El deporte puede educar, salvando los malos hábitos

soccer starEn esta ocasión, en nuestro titular, no nos referimos a los malos hábitos de vida, alimenticios o de actividad física, sino a los malos hábitos de aquellos que participan en el deporte de formación, principalmente técnicos, monitories, educadores, padres, y entidades que la organizan. Como ya explicamos en nuestro falso mito nº10: El deporte NO siempre educa (ver entrada). El término deporte engloba un enorme grupo de actividades humanas, relacionadas con la actividad física, casi siempre, que van desde la práctica libre de ejercicios simples, hasta el gigante negocio del deporte profesional.

Una parte del fenómeno deportivo podría ser el deporte educativo, que no siempre es sinómino de deporte base, el que practican nuestros pequeños, porque como veremos a continuación no siempre en el deporte base se educa, o dicho de otro modo, otras veces se “des-educa” o se forma negativamente.

Traemos a nuestro blog en esta ocasión un interesantísimo artículo del especialista Iosu Azurmendi, denomiando “Habilidades sociales II: la relación con nuestras y nuestros deportistas”, dentro de las Jornadas de deporte escolar: área de educadores y educadoras (Bilbao – 2002).

Azurmendi hace un brillante planteamiento sobre los primeros problemas, los más típicos y recurrentes, en el deporte base, que van contra el valor educativo del deporte, que resumimos a continuación así como de las conclusiones y consejos, definiendo previamente el concepto: Pedagogía Deportiva.

Pedagogía deportiva
Pedagogía deportiva: es la ciencia de la educación deportiva que se refiere a la adquisición de habilidades y recursos propios del ámbito deportivo. Es decir, iría más lejos que el propio aprendizaje, tendiendo a desarrollar aspectos referidos a la resistencia ante la frustración, el control de la propia actividad, la perseverancia, el aprender a competir, la moralidad y ética deportiva…. es decir todo lo que se refiere al deportista como persona, más allá del mero aprendizaje físico

 

Problemas que nos encontramos en la práctica deportiva en estas edades; a saber:

 

a) El mimetismo del deporte de adultos, sobre todo del deporte espectáculo:
Los medios de comunicación prefieren destacar la celebración de un gol, o la existencia o no de alguna acción agresiva. Actitudes que tras ser emitidas, gracias a la capacidad de los medios de comunicación, rápidamente son mimetizadas, especialmente por los niños, seres en formación y hábiles imitadores. Nos resta a padres y entrenadores, una tarea importante para ayudar a filtrar esta información, que cuando es por televisión rápidamente se fija en nuestros niños. Hemos de ayudarles a interpretar lo que ven, y de esta forma si resultará en ellos, además de educativo, beneficioso para el aprendizaje técnico o táctico.

Desde el ámbito de los clubes y del deporte competición en general aparecen personas en el ámbito educativo, ausentes de formación pedagógica y mimetizan modos y parámetros meramente competitivos, repitiendo entrenamientos de adultos, e incluso de profesionales.

 

b) La orientación predominante hacia la competición:
Bien utilizada es un medio formativo inigualable. Es una motivación eficaz en sí para la práctica deportiva del niño. El problema se da cuando se plantea como objetivo la competición en edades de formación, la competición debe ser un medio educativo, no el objetivo.
Pero solo cuando las exigencias de la competición responden a las capacidades intelectuales, psíquicas y motrices del niño, este aprende de forma eficaz, rápida y duradera.
No hemos de olvidar que los niños hasta la adolescencia identifican esfuerzo con rendimiento, siendo difícil para él, entender una resultado negativo, sí ha existido un gran esfuerzo previo por su parte. Sí encima somos nosotros lo que los supervaloramos, ello crea mayores problemas afectivos, para él, en definitiva guía de alegrías o fracasos, cuando el objetivo era jugar y educarse ¿o no lo era?

 

c) La tendencia a la selección:
Los dos problemas anteriormente citados nos guían al presente, el mimetizar al deporte espectáculo y el sobrevalorar el aspecto competitivo, nos guía ineludiblemente a que seleccionemos a los mejores frente a los de peor calidad, a que intentemos asegurar el resultado propiciando el hecho de que jueguen los buenos, y relegar a los menos cualificados. El hecho de plantearse un objetivo a corto plazo, nos obliga a actuar en consecuencia, y en búsqueda del triunfo seleccionar la mejor fórmula de conseguirlo. Y entonces nos olvidamos del objetivo de formar, y de que todos son necesarios, y de que lo importante es pasárselo bien. No responderá a lo que desde la ley se marca como objetivo del deporte escolar, y además nos guiará a una acción en cascada de eliminaciones sucesivas.
Los niños sufren un desarrollo ordenado, pero individual, y la adquisición de habilidades, su crecimiento, debe ser respetado y no utilizado para la realización de las funciones más interesantes para que en cada momento gane el equipo, en detrimento de sus posibilidades de desarrollo deportivo y personal del futuro. Sí el deporte es bueno, lo es para todos, resulta muy triste convertir a un niño benjamín o alevín en espectador.

 

d) Los abusos en la especialización:
Lo que menos precisa el niño es la especialización, es un ser en crecimiento ávido de aprendizajes, y es la formación general y multilateral lo que precisa, el limitar su hacer a los fundamentos y formas de una única práctica deportiva, significa limitar su desarrollo. Está demostrado que biológica y evolutivamente, la formación multilateral favorece los procesos de maduración y desarrollo, de acuerdo a los períodos sensibles del mismo, y evitando el desgaste unilateral precoz.

Démosle una base genérica y multilateral, que la especificidad deberá surgir posteriormente de sus gustos. Y a nadie le quepa la menor duda que, a la larga, estos van a coincidir con su capacitación. Si se le ofrecen similares posibilidades, el niño va a seleccionar la especialidad donde su hacer sea más exitoso, pues no hay ningún refuerzo más positivo que el interiorizar el hecho de que se hacen bien las cosas.

Conclusiones y consejos: El niño debe aprender conocimientos. Hemos de asegurar la participación del niño en la práctica, y que esta contenga un nivel adecuado de exigencia física. La actividad debe enganchar al niño debe ser motivante. Tiene que estar bien organizado, hemos de plantear objetivos, prioridades, principios de actuación y una metodología adecuada, para posteriormente establecer un feed-back que asegure nuestro éxito.

Esas son las claves para Azurmendi que aseguren el valor educativo del deporte base.

Enlace al original.

Imagen de cabecera: Soccer Star.JPG By wintersixfour / morgueFile free photo