportan mejor las discapacidades, especialmente con el aumento de la edad (Pate, 1995 #108). En lo que se refiere a las desventajas que puede ocasionar un exceso de movilidad, se ha descrito que el exceso de movilidad de una articulación puede llevar a la inestabilidad de la misma (García Manso, 1996 #11), puesto que ésta viene acompañada de una laxitud desde los componentes articulares, con el consiguiente riesgo de lesión que esto conlleva. En los últimos años se ha establecido la relación entre flexibilidad y salud en niños como variable que interviene en el dolor de espalda. Además, esta relación podría quedar justificada al relacionar la cortedad isquiosural con problemas en la zona lumbar (Rodríguez  García, 1998 #110).

El trabajo de fuerza tiene una gran importancia en el niño, dado que permite que tenga un buen tono muscular general y mantenga adecuadamente la fuerza de la musculatura de sostén del esqueleto, evitando de esta manera muchos de los problemas posturales actuales (Marcos, 1989b #224). Generelo & Plana (Generelo y Plana, 1997 #8) destacan como los dos efectos principales del trabajo de fuerza, la mejora de la coordinación, puesto que un adecuado trabajo de fuerza contribuye a una mejora de la excitabilidad y de la velocidad de conducción nerviosa, y, por otro lado, el hecho de que favorezca la elevación general del tono, con lo que esto supone para el dominio corporal, aumentando la disponibilidad en todas las acciones y al mismo tiempo en la elevación del tono muscular, que permitirá un adecuado control postural. Son muchos los estudios que podemos encontrar en los que se asocia el desarrollo de la fuerza con beneficios relacionados con la salud. De esta forma, se ha comprobado el efecto positivo del entrenamiento de fuerza en la salud ósea en personas mayores, especialmente en mujeres menopáusicas (Warburton, 2001 #104), mejorando la salud ósea y reduciendo el riesgo de caídas. Este mismo autor señala cómo las mejoras en la fuerza muscular y/o en la resistencia muscular derivadas de un programa de entrenamiento, pueden producir reducciones en el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, para ello se basa en un estudio de Kohl (1992 #105), aunque este aspecto ha sido muy discutido en los trabajos especializados. Lo que es un hecho es que un buen nivel de aptitud músculo-esquelética garantiza la capacidad individual para enfrentarse a los requerimientos de la vida cotidiana (Jiménez, 2003 #64).

 

PRUEBAS Y PROTOCOLOS

 

De todas las baterías de pruebas de evaluación de la condición física, atendiendo a los componentes específicos relacionados con la salud, las que tradicionalmente más se han utilizado han sido de origen estadounidense siendo estas: Physical Best desarrollada por la AAHPERD (1976); las pruebas del Estudio Nacional de la Salud en niños y jóvenes (Nacional Children and Youth Fitness Study, NCYFS) desarrollada por el Departamento de la Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (Ross & Gilbert, 1985; Ross & Pate, 1987); y la Fitnessgram, propuesta por el Institudo Cooper para Investigación Aeróbica (Cooper Institute for Aerobics Reserach, CIAR)(CIAR, 1999). Existen tres referencias actualmente en el mundo que merezcan ser mencionadas en el campo de la actividad física relacionada con la salud, tanto por su diseño, como por los estudios que las soportan (Jiménez, 2003): La bateria Eurofit para Adultos (Oja, Tuxworth, 1995), la CPAFLA, Canadian Physical Activity, Fitness and Lifestyle Appraisal (1996) y la Health-Related Fitness Test Battery for Adults UKK (Suni at al., 1996).

           

Batería

Componente motor

Test motor

Physical Best

Flexibilidad

Fuerza/resistencia muscular

 

Cardiorrespiratorio

Sit and reach

Abdominales

Dominadas

Caminar/corer 1600 m

NCYFS

Flexibilidad

Fuerza/resistencia muscular

 

Cardiorrespiratorio

Sit and reach

Abdominales

Dominadas modificada

Caminar/corer de 800 ó 1600 m

Fitnessgram

Flexibilidad

 

Fuerza/resistencia muscular

 

 

 

 

 

Cardiorrepiratorio

Sit and reach

Movilidad de hombros

Abdominales modificado

Elevación de tronco

Flexión/extensión de los brazos frente al suelo

Dominadas

Dominadas modificadas

Suspensión en barra

Caminar/correr 1600 m

Caminar/correr en ida y vuelta

 

AAHPERD

Flexibilidad

Potencia muscular

Agilidad

Velocidad

Fuerza/resistencia muscular

 

 

Cardiorrespiratorio

Sit and reach

Salto en distancia desde parado

Carrera de ida y vuelta

Carrera de 50 m

Dominadas

Suspensión en barra

Abdominales

Caminar/correr 9-12 min

CAHPERD

Flexibilidad

Potencia muscular

Agilidad

Velocidad

Fuerza/resistencia muscular

 

 

Cardiorrespiratorio

Sit and reach

Salto en distancia desde parado

Carrera de ida y vuelta

Carrera de 50 m

Dominadas

Suspensión en barra

Abdominales

Carrera de 800, 1600 o 2400 m

bateria Eurofit para Adultos

Capacidad aeróbica máxima

Fuerza y resistencia muscular

Flexibilidad

Equilíbrio

Velocidad

 

UKK- 2km

Cicloergómetro

Course-Navette

Flexiones dinámicas em posición de sentado

Flexión lateral tronco o sit and-reach

Equilibrio unipodal

Relación peso-estatura

% grasa corporal

Distribución tejido adiposo

CPAFLA, (1996)

 

  1. El índice de masa corporal.
  2. Pliegues subcutáneos (entríceps, bíceps, subescapular, cresta ilíaca y gemelo).
  3. Fuerza de agarre manual.
  4. Número máximo de flexiones de brazos (push-ups).
  5. Abdominales parciales a un ritmo máximo de 25/minuto, durante un minuto.
  6. Flexión de tronco en posición sentada (sit-amd-reach).
  7. Salto vertical, y cálculo de la potencia extensora de piernas utilizando la fórmula de Lewis (en Fox y Mathews, 1974) hasta 1999, y desde entoncesla ecuación de Sayers (1999).
  8. Estilo de vida
  9. Participación en programas de actividad física.

Health-Related Fitness Test Battery for Adults UKK

 

  1. Equilibrio unipodal con brazos a lo largo del cuerpo.
  2. Test UKK de andar 2 km.
  3. Salto vertical
  4. Sentadilla con una pierna.
  5. Extensión lumbar estática (4 minutos)
  6. Fondos de brazos (con una mano sobre la otra).
  7. Flexión lateral de tronco
  8. Flexibilidad de isquiotibiales (extensión activa de rodillas desde tendido supino con flexión de cadera)
  9. Composición corporal (IMC).

Baterías de evaluación de condición física, componentes evaluados y pruebas propuestas. Adaptado de Pinto Guedes y Pinto Guedes (2006)

 

            Como comentábamos en la introducción, las pruebas deben ser fáciles de realizar por cualquier persona y el cualquier lugar. Pruebas normalizadas con unos buenos índices de validez, discriminación y fiabilidad.

            Para ello nuestro grupo de investigación está tratando de determinar dichas pruebas, pero creemos necesario la presentación y discusión en ámbitos profesionales de la elección de dichas pruebas, así como de las condiciones de administración de las mismas, para la obtención de baremos normalizados y todo ello bajo la mayor unanimidad posible. Así como las condiciones de administración para poder tener baremos normalizados.

            Al ser la población a la que se va a dirigir estas pruebas muy hetereogéneas, el grupo de trabajo de estas características debería estar formado por profesionales con experiencia en niños, jóvenes, personas con discapacidad y ancianos. 

La batería de pruebas elegida debería ser pasada una sola vez al año y siempre bajo la dirección y supervisión de profesionales acreditados que conozcan éstas, las expliquen y controlen su buena administración, aunque pensamos que todas las personas deben ser capaces de autoadministarse el test.

¿Por qué creemos que deben autoadministrarse las pruebas? Todas las personas deben conocer su propio cuerpo y nada mejor que saber hacer una prueba y medirse cuánto son capaces de hacer y cómo van evolucionando. Si se limita a hacer la prueba porque una persona ajena les está midiendo se convierten en objeto de otro y no en sujeto de su propia salud  bienestar.

Los profesionales cualificados dirigirán las pruebas de evaluación y prepararán los procedimientos, materiales y recogida de datos.

Las pruebas deben pasarse al mayor número de personas posible, impidiendo que grupos deportivos especializados conformen una masa crítica que desvíe los resultados.

¿Qué profesionales deben estar acreditados para controlar las pruebas? En los colegios de primaria serían los maestros y maestras especialistas en Educación Física y en Educación Secundaria, polideportivos o centros de trabajo serían los licenciados en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.

 

Para acreditarse deberían estar ubicados en un centro concreto donde pasaran las pruebas. Además, deberían recibir formación unitaria y específica por parte de la entidad certificadora o creadora de la base de datos, por ejemplo, una Comunidad Autónoma. Estas personas serían las únicas autorizadas a suministrar una vez al año los datos recogidos para que formen parte de la base de datos pública y que estarán a disposición libremente en internet. 

 

Las pruebas que podrían formar parte de esta batería de pruebas son:       

 

Para medir la fuerza proponemos como prueba fundamental la dinamometría de ambas manos, piernas y tronco, para elaborar el Índice de fuerza de Morehouse.

 

Como alternativa ante la falta de dinamómetros es la sustitución de estas pruebas por otras. Para medir la fuerza de extremidades superiores proponemos el lanzamiento de balón medicinal de 2 kg. Es un peso que pueden lanzar niños y niñas de 6 años y personas de 90 años de edad. Aunque habría que determinar que hacemos con las personas que sólo puedan lanzar con un brazo.

 

Para medir la fuerza de las extremidades inferiores, proponemos un salto, tipo paso largo desde parado. No creemos conveniente el salto con las dos piernas juntas, porque no pueden hacerla los ancianos y ancianas por el alto riesgo de caída. Aunque no conocemos una prueba de éste tipo normalizada

 

            Para la velocidad se puede emplear la prueba de 6 x 9 m de EUROFIT.

 

            Para la resistencia cardiovascular, se puede realizar la prueba de Cooper o de los 12 minutos. Es una prueba que no requiere material y que se encuentra dentro del rango aeróbico y todo el mundo es capaz de desplazarse durante 12 minutos aunque deba realizarlo a la máxima velocidad posible para recorrer la mayor distancia que pueda. 

 

            Para la flexibilidad sería ideal tomar todas las medidas goniométricas, pero eso está fuera del alcance una valoración puntual y sistemática a cargo del profesorado de Educación Física, por lo que optamos por la prueba validada más fiable que es el sentarse  alcanzar (sit and rich) con el protocolo de AAHPERD (AAHPERD, 1980) con el origen de la medición a 23 cm. de los pies (9 pulgadas) aunque con las limitaciones que presenta de medir únicamente el estiramiento de la musculatura de la zona lumbar y posterior del muslo.

 

 

RECOGIDA Y ELABORACIÓN DE DATOS

 

            Para la recogida de datos se podría emplear una hoja de cálculo tipo Excel donde se recoja el lugar donde se ha realizado, la edad, el sexo, los valores recogidos en cada prueba y si hay alguna observación que hacer sobre el grupo o algún sujeto en particular.

 

            Cada persona que pase las pruebas para aportar sus datos a la base de datos sólo lo podrá hacer una vez al año. Para evitar duplicidades se marcaría un periodo relativamente corto para realizar las pruebas en todos los lugares, por ejemplo un mes del año.

 

            Se diseñaría una hoja de recogida de datos que se facilitaría a cada evaluador para que aportara fácilmente  la base de datos todos los datos recogidos.

 

            El profesorado encargado de la recogida de datos enviaría los datos a través de Internet de tal manera que automáticamente al estar autorizado los datos se carguen y se utilicen por el servidor.

 

            El servidor con todos los datos suministrados y por edades y sexos debería presentar los siguientes estadísticos por cada año: número de sujetos, media aritmética, moda o modas aparecidas, desviación estándar y percentiles.

 

Aún asumiendo la relación entre indicadores de aptitud física y condiciones de salud en poblaciones jóvenes, no se puede garantizar de modo general que posiciones más elevadas en la distribución de los percentiles tengan niveles satisfactorios de salud. (Pinto Guedes, Pinto Guedes, Barbosa, & Oliveira, 2002). Por lo tanto, debemos determinar los límites mínimos de salud respecto a la población.

 

            Cada persona podría tener una idea de cual es su situación respecto al grupo año a año y además podríamos tener referencia de la evolución global de estas capacidades.

 

            El sistema debe ser lo suficientemente flexible para permitir la sucesiva incorporación de evaluadores, con el objetivo de tener progresivamente mayor masa crítica o en su caso de añadir o sustituir pruebas.    

 

CONCLUSIONES

 

  1. Se debe establecer un protocolo de pruebas fáciles de administrar, que no requieran material sofisticado y que tengan un buen nivel de confianza y validez.
  2. Es imprescindible tener valores normalizados de las capacidades físicas básicas para conocer el estado de salud de nuestras capacidades de movimiento: fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad.
  3. Se debe protocolizar el test para determinar el procedimiento de administración y recogida de datos.
  4. El sistema debe ser fiable, abierto, flexible y transparente en internet.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

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