LA VALORACIÓN DE LA
BIOMECÁNICA Y LA FISIOLOGÍA DEL EJERCICIO PARA EL DOCENTE DE EDUCACIÓN FÍSICA:
HERRAMIENTAS METODOLÓGICAS PARA VALORAR LA CONDICIÓN FÍSICA EN EL AULA
Ernesto de la Cruz Sánchez
Licenciado en Ciencias de la
Actividad Física y el Deporte
José Pino Ortega
Doctor en Ciencias de la Actividad Física y Deporte
Colegiado Nº: 9321
María Isabel Moreno Conteras
Licenciada en Educación Física
María Cañadas Alonso
Licenciada en Ciencias de la
Actividad Física y el Deporte
Dirección
José Pino Ortega
Facultad de Ciencias del Deporte
Universidad de Murcia (Campus de
San Javier)
Avenida de la Aviación Española
s/n (junto Parque Almansa)
30730 San Javier – Murcia
josepinoortega@um.es
RESUMEN
La evaluación de la
condición física en el entorno escolar ha sufrido en los últimos años un
retroceso a favor de otras formas de enseñanza más participativas, ya que la
misma se asociaba a un modelo de enseñanza – aprendizaje basado en el
rendimiento, en el que no se contemplaban objetivos actitudinales y
procedimentales, aunque actualmente es posible realizar un uso razonable de
dichas pruebas que puede ser complementario a los conocimientos y objetivos del
área desarrollados mediante estilos de enseñanza constructivos y
participativos. El objetivo del presente trabajo es realizar un repaso acerca
de las diferentes pruebas para la medida de la condición física en escolares y
realizar una propuesta para su empleo en el aula de Educación Física.
INTRODUCCIÓN
Uno de los aspectos
relevantes de la práctica de actividad física y del deporte, y por ende, de la
asignatura de Educación Física, es el mantenimiento de un buen estado de salud.
La asociación entre ejercicio físico y salud ha sido ampliamente descrita en
diferentes estudios epidemiológicos que asocian una menor morbilidad y
mortalidad en aquellos individuos que dedican un mayor tiempo a la práctica de
ejercicio físico (Eaton et al., 1995; Andersen et al., 2000), si bien existen
trabajos en los que se pone de relieve que es la mejora de la condición física
la responsable de estos beneficios (Erikssen 2001; Myers et al.,2004) y que no
puede atribuirse en exclusiva esa mejora a la simple cantidad, ya que la
dedicación habitual a llevar un estilo de vida en el que predominen esfuerzos
físicos no garantiza el que una persona tenga mejor salud ni que mejore su
condición física (Santos y Barros, 2003; Ruzic et al., 2003); dicho de otra
forma, la práctica de ejercicio físico tiene que estar cargada de
intencionalidad para que redunde en beneficio de la salud, y el objetivo de la
misma, cuando se pretende esto, debe ser la mejora de las diferentes
capacidades que componen lo que conocemos condición física, entendida esta como
“un estado dinámico de energía y vitalidad que permite a las personas llevar
a cabo las tareas habituales de la vida diaria, disfrutar del tiempo de ocio
activo y afrontar las posibles emergencias imprevistas sin una fatiga excesiva,
a la vez que ayuda a evitar enfermedades hipocinéticas y a desarrollar el
máximo de capacidad intelectual experimentando plenamente la alegría de vivir” (Bouchard,
1993).
Básicamente, las
capacidades que componen la condición física y se relacionan con la salud son
la fuerza y resistencia muscular, la resistencia cardiorrespiratoria, las
características antropométricas y componentes motrices como pueden ser la
agilidad, la coordinación y el equilibrio (Bouchard 1993; tabla 1).
Tabla 1. Componentes y factores de la
condición física relacionada con la salud
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Componente
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Factor
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Definición
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Alteraciones
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Morfológico
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Composición corporal
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% graso y magro corporal
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Obesidad, enfermedades
cardiovasculares, metabólicas
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Densidad ósea
|
Contenido mineral óseo
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Osteoporosis, propensión a fracturas
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Flexibilidad
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Movilidad articular
|
Rigidez articular, acortamiento
muscular, enfermedades degenerativas
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Muscular
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Fuerza
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Capacidad muscular de generar tensión
|
Debilidad, alteraciones musculares y
articulares
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Potencia
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Capacidad muscular por unidad de tiempo
|
Incapacidad para realizar determinadas
tareas
|
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Resistencia
|
Capacidad muscular de realizar trabajo
de forma continuada
|
Fatiga precoz, alteraciones musculares
y articulares
|
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Cardio-rrespiratorio
|
Resistencia cardio-rrespiratoria
|
Capacidad para realizar tareas
vigorosas (grandes masas musculares) durante tiempo prolongado.
|
Baja tolerancia al esfuerzo, pérdida
funcional, enfermedades cardiovasculares y respiratorias
|
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Presión arterial
|
Presión sanguínea en las arterias
|
Hipertensión, enfermedades
cardiovasculares
|
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Metabólico
|
Tolerancia a la glucosa
|
Metabolismo de la glucosa
|
Resistencia a la insulina
|
|
Metabolismo lipídico
|
Concentración en sangre de
triglicéridos, colesterol, lipoproteínas…
|
Dislipemias, aterosclerosis
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Motriz
|
Agilidad y coordinación
|
Capacidad de realizar movimientos
precisos y adecuados
|
Mayor riesgo de accidentes
|
|
Equilibrio
|
Capacidad de mantener una postura
|
Mayor riesgo de accidentes
|
Se ha discutido mucho
acerca de las recomendaciones para el desarrollo de dichos componentes, y si
bien existe un consenso acerca de cómo mejorar algunos, como la fuerza
muscular, en otros, como la resistencia aeróbica, las directrices no son tan
claras, encontrando que si bien algunos expertos aconsejan una práctica mínima
de 5 sesiones semanales (ACSM, 1991), algunos trabajos encuentran que un trabajo
intenso en dos sesiones semanales de una hora pueden ser suficientes para
mejorar dicha capacidad (Baquet et al., 2001; Baquet et al., 2002), aunque la
obtención de resultados puede verse afectada por las características propias de
cada sujeto: edad, sexo, crecimiento, aptitud física previa, etcétera.
La actual
distribución de la Educación Física en nuestro sistema educativo dista mucho de
ser la idónea para intentar obtener beneficios para la salud de los alumnos,
por lo que no puede entenderse un planteamiento finalista y de rendimiento en
nuestra asignatura, encontrando que los escolares con valores de condición
física superiores a la media son aquellos que dedican más tiempo de su horario
extraescolar a la práctica de deportes reglados (Saavedra et al., 2007), no
obstante, el presente trabajo tiene como objetivo mostrar cómo pueden emplearse
pedagógicamente herramientas para la medida de la condición física en el
entorno escolar, como un elemento más de la educación en el movimiento y a
través del movimiento.
MEDIDA DE LA CONDICIÓN FÍSICA
EN ESCOLARES
Para la medida de la
condición física han sido propuestas diferentes baterías, como la conocida
Eurofit (Council of Europe, 1988), aunque en el caso que nos ocupa pasaremos a
desglosar diferentes pruebas en función de la clasificación realizada
anteriormente:
Estimación de los
distintos componentes morfológicos. El peso y la talla son relativamente
sencillos de medir con una báscula y un tallímetro. Posteriormente a partir de
ellos puede calcularse el Índice de Masa Corporal - IMC = Peso (kg) / Talla2
(m) - . Hay que tener en cuenta que los valores normativos que se dan en la
población adulta no son extrapolables a las edades tempranas, encontrando en
estas que el IMC debe ser valorado en los percentiles que proporcionan las
tablas de crecimiento propias de la población evaluada. Otra medida similar es
la que proporciona el Índice Cintura Caderas - ICC = Perímetro de la cintura
(cm) / Perímetro de las caderas (cm) -. Al igual que con el anterior, los
valores normativos en este componente no son aplicables en edad escolar. Para
valorar la composición muscular puede usarse una cinta métrica con la que medir
los contornos de diferentes grupos musculares, relajados y en contracción. Con
un calibre vernier podemos valorar los diámetros óseos de diferentes
articulaciones en sus epífisis: codo, muñeca (cabeza distal del cúbito y
radio), rodilla (cabeza distal del fémur) o tobillos, largo de los dedos de la
mano, etc. En cuanto a la flexibilidad de los distintos grupos musculares, la
del tronco es la más valorada en multitud de trabajos a través de la prueba de
“sit and reach”, mediante el empleo de un cajón con una guía métrica, de fácil
construcción. Otra forma es usar un sencillo goniómetro de plástico para
valorar el rango de movimiento de otras articulaciones. Una prueba sencilla
para valorar la flexibilidad del miembro superior consiste en que el sujeto
debe pasar una mano por encima del mismo hombro y la otra pasa a tocar la parte
media de la espalda intentando que ambas manos se toquen, midiéndose la
distancia entre la punta de los dedos de cada mano (esta distancia será
positiva si los dedos de la mano se superponen o negativa si no llegan a
tocarse los dedos de la mano).
Valoración de la
capacidad muscular. La fuerza máxima puede evaluarse a través de diferentes
dinamómetros, como puede ser el de prensión manual o el de piernas. La fuerza
resistencia puede medirse a través de la suspensión con flexión de codos en
barra, siendo el objetivo de esta prueba valorar la fuerza-resistencia de los
miembros superiores mediante la capacidad del sujeto para mantenerse suspendido
en una barra el mayor tiempo posible, manos en presa dorsal y con los codos flexionados,
contabilizándose en segundos. Esta prueba tiene el inconveniente de valorar la
fuerza resistencia relativa al peso corporal del sujeto evaluado. Otra similar
es la de realizar flexiones, contabilizándose el número de repeticiones. En lo
referido a la fuerza-resistencia de los flexores del tronco, podemos medir el
número de abdominales en 30 segundos o 1 minuto, o realizar encorvadas lentas
durante 3 minutos a un ritmo de 25 por minuto ayudados por un metrónomo (se
valora de 0 a 75 repeticiones). La fuerza-resistencia de los extensores del
tronco puede medirse desde la posición prono en el suelo y estando cogido por
los tobillos por un compañero, a la voz del examinador, el sujeto extiende los
músculos extensores del tronco separando el torso del suelo, hasta que no pueda
mantener más la extensión, valorándose la misma en segundos, siendo el límite
de la prueba 4 minutos. La potencia muscular en el miembro inferior puede
medirse a través del salto horizontal y vertical y en el miembro superior con
el lanzamiento de un balón medicinal (de 1 a 3 kg de peso, dependiendo de la edad).
Evaluación de la
resistencia cardiorrespiratoria. La capacidad de realizar esfuerzos físicos
prolongados es una de las variables más estudiadas. En la población escolar
podemos emplear diferentes test y pruebas de campo, de entre las que podemos
destacar la carrera en intervalos conocida como “course navette” o bien otros
como correr a máxima velocidad durante uno o dos kilómetros (test de Cooper).
Una alternativa menos extenuante puede ser caminar durante 2 km a la máxima velocidad posible sin llegar a correr, contabilizando el tiempo invertido en
realizar la prueba y la frecuencia cardíaca al finalizar la misma. En
cualquiera de las mismas, en estas edades tempranas resulta poco fiable estimar
el VO2 máximo a través de ecuaciones de referencia, siendo más
recomendable valorar el resultado de las mismas en función del tiempo
(segundos).
Evaluación de los
componentes motrices. La agilidad, la coordinación y el equilibrio
dependen en gran medida de los restantes componentes de la condición física, si
bien en estos tres componentes se aprecia además un marcado componente de
control y aprendizaje motor que pueden resultar determinantes. La agilidad y
coordinación pueden valorarse mediante tareas más o menos complejas pero sin
que esta complejidad llegue a suponer un elemento que distorsione la
reproducibilidad de las mismas (por ejemplo, si diseñamos una tarea compleja
con móviles en situaciones de juego). Algunas pruebas sencillas empleadas son:
el golpeo a máxima velocidad de dos placas con una mano, separadas entre sí 80 cm, contabilizándose el tiempo (segundos) en el que se tarda en completar 25 ciclos; levantarse de
una silla y rodear un cono situado a 2,44 m para volver a sentarse
contabilizando el tiempo empleado; recorrer un pasillo de 5 m diez veces (ida y vuelta, cinco ciclos) contabilizando el tiempo empleado en ello. El equilibrio
puede medirse a través de la prueba del flamenco, que consiste en contar el
número de intentos necesarios para completar 30 segundos o 1 minuto sobre una
pierna manteniendo la otra flexionada y sujeta, pudiéndose realizar con ojos
abiertos o cerrados.
LA PUESTA EN MARCHA DE LAS
PRUEBAS EN EL AULA
Para el empleo de
estas técnicas de medida en el aula y teniendo como protagonistas a los propios
alumnos como evaluados y evaluadores hace falta tener en cuenta una serie de
premisas básicas:
a)
Es imprescindible establecer un marco teórico previo en el que se
sustente el empleo de estas pruebas, siendo estas medidas un elemento más de
apoyo al aprendizaje. Como un apartado más del proceso de enseñanza –
aprendizaje, cabe la posibilidad de ofrecer a los alumnos que intenten elaborar
sus propias pruebas de valoración de la condición física a partir de este marco
teórico.
b)
Las instrucciones metodológicas deben ser claras y concisas, puede
trabajarse en parejas, por grupos o bien por estaciones, dependiendo del grado
de autonomía del alumnado o bien de las características de la prueba en sí
(algunas, como la de resistencia aeróbica, pueden hacerse de forma grupal).
Antes de comenzar las valoraciones deben de familiarizarse con la terminología
y los materiales empleados y todos los alumnos deben rotar en los puestos,
ocupando roles de evaluador y evaluado indistintamente a lo largo de la
evaluación.
c)
La recogida de datos puede realizarse en el propio cuaderno de la
asignatura, elaborando una hoja específica de registro en la que se anoten
tanto los resultados como otra información que pueda resultar de interés
(fecha, evaluador y otras), siendo preferibles que los datos de cada alumno
sean privados y no sean expuestos públicamente sin su consentimiento previo.
EL TRATAMIENTO PEDAGÓGICO DE
LOS DATOS POR PARTE DEL DOCENTE
Dado la variabilidad
a la que los resultados pueden verse sometidos durante la propia valoración y a
la escasa incidencia de las propias clases en la condición física de nuestros
alumnos, es poco coherente el uso de estos datos con fines de evaluación de los
escolares, si bien lo que sí se puede calificar es el desarrollo y puesta en
marcha de esta metodología, su correcta asimilación y la relación con el
desarrollo de otros temas de la asignatura.
Como trabajo de clase
grupal puede ser interesante elaborar una guía de aspectos que influyen en los
distintos componentes de la condición física, dirigida por el propio profesor,
y realizar un pequeño estudio de investigación en el aula en el que los alumnos
vean las diferentes variables que pueden afectar a la condición física. Los
datos serán recopilados por el docente responsable y almacenados en una hoja de
cálculo que permita su posterior tratamiento estadístico de forma anónima. Se
puede elaborar un mural para colgar en el aula en el que exponer gráficamente
todos los resultados ante los alumnos; a modo de ejemplo, podríamos proponer:
1)
Una valoración de los valores normativos de la clase, en los que se
describan la media, la desviación típica, los mínimos, los máximos y los
percentiles.
2)
Un primer estudio en el que se comparen las diferencias en función de la
edad en los distintos componentes de la condición física, para ver los efectos
del crecimiento sobre la misma. Para ello es necesario dividir a los alumnos
por curso y señalar las diferencias entre grupos realizando un ANOVA de un
factor con un post hoc de mínima diferencia significativa de Scheffé.
3)
Un segundo estudio en el que se estimen las diferencias en función del
sexo, a través de una sencilla prueba t o un ANOVA, viendo las diferencias de
la condición física atribuibles al sexo y explicando el porqué de dichas
diferencias.
4)
En tercer lugar puede ser interesante comparar la condición física en
función del nivel de actividad realizado en el tiempo libre, para lo que
podemos agrupar a los alumnos en dos grupos: los que hacen deporte extraescolar
y los que no, para que ellos observen la relación entre tiempo dedicado al
ejercicio físico y nivel de condición física, para lo que de nuevo podemos
emplear ANOVA de un factor con un post hoc de mínima diferencia significativa
de Scheffé para ver la diferencia entre grupos.
Estos son sólo varios
de los muchos ejemplos, que obviamente deben ser iniciativa del profesor de la
asignatura y deben ser elaborados por él, para lo que puede emplear cualquier
paquete estadístico (existen algunos que se pueden descargar gratuitamente en
la red). Las pruebas estadísticas descritas no requieren un conocimiento
experto y su empleo es muy sencillo, además de correcto. Así mismo, es
importante cuidar la presentación de la información y dar una interpretación
pedagógica y atractiva de la misma, lejos de aspectos más científicos, que
redunde en beneficio del aprendizaje del alumnado. La evaluación de la
condición física, lejos de pertenecer a épocas pasadas, puede actualmente ser
un elemento más que redunde en una formación integral del alumnado en el ámbito
de la Educación Física escolar.
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