#10DatosProActivos: 3) No confundir actividad física y deporte

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Una semana más dedicamos nuestra entrada a la serie de datos pro activos que la Organización Mundial de la Salud -OMS- establece. En concreto, al tercero de ellos, que aclara una confusión simple, que sin embargo conviene disipar para promocionar la salud. Es saludable la actividad física, moverse, consumir energia, y para ello no es obligatorio hacerlo practicando un deporte.

Cualquier movimiento físico nos ayda a combatir el sedentarismo y todas las enfermedades asociadas a él en nuestra sociedad actual, y refuerza a los dos primeros datos proactivos aportados en esta serie: que no moverse es nocivo para nuestra salud, que la actividad física es beneficiosa, y en esta ocasión, que no hace falta practicar deporte, aunque también sea muy beneficioso, pues puede iniciarse el cambio con pequeños gestos cotidianos, que supongan incrementar nuestro movimiento físico.

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3) No hay que confundir la actividad física con el deporte:

Se considera actividad física cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos, con el consiguiente consumo de energía. Ello incluye los deportes, el ejercicio y otras actividades, tales como el juego, el caminar, las tareas domésticas, la jardinería o el baile.

Con este dato la OMS intenta sensibilizar y salvar los obstáculos o prejuicios que muchas personas pueden tener para practicar deporte. Muchas personas no tienen posibilidad de practicar ninguno, o simplemente no les apetece, pero si pueden mejorar su actividad física diaria: jugar con sus hijos, dar un paseo, mirar de otro modo más positivo la labor de realizar tareas domésticas, bailar, utilizar escaleras, ir en bici al trabajo, coger menos el coche, etc.

El deporte es una herramienta ideal para realizar actividad física porque, bien practicado, puede ser terapéutico, divertido, inspirador, sociable, educativo, y mucho más; aunque no es la única forma de realizarla. Cualquier incremento de movimiento en nuestra rutina diaria significará una mejora para nuestra salud, sobre todo si conseguimos eso, que se convierta en una rutina positiva, que no volvamos al día siguiente a los “malos” hábitos. Ya se sabe que según los expertos bastan veintiún días, tres semanas, para adquirir un hábito. ¡A por el veintidos! ¡Muévete por tu salud!

Fuente: Organización Mundial de la Salud. Enlace al original.

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