El Elefante Digital

En la  Málaga del Valley y el Polo Digital hay una verdad, tan evidente como incómoda, que es imposible no ver. Elephant in the room (‘elefante en la habitación’), que dirían los anglosajones. Un elefante de tal magnitud que, sin embargo, es sistemáticamente obviado en nuestro loable afán de posicionarnos como ciudad de referencia en nuevas tecnologías. El interés por las ingenierías, como es el caso de Telecomunicaciones e Informática, lleva tiempo de capa caída y no levanta cabeza en Málaga.

No es una opinión, es un hecho. Basta con consultar el histórico de matriculaciones en la Universidad de Málaga para ver un descenso, pronunciado y continuado, desde el año 2000. Si bien en los últimos años se percibe un ligero repunte, tras haber tocado suelo, las notas de corte en 5 siguen evidenciando que las ingenierías no gozan del prestigio de antaño. Es lo que los profesores llaman «síndrome de la amortización de la nota de Selectividad». Los estudiantes más brillantes suelen optar por las carreras con las notas de corte más altas, como las relacionadas con Ciencias de la Salud que siguen cotizando al alza. En las ingenierías, mientras tanto, la nota media desciende y las tasas de éxito caen. Una espiral maldita de la que solo nos salvan aquellos que eligen la carrera por vocación.

La universidad es un indicador clave, pero la degradación de las nuevas tecnologías ha calado en todas las capas. «Muy buen clima, buenas comunicaciones y mano de obra barata» es, desde hace años, el eslogan para vender el PTA. De aquellos polvos vienen estos lodos. A ningún ingeniero le atrae terminar siendo mileurista. Y este enfoque, que aún perdura, nos hunde en la mediocridad de un mundo globalizado. Estamos muy lejos de poder competir con el ‘low-cost’ de la India o Europa del Este, mientras que cada vez más paisanos tecnológicos emigran a otras ciudades para disfrutar de mejores oportunidades laborales.

Ni aceleradoras, ni propulsoras, ni cualquier otra moda a la que nos subamos va a hacer de Málaga un referente en nuevas tecnologías. No me cabe duda de que se hace con las mejores de las intenciones, pero el retorno de inversión de este tipo de iniciativas es mínimo. Hasta la fecha la inversión queda en esa capa intermedia de gestión donde las grandes consultoras y ‘profesionales del emprendimiento’ consumen las subvenciones y fondos públicos. ¿Qué papel juegan las ‘startups’ y emprendedores en estas iniciativas?. Pues como se suele decir en Internet, cuando algo es gratis, el producto eres tú.

Málaga necesita mas vocación tecnológica. Estamos descuidando los mimbres, la base, el ingrediente clave sin el cual es imposible crear el caldo de cultivo del entorno al que aspiramos. Vivimos en la mal llamada generación de los nativos digitales. Los padres piensan, pensamos, que nuestros pequeños nacen con una facilidad innata para dominar la tecnología. No nos engañemos. El mundo del mañana se dividirá entre creadores y consumidores de tecnología. Nosotros estamos educando a consumidores digitales.

Mientras que en Inglaterra la programación es asignatura obligatoria desde los 6 años, en la ESO de España la asignatura de informática es opcional. Y ni siquiera eso, pues el temario aquí tiene mucho de procesador de texto, hoja de cálculo y retoque gráfico. En el mejor de los casos estamos formando a ofimáticos. Aunque las comparaciones son odiosas, podemos encontrar más de lo mismo si miramos a Finlandia, Francia, Estados Unidos, etc.

Si buscamos ‘President Obama asks America to learn computer science’ in YouTube podemos ver como no se trata de un asunto trivial. El presidente Obama, en su llamamiento a los más jóvenes para que estudien programación, dice cosas como: «Aprender estas habilidades no solo son importantes para tu futuro, es importante para el futuro de tu país. Si queremos que América siga a la vanguardia, necesitamos que los jóvenes americanos, como tú, dominen las herramientas y tecnologías que van a cambiar la forma de hacer casi todo. Por eso te pido que te involucres. No solo compres un nuevo videojuego, haz uno. No solo descargues la última aplicación, ayuda a diseñarla. No solo juegues en tu móvil, prográmalo».

¿Quiere decir que debemos preparar a todos los jóvenes para ser informáticos? No, ni mucho menos. Del mismo modo que no enseñamos matemáticas para que sean matemáticos, sino porque es un conocimiento básico para que se puedan manejar en el día a día y en cualquier profesión. Aprender a programar y programar para aprender. Los niños que programan desarrollan mejores estrategias en la resolución de todo tipo de problemas, además fomenta la creatividad y la autonomía.

Lo mismo ocurre con la tecnología, quien la domine tendrá muchas más oportunidades en el futuro. Se estima que más de la mitad de las profesiones que desempeñarán nuestros jóvenes serán nuevas, simplemente no existen a día de hoy, no se pueden estudiar aún. Ante ese panorama de incertidumbre hay algo de lo que no se duda, sean cuales sean esas profesiones, estarán de alguna u otra forma relacionadas con la tecnología y el software.

Málaga puede y debe. Que las competencias en materia de educación recaigan en el Estado y las comunidades autónomas no sirve de excusa. No caigamos en el conformismo. Como administración local tenemos la oportunidad de desarrollar actividades complementarias y extraescolares, así como programas de iniciación profesional. No puedo imaginar mejor aprovechamiento de los recursos públicos que la inversión en proporcionar una mejor educación y formación a nuestros jóvenes. Además, tenemos la suerte de contar con empresas locales pioneras en educación tecnológica para niños, con las que podríamos desarrollar un programa de iniciación que abarcara programación, robótica y matemáticas aplicadas.

No hay atajos. Existen muchos otros frentes en los que mejorar si queremos aspirar a ser una ciudad referente en el mundo digital, pero todo será más difícil si descuidamos el ingrediente principal. Necesitamos un plan que sobreviva a las modas y oportunismos cortoplacistas. Una estrategia que permita que todos los niños y niñas de Málaga, de forma homogénea, tengan al menos la oportunidad de descubrir lo fácil que es crear con la tecnología. Una hora basta para cambiar el chip de un niño, de consumidor a creador. No es una utopía. Necesitamos construir desde abajo hacia arriba. Málaga necesita más vocación tecnológica, y nuestros jóvenes se merecen una mejor educación que les brinde más oportunidades.

http://www.diariosur.es/opinion/201509/07/elefante-digital-malaga-20150907094259.html