El deporte como escuela vital VI: Los All Blacks

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Los popularmente conocidos como “All Blacks”, traducido como “todo de negro”, por la equipación totalmente negra que visten, la selección de rugby de Nueva Zelanda, el mejor equipo de la historia de este deporte tan universitario, merecen también estar en esta sección de “El deporte como escuela vital”, no sólo por el gran palmarés acumulado a lo largo de la historia de este deporte, ni tan siquiera por el baile ritual que realizan antes de cada encuentro, la popular “haka” de origen mahorí, pueblo indígena neozelandés.

Lo traemos a esta sección por el gran ejemplo vital que subyace en su filosofía de juego, y por extensión, de equipo y de representantes de todo un país, incluso de un deporte. Por los muchos valores positivos que transmiten gracias al deporte, a un gran número de espectadores, especialmente jóvenes y niños, que siguen sus partidos en el mundo entero. Valores educativos, especialmente la humildad, o habilidades personales o de grupo, como su capacidad de transformarse, de cambiar, para volver a triunfar.

Gracias a un interesantísimo artículo en la revista del conocido periodista deportivo Fermín de la Calle (@FermindelaCalle) para la revista Jot Dawn Magazine, hemos conocido un poco más el milagro deportivo y humano alcanzado por los All Blacks y que supone un ejemplo que trasciende del ámbito deportivo y se convierte en vital.

La sorpresa del utillero de la selección irlandesa, cuando después de un épico encuentro entre ambas selecciones, quiso entrar a saludar a viejos amigos en vestuario neozelandés, y se encontró a las grandes estrellas mundiales de este deporte, recogiendo y limpiando hasta el último rincón del vestuario, es una anécdota más que esclarecedora de los valores deportivos y humanos que presiden a irrepetible equipo. “Deja las cosas como te las encuentras”, desarrollo del primer mandamiento no escrito del equipo, la humildad. Mayor valor encierra este detalle conocida la indiscutible tradición mundial del “tercer tiempo” en este deporte, en el que los miembros de ambos equipos comparten una cerveza. Los All Blacks no se la toman hasta que su vestuario se queda como se lo entregaron. Aquellos que hemos practicado deporte y hemos entrado a vestuarios después que otro equipo, sabemos cuanto valor tiene este detalle de humildad, tratándose de los “cristianos ronaldos” y los “messis” del Rugby.

La fotografía que ahora ilustra esta entrada, y que sustituye a la inicial de un lance de juego en uno de sus muchos encuentros, muestra a los populares All Blacks, los mejores jugadores de rugby del mundo, cargando en el aeropuerto de Roma, todo el voluminoso equipaje que una selección de este deporte necesita en sus desplazamientos por todo el mundo y que hemos conocido gracias a la página de Facebook de RUGBYTRAVEL, agencia de viajes especializada en viajtes en torno a este deporte. Otra muestra más de que la humildad es el valor imperante en la cultura de equipo de estos grandes campeones. Y el mensaje que con esta imagen o el detalle del vestuario mandan a sus seguidores no puede ser más positivo, engrandeciendo el deporte, y justificando su validez como herramienta educativa, cuando así se manifiesta.

El extenso artículo también nos cuenta la génesis de esté y otros muchos nuevos valores que los All Blacks adquirieron tras los cambios que tuvieron el valor de afrontar en 2004 para recuperar el liderato mundial después de sufrir varias severas derrotas y con los jugadores abusando de la bebida tras los partidos. La conclusión a la que llegaron los responsables se puede resumir en un eslogan más que significativo “Mejores personas, mejores jugadores de la selección”.

Muy interesante resulta también cómo afrontaron el problema de la presión que sufrían los jugadores de mejor selección de la historia durante los encuentros y que les hacía normalmente fracasar, porque los bloqueaba o les hacía tomar “malas decisiones”. Incorporaron a un psicólogo que enseñó a los jugadores trucos y metodologías para evadirse de esa presión, y no actuar con la “cabeza roja”, sensación de bloqueo en la que se responde con excesiva agresividad o miedo, sino con la “cabeza azul”, o estado óptimo, para el que los jugadores desarrollan un protocolo, una pauta, que les tranquiliza y aísla de la presión: fijar la vista en algún punto lejano o en la punta de sus botas, a elección de cada uno. Nos recuerda a los famosos tirones de pantalón del anterior protagonista de esta sección, Rafa Nadal, o sus numerosos botes de pelota antes de realizar el saque. Procedimientos para volver a la calma y aislarse de la presión.

En resumen un gran documento que pone de manifiesto una vez más el poder que el deporte puede tener para lograr objetivos deportivos y por extensión, logros personales y sociales, más allá del mundo del deporte, siempre que estos cambios estén dirigidos y ejecutados por grandes profesionales y personas. Y decimos puede, para recalcar una vez más que no es válido generalizar a cualquier práctica deportiva su valor educativo o saludable, sino sólo aquellas que se realizan con un plan, una metodología y una filosofía educativa o saludable, y dirigidas por organización y profesionales cualificados.

Y en esta línea recomendamos leer en este enlace el artículo original en cuestión, titulado “Los gigantes de cabeza azul”.

El deporte como escuela vital V: Rafa Nadal

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Tal vez debería haber sido el número I de esta sección del blog, esta serie de personajes, grandes deportistas o formadores, que han contribuido con su ejemplo dentro y fuera de la pista, no sólo a inspirarnos deportivamente, sino a hacerlo en nuestro día a día, nuestra rutina vital, como auténticos maestros de la vida.

Ya nos referimos en su día a Nadal cuando hablábamos de sobreponerse a la adversidad, lo que hoy día se denomina “resiliencia”. Decíamos en aquella ocasión que Rafa puede ser el mayor exponente, además de otros muchos valores, del deportista resiliente. Ése es el secreto de su éxito, la causa de que lograra recuperarse, y volver hasta el número 1 mundial en tiempo record. Y de entre otro muchos títulos y distinciones, que le nombraran “Leyenda al mejor deportista español de todos los tiempos”, por el periódico Marca. Rafa declaró en aquellos días que de lo que más se sentía más orgulloso no eran esos grandísimos éxitos, si no de lo que hizo para lograr recuperarse, de su esfuerzo y fortaleza mental para superar la adversidad.

Este año, como un segundo capítulo fatídico, la muñeca le volvió a dejar fuera de competición, cuando parecía que volvía a su mejor nivel, en el inicio de la temporada. Una nueva adversidad, cortar su temporada competitiva, que presentaba el añadido de los Juegos Olímpicos de Río 2016, en los que Rafa deseaba participar más que ninguna otra competición. Siempre declaró que lo que más le gustaba era representar a España, y que los juegos olímpicos eran el máximo reto en el que competir por tu país y, tras triunfar en los de Pekín 2008, no pudo participar en los de 2012 por su primera lesión, por lo que perderse unos segundos hubiese supuesto un golpe durísimo, incluso para el bueno de Rafa.

Pero Nadal está hecho de una aleación muy especial y de una dureza sin igual. A pocos días de iniciarse los juegos estaba casi descartado, pero su compromiso con España y su ilusión por estar en los Juegos, acudir a la villa olímpica y “aprender” como él dice, de todos los demás deportistas, eran tales, que decidió acudir y probarse ya en Río de Janeiro. Su proeza no iba a quedar ahí. Ya que estaba, decidió competir, y hacerlo en todas las modalidades posibles: individual, dobles masculinos y dobles mixtos, aunque sólo lo hiciera finalmente en las dos primeras.

Lejos de cumplir el trámite, Rafa lo dio todo en Río, pero todo, todo, todo. Se quedó vacío. En el último partido, la lucha individual por el bronce, después de remontar épicamente, terminó cediendo ya exhausto. No hay mensaje más nítido, ni aprendizaje mayor de un deportista, que ése: dar lo mejor de uno mismo, el máximo esfuerzo posible. Algunas veces vendrá acompañado del triunfo, y otras no será suficiente, porque habrá otro u otros deportistas que nos habrán superado.

Rafa, antes de perder el bronce en individual, había conquistado un impresionante oro en dobles junto a su compañero e intimo amigo, Marc López, con otra remontada marca de la casa. También había perdido una semifinal épica ante el argentino Del Potro, que al igual que él, salía de una larguisima lesión, e igualmente ha representado un ejemplo admirable, conquistando la medalla de plata, tras derrotar al número 1 del mundo, Djokovic, en primera ronda, haciéndolo llorar, y al propio Nadal en semifinales.

Nadal luchó hasta su última gota de sudor, su último gramo de energia, como siempre. Ése es el gran ejemplo vital que nos transmite a todos, y que va más allá de lo puramente racional, pues lo difunde emocionalmente, haciendonos vibrar con su energía y lucha. Nadal consigue que nos olvidemos incluso del resultado, que su actuación quede grabada en nuestra memoria, gane o pierda, que sea admirado en todo el mundo, y eso sólo lo consiguen las grandes leyendas deportivas de la historia.

Ése y no otro fue el mensaje del Barón de Coubertain. No se trata de participar por particar, la frase que se le atribuye, era más larga de lo que la gente cree. Lo importante no es únicamente participar, frecuentemente entendido como “da igual ganar o perder, da igual esforzarse, con participar, ya vale, con estar allí, es suficiente”. La frase completa del creador de los juegos olímpicos modernos, es la siguiente: «Lo más importante del deporte no es ganar, sino participar, porque lo esencial en la vida no es el éxito, sino esforzarse por conseguirlo.». La segunda parte de la frase es la que aclara el mensaje educativo. Lo importante es esforzarse en la vida.

Por todo ello, y por una carrera deportiva impresionante. No pudo haber otro mejor abanderado para España en la inauguración de Río 2016 que Rafa Nadal. Y no sólo Rafa, todos los deportistas españoles, olímpicos y paralímpicos, han dado un grandísimo ejemplo, superando grandes obstáculos para poder llegar a participar en unos juegos, y dándolo todo durante la competición, y hany transmitido una imagen de la que llaman “marca España” tremendamente positiva al mundo. El deporte es, en muchas ocasiones, un mal ejemplo para todos, y hay que saber detectar estas conductas negativas y tratar de eliminarlas, pero en otras muchas, es una gran escuela vital, para pequeños y mayores. Probablemente, el más grande deportista español de todos los tiempos, Rafa Nadal, es nuestro gran profesor, dentro y fuera de la pista, y merecía como el que más estar en esta sección del blog.

 

Imagen de cabecera: Delegación española en el desfile inaugural de los Juegos de Río 2016. Foto: as.com.

El deporte como escuela vital IV: Horst Wein

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Esta semana ha fallecido en Barcelona el experto en deporte y educación, Horst Wein. Un firme defensor de utilizar el deporte como un instrumento educativo, y de dar preferencia a las necesidades de los niños, sobre las propias del deporte como lo entienden los adultos. De la diversión a través del deporte. En Activate siempre hemos promocionado esta visión pedagógica de la actividad física y el deporte, además de sus beneficios para nuestra salud física.

Por ello queremos dedicar esta entrada a resumir muy brevemente su inmensa labor desarrollada en este campo, dentro de nuestra sección “El deporte, escuela vital”, en el que ocupa con todo derecho un lugar de honor, acompañando a nuestros tres anteriores protagonistas: Tim Olson, Maria de Villota y Xavi Torres. Sirva igualmente como el modesto homenaje de este blog a Horst Wein.

Licenciado en Educación Física, Docente Universitario en “Metodología y didáctica de juegos colectivos, Medalla Olímpica de Plata en los Juegos Olímpicos 1980 como Director Técnico del Hockey  Español, Asesor (mentor) para la formación de técnicos de fútbol en Naciones Unidas (ONU) para el Programa de Desarrollo y Paz en el Caribe y Centro- y Sudamérica (2005). Asesor de la Federación Española, miembro del CEDIFA de la Federación Andaluza (centro de estudios e investigación del fútbol andaluz). Asesor de clubes de la liga española como Villareal C.F., Athletic Club Bilbao, FC Barcelona o Real Sociedad; de la Federación Inglesa y de clubes de su liga Premier como Leeds United, Sunderland F.C. y Arsenal London; y así hasta un intermianble etc. de organismos públicos, instituciones educativas y clubes deportivos.

La noticia la hemos conocido precisamente por el CEDIFA, del que ha sido un gran colaborador, y que ha querido realizar un sencillo pero sentido homenaje a su figura y para ello ha propuesto que desde twitter con el hashtag #GraciasHorstWein se publiquén mensajes a su memoria en forma de despedida a la figura que tanto aportó al fútbol formativo mundial, al que nos sumamos.

Wein fue, sobre todo, inventor de un revolucionario método de enseñanza del fútbol: FUNiño, o “Fútbol a la medida del niño”, que resume muy bien su filosofía, adaptar el deporte a la medida del niño y no que el niño tenga que adaptarse a las medidas de los distintas modalidades deportivas, pensadas, fundamentalmente, para adultos. Uno de los grandes defectos del deporte base actual, El mimetismo al deporte de adultos, que ya nos señalaba Iosu Azurmendi, en nuestra reciente entrada “El deporte puede educar, salvando los malos hábitos”, en la misma línea de este artículo.

Respecto del formador, la figura clave del proceso, Wein señala que “debería ver el fútbol no como una plataforma personal para mejorar su posición en la sociedad con las victorias que alcanza con los niños, sino más bien como una actividad eminentemente formativa-educativa. Así el objetivo principal de cualquier Escuela de Fútbol debería ser, antes de fabricar buenos futbolistas, formar y conseguir mejores personas”.

Y sobre las instituciones, centros educativos, federaciones, escuelas o clubes deportivos “deberían seleccionar cuidadosamente a los formadores, teniendo en cuenta la calidad de los mismos, no sólo desde un punto de vista técnico-deportivo, sino también en aspectos humanos, comunicativos y pedagógicos; estando muy consciente de su importante papel en el desarrollo integral de las jóvenes personas. Las responsabilidades de un formador de fútbol que está más tiempo con su alumno que un profesor de cualquier asignatura en el colegio, no se basa meramente en el aspecto técnico y motriz, sino también en la transmisión de valores educativos, sociales y formativos a los jóvenes que en un futuro muy cercano serán ciudadanos adultos. De ahí la importancia que tiene el papel del formador en las etapas formativas de sus alumnos en las Escuelas de Fútbol”.

Según el profesor lo que niños esperan de su formador se puede resumir así:
-Que no hable mucho,
-Que ofrezca una gran variedad de actividades, tanto lúdicas como formativas,
-Que no favorezca a ningún jugador en particular y
-Que sepa motivarlos con frecuentes elogios, criticando sólo en casos excepcionales

El Prof. Horst Wein, internacionalmente reconocido experto en los juegos de equipo que se dedicó desde años exclusivamente a la importante tarea de reciclar los conocimientos de entrenadores de fútbol, expuso de manera sencilla los por qué y los cómo de la necesidad de adaptar el juego de fútbol en todas de sus facetas a la medida del niño. Se cuestionó si los niños entre 7 y 13 años deben competir en el fútbol reglamentario, a imitación de los adultos, con once jugadores en cada equipo disputando un balón reglamentario en un campo con dimensiones gigantes y porterías en las cuales se pierden los pequeños porteros.

Y no tiene duda en cuanto a lo que el niño considera divertido:

“Al niño lo que le gusta del fútbol es tener el balón, y meter goles…”

En vez de competir once contra once en un campo reglamentario o reducido, Horst Wein propone para los de 8 y 9 años el juego “tres contra tres” de Mini Fútbol  en una cancha de baloncesto pero a  cuatro porterías, dos en cada línea de meta. Jugar “tres contra tres” dice,  “fomenta la importante capacidad de percepción de cada uno de los componentes de los dos equipos. En poco tiempo los niños aprenden a  ocupar racionalmente los espacios, a  tocar el balón al primer toque, y mano a mano, que al ver una portería bien defendida, y sin que nadie le diga nada, aprenden a levantar su vista y conducir el balón a la portería menos defendida de los dos a atacar. Y si ofrecemos los múltiples variantes sobre este juego de Mini Fútbol estimulamos capacidades imprescindibles para jugar bien al fútbol como la coordinación, la anticipación, el juego triangular, la cobertura , el desmarque en el momento justo, el pase de pared o de primera intención, y especialmente qué hacer, cómo y cuando hacerlo y finalmente el porqué de una acción y no de otra”.

Para Horst Wein “No es bueno proponer a las edades de 7, 8 y 9 años competiciones en forma de liga, dando puntos por la victoria etc. La competencia a edades tan tempranas es más una proyección de los padres de familia que un deseo y una utilidad para los niños. El niño lo que quiere es jugar. Es el padre de familia quien siente que gana o pierde cuando gana o pierde el equipo de su hijo. Pero educativamente hablando, no es formativo que los niños compitan tan a temprana edad y menos en un solo deporte. Hay que volver a pensar en el niño, el protagonista del fútbol base. Hay que dejarlo jugar con zapatos a su medida, e irlos haciendo crecer, en la medida en que él vaya creciendo, de manera gradual, jugando Mini Fútbol  3 contra 3 con 8 y 9 años, 5 contra 5  con  10 años, 7 contra 7 con 11/12 años y 8 contra 8 con 13 años hasta llegar con óptimos resultados con 14 años a la competición reglamentaria 11 contra 11.”

Un último pensamiento sobre cómo mejorar el deporte de base y que puede ser una filosofía profesional de Wein: “Si haces lo que has hecho siempre, no llegarás más lejos de lo que siempre has llegado.”

Sin duda él lo llevó a la práctica con éxito, y en el futuro tal vez sea incluso mayor su reconocimiento, pues la semilla está ya plantada en muchos formadores y centros deportivos. Sin duda, para finalizar, hay que agradecer enormente su magnífico trabajo en este campo. Descanse en paz, Profesor.

Fuente e imagen de cabecera (portada de uno de sus libros): web oficial de Horst Wein.

El deporte como escuela vital III: Xavi Torres

viewTraemos a nuestra sección del deporte como escuela vital a uno de los grandes deportistas españoles de los últimos 20 años, el mallorquín Xavi Torres, nadador con nada más y nada menos, entre otros muchos triunfos, que 16 medallas en los Juegos Paralímpicos y una de barro.

Xavi ha visitado esta semana Córdoba, y demostrado que es un “Activo Sobresaliente”, con un clinic con nadadores el martes por la tarde, del Club Fidias y otros andaluces y la federación; una conferencia el miércoles por la mañana con alumnos de Educación Física de la Facultad de Ciencias de la Educación organizado por la Profesora Esperanza Jaqueti (foto inferior), y por la tarde, otra conferencia, esta vez entre emprendedores cordobeses, en la sala Orive, a la que también asistió Miguel Tajuelo, otro gran nadador paralímpico, con varias medallas en los últimos campeonatos del mundo (foto de cabecera) y que ha entrenado en la piscina exterior del Campus de Rabanales de la UCO.

No pude asistir por la mañana a la Facultad, pero sí tuve la fortuna de poder acudir por la tarde a la charla con emprendedores, organizada por la Casa de la Juventud, dentro del programa “Despega” y como inauguración del segundo bloque “Emprendimiento en el Empleo”, enfocado a jóvenes emprendedores. La presentación llevaba por título “Un mundo lleno de oportunidades”, y, a modo de subtítulo” “La Medalla de barro”. Fue una apasionante hora en la que conocimimos una breve biografía de Xavi, sus inquietudes, y cómo el mismo definió “sus discapacidades” y “sus capacidades”. Me impactó especialmente su reflexión sobre que todos tenemos “capacidades” y “discapacidades”, y que es importante “concocerlas”, el “autoconicimiento”, pero también nuestra “autoestima”, valorarnos a nosotros mismos, como punto de partida a nuestra actividad.

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Xavi quiso destacar tres claves vitales. La primera, sus padres, que lejos de sobreprotegerle ante su “discapacidad”, desde pequeñito fomentaron que participara en cuantas más actividades y experiencias. La formación reside en las vivencias que acumulas a lo largo de tu vida y en el sofá de casa vas a adquirir muy pocas. Así que el mensaje de “Actívate” estuvo muy presente en su planteamiento. La segunda clave fue el “Agua”: medio en el q se sentía feliz, y que le introdujo en el mundo del deporte. Primero por simple diversión o placer, pero finalmente, también atraído por la competición, la superación personal, los desafíos, enfrentar los miedos y superarlos. Las anécdotas se sucedieron, y entre otras, el desafío de realizar 24 horas de natación sin parar, al que se enfrentó con un gran temor, o la natación en aguas abiertas, pero que finalmente ha superado, por lo que se siente muy feliz. El deporte ha sido para él una gran escuela de vida, además de que es su mundo. No en vano, además del curriculum competitivo, tiene uno envidiable a nivel profesional: Diplomado en Educación Física, Master en periodísmo Deportivo y Gestión de Entidades Deportivas, y periodista en activo, entre otros, como comentarista de natación en el canal Eurosport.

La última clave, y la que daba sentido al subtítulo de la conferencia, fue la de atreverse a “Perseguir sus Sueños”, que debe ser una gran motivación para todo emprendedor: Una “medalla de barro” que fabricó el mismo en un campamento de verano infantil, en el 86′, cuando concedieron los Juegos a Barcelona, una de las muchas actividades a las que sus padres lo apuntaban continuamente, y en la que realizó la inscripción “Barcelona 92″. Pues finalmente, ocho años después, Xavi no sólo participó sino que fue medallista en Barcelona 92, y continuó asistiendo y consiguiendo triunfos en todos los Juegos, hasta Londres 2012. Esa medalla de barro sigue conservándola, nos la mostró, y es la más importante para él, pues le permitió lograr todo lo demás.

Un ejemplo más de cómo el deporte puede ayudarnos a superar nuestras “discapacidades” sean del tipo que sean, y desarrollar nuestras “capacidades personales”. Una gran conferencia que desmuestra una vez más que el deporte tiene mucho que aportar a la educación, la empleabilidad o el emprendimiento, entre otros muchos campos vitales: “El Deporte, Escuela vital”.

El deporte como escuela vital II: María de Villota

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El segundo capítulo de nuestra serie “Deporte como escuela vital” queremos dedicárselo como nuestro particular y pequeño homenaje a una gran mujer, tenaz luchadora y enorme deportista, que falleció hace pocas semanas, la gran Maria de Villota. Su pasión por el deporte del motor, heredada de su padre, piloto de fórmula 1, su lucha por conseguir llegar a esta elitísta competición, y su tenaz lucha para sobrevivir al grave accidente mientras probaba uno de estos bólidos, nos hizo a todos valorar aún más si cabe su figura, y nos rompió el corazón la noticia de su muerte. María estaba desarrollando ahora una fantástica tarea de sesibilización sobre la circulación vial y también, como ejemplo de superación, tanto como superviviente de un grave accidente y tras haber perdido un ojo, como en su condición de mujer abriéndose paso en un mundo, el del motor, tradicionalmente masculino. Os dejamos un fantástico artículo que le dedicó el diario elpais.com con motivo de su fallecimiento, para conocer un poco más en profunidad su vida y su ejemplo, y como los valores deportivos, la pasión, el esfuerzo la lucha, pueden trasladarse de forma beneficiosa a nuestra experiencia vital, por dura que sea:

“La vida de María de Villota fue un torbellino hasta su accidente en el aeródromo de Duxford (G. Bretaña) en 2012. Allí perdió un ojo y sufrió secuelas que cambiaron su vida por completo. No solo le impidió regresar a las carreras y por tanto la obligó a enterrar lo que hasta entonces había llenado existencia, sino que le permitió descubrir muchos otros aspectos de la vida que había olvidado y que le devolvieron la ilusión. Su vida se basó siempre en la lucha. Primero por llegar a la Fórmula 1. Después, por ayudar a los demás y apreciar las cosas pequeñas que no había sabido apreciar hasta entonces.

 

María de Villota vivió entre motores y olor a gasolina y neumáticos quemados desde su más tierna infancia. Su padre la llevó a los circuitos y le hizo sentir la pasión por el deporte del motor y, especialmente, por la F-1. Tenía seis años cuando compitió por primera vez con un kart y consiguió su primera victoria. Aquello fue una espoleta que la empujó a seguir adelante. Bien asesorada, su carrera fue creciendo de forma progresiva. Llegó al mundo de los monoplazas. Corrió en la F-3 española, compitió en las 24 Horas de Daytona, en las Euroseries 3000, en la Superliga Fórmula. Fue subcampeona de España de F-Toyota en 2001. Y también la primera mujer que logró la pole position en el Campeonato de Ferrari en Mugello en 2005.

Y todos estos éxitos le acabaron abriendo las puertas de la F-1, su verdadero sueño. En 2011 se subió por primera vez a un monoplaza de la máxima categoría en el circuito de Paul Ricart de la mano de Renault. Y en 2012 fichó como piloto de pruebas por la escudería rusa Marussia. Su debut se produjo el 18 de marzo de aquel mismo año en el Gran Premio de Australia. Pero solo unos meses más tarde, el 3 de julio, se produjo el fatal accidente mientras realizaba unas pruebas de aerodinámica en el aeródromo británico de Duxford. Tras una de las pruebas, María de Villota se estrelló contra uno de los camiones del equipo. El impacto más fuerte fue en la cabeza. Se temió por su vida, los médicos expresaron la gravedad de la situación y se negaron a dar garantías sobre su supervivencia. Pero, aparentemente, todo se saldó con la pérdida del ojo derecho.
“Fue terrible”, confesó María de Villota una vez superado el drama. “Pero te das cuenta de que sin un ojo ves más que antes. Antes solo veía la F-1 y no me daba cuenta de los valores que realmente son importantes en la vida. He aprendido a disfrutar de las pequeñas cosas”. De Villota recuperó la fuerza y la energía y no le importó mostrar su rostro con un parche en el ojo. Asumió la responsabilidad de la Escuela de pilotos Emilio de Villota, se convirtió en Embajadora del día de la mujer de la Comunidad de Madrid y fue también Embajadora contra la violencia de género. Recibió el Premio Honorífico de la Universidad Europea de Madrid. Y escribió el libro La vida es un regalo, que debía presentar en Madrid el próximo lunes y que resumía la lucha interior que había estado llevando a cabo para sobrevivir. Este libro será su mejor legado. Más incluso que sus éxitos deportivos. Porque es allí mejor que en cualquier otra parte donde quedará reflejado su espíritu de lucha y la ilusión que la acompañó toda su vida.”

 

Fuente: elpais.com

 

Maria de Villota fue otra “Optimista Activa”, que luchó por cambiar su realidad con el convencimieto y la fuerza personal que podía lograrlo. Todo un ejemplo para los demás que nunca olvidaremos. Descanse en paz.

Imagen de cabecera: María junto al coche de seguridad y con los colores del At. Madrid, club de sus amores, que ayer le dedicó un emotivo minuto de silencio en el Calderón antes del partido de liga con el Betis, galería fotográfica elpais.com

El deporte como escuela vital I: Tim Olson

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Seguro que conocemos algún caso de personas a las que le ha ayudado la práctica deportiva, en principio a mejorar su salud o apariencia física, como el caso típico de una importante pérdida de peso, pero a la larga también en el aspecto psicológico y hasta social, por la mejora de la autoestima, de las relaciones personales, etc.

Y es que en muchos casos el deporte se convierte en un gran apoyo a nuestra forma de vida. Nos rescata de un sedentarismo negativo para nosotros en todos los aspectos, y nos vuelve ACTIVOS e incluso más optimistas. Es por ello que añadimos una nueva subcategoría en el blog dentro de ésta de Opitimismo Activo y Deporte, que titulamos así: “El Deporte, escuela vital”, una máxima que siempre hemos defendido, y con el fin de incluir en la misma ejemplos inspiradores de personas que, gracias al deporte, han logrado mejorar su vida, e incluso alcanzar metas nunca pensadas.

Iniciamos la subcategoría con el caso de un corredor por montaña, Timothy Olson, y su historia inspiradora gracias al deporte, que le llevó desde la cárcel hasta la universidad y a ser uno de los mejores corredpores por montaña del mundo, recogiendo un artículo basado en una entrevista a fondo realizada al ganador de la Western States 2012 Timothy Olson por la revista iRunfar y traducida por la revista Desnivel, y que hemos visto en el blog Trail Runner Forever:

 

La Redención a Través del Trail Running: Timothy Olson

14 horas, 46 minutos y 44 segundos. Esas tres cifras estarán para siempre en la memoria de Timothy Olson, y es que con este tiempo se convirtió en el ganador de la Western States 100; además, este tiempo será, al menos durante un año, la mejor marca de la historia en la prueba más prestigiosa de los Estados Unidos. Todo un logro para este ultrarunner, sobre todo si tenemos en cuenta la historia que Olson lleva a sus espaldas, en la que se entremezclan las drogas y un paso por la cárcel.

Con apenas 28 años, Olson ha conseguido grandes cosas en el trail running norteamericano, pero su historia comienza hace unos años, en su época del instituto, cuando “entré en una época confusa de mi vida, en la que luchaba entre quién era, quién quería ser y simplemente el quererse a uno mismo. Empecé a experimentar con el alcohol y las drogas, intentando encajar, aunque siendo alguien muy tímido e inseguro”

“Era bastante fácil para mí disfrutar ese nuevo yo en el que me convertí en un adicto al alcohol y otras drogas que me ayudaban a conseguir no preocuparme por lo que los demás pensaran de mí. Esa falsa confianza me llevó a tomar muchas pobres decisiones que destrozaron mi cuerpo y me hicieron acabar en la cárcel por posesión de drogas hace unos diez años” continúa Olson.

“Incluso tras mi paso por la cárcel, no pude dejar mis adicciones. Los siguientes años seguía torturando mi cuerpo, lo que me hizo perder muchas actividades valiosas así como perder valiosas amistades. Dejé la universidad y odiaba en quién me había convertido. Vivía en un estado de depresión continua. Sabía que tenía que cambiar, pero ¿cómo?”.

“Tras años de estar en libertad condicional, en los que se te recuerda continuamente tu pasado criminal, simplemente quería que mi vida acabase. Recuerdo especialmente un momento en la ducha, intentando recobrar la sobriedad y sin parar de llorar histéricamente. Luchaba una batalla interna entre mis deseos de morir y algo que había muy dentro de mí que no quería rendirse. Sentía que tenía que demostrarle al mundo y a mí mismo que estábamos equivocados, así que tuve ese momento de despertar y dejar de ser débil y comenzar a vivir”.

Entonces fue cuando correr entró en la vida de Olson; “correr fue mi salvavidas. Primero corrí para dexintoxicarme, luego para olvidar y luego para encontrar paz. Corrí porque era lo único que podía hacer, lo único que me curaba. No cambié del día a la noche, pero tras lograr la sobriedad, corría a diario, campo a través o en la pista de mi antiguo instituto”.

Esa época entrenando en el instituto supuso un gran cambio en la vida de Timothy; “empecé a entrenar a algunos chicos, haciendo que correr fuera divertido para ellos. Fue una gran bendición para mí. Luego comencé a correr por los campos de trigo, algo que era liberador, mucho más que ir andando por las calles pasado de ácido. Acabé graduándome en la universidad”.

Su siguiente punto de inflexión fue un viaje a la zona oeste de Estados Unidos; “fui con mi perro. Disfruté mucho en los caminos al llegar a Colorado, durmiendo bajo las estrellas en lugares como el gran cañon del Colorado. Aún no conocía el Trail Running, pero sabía que estos paisajes eran en los que yo quería vivir”.

“Tras este viaje en el que me di cuenta de la conexión entre mi alma y la naturaleza, conocí a mi esposa. Ella y su padre ya disfrutaban de correr y acabé mi primer maratón con mi suegro. Correr se convirtió en un estilo de vida que celebramos cada día”.

Tras su segunda plaza en la Lake Sonoma 50, le preguntaron sobre su repentino éxito en el ultrarunning, a lo que respondió que “tras verme en lugares oscuros y de destruir mi cuerpo, salir de aquello supuso encontrar una nueva fuerza dentro de mí que me hace tener un espíritu más fuerte, sin miedo y que no se rinde. Doy lo mejor de mí cada día y mi esperanza es inspirar y dar alegría a todo aquel que conozco”.

“Todos tenemos un pasado y la hemos cagado una o más veces. Puedes dejar que esos momentos te paralicen, te rindas y dejes de vivir, o puedes renacer, esforzarte por vivir cada día profundamente, feliz y en paz. He aprendido que nuestra mente y nuestros corazones son tan fuertes como nuestras piernas. Cree en ti, en el amor, en lo imposible, nunca te rindas y lo próximo que hagas quizá sea correr una carrera de 100 millas”.

Fuente: Desnivel. Visto en Trail Runner Forever.

 

Imagen de cabecera: Tim Olson corriendo sobre una cumbre nevada, foto de su blog personal