Desde el Consejo Social de la UCO compartimos la primera entrevsita otorgada por Francisco Muñoz Usano desde que fuese nombrado presidente de la institución, contenido original de Diario Córdoba:

Francisco Muñoz Usano confiesa que lleva “horas frenéticas de afecto y de amistad” desde que asumió el cargo de presidente del Consejo Social de la UCO, este pasado lunes 3 de febrero. No hay más que verle entrar en el Rectorado y recorrer unos pocos metros con él de abrazos y enhorabuenas. “Estoy muy agradecido del cariño que estoy recibiendo de todos los estamentos, desde el nivel laboral más humilde hasta mis amigos estudiantes que en mi clase de máster me hicieron un homenaje que ni me esperaba y que me pedían que todo fuera tan práctico como el máster de Abogacía, que es un paradigma como enseñanza modelo en cuanto a su práctica”. Su mayor preocupación, no obstante, es cómo va a conciliar este cargo universitario con su vida familiar y profesional. Su trabajo de abogado, “plenamente vocacional” no lo deja, pues su bufete Muñoz Abogados cumple ahora 70 años de andadura, y además su familia, su mujer Paqui y sus dos hijos, José Antonio y Daniel, lo son todo para él. “Voy a necesitar un gran apoyo de mis compañeros de bufete y el indispensable apoyo de mi mujer”, reconoce este letrado cordobés, doctor en Derecho por la UCO y profesor del máster de Abogacía en colaboración con el Colegio de Abogados de Córdoba.

Parece que su nombramiento ha sido muy bien recibido en la comunidad universitaria, donde usted es un viejo conocido, ¿por qué aceptó este cargo?

Hay cuestiones en la vida a las que uno no puede decir que no, y la verdad es que la universidad de Córdoba, en el tiempo que he tenido de conocerla, tanto como representante universitario como profesor colaborador de máster y sobre todo como doctor, es una universidad privilegiada, con un tejido humano impresionante y, desde hace tiempo, con una gestión que yo definiría como una gestión con valores, no gestión por la gestión, sino con ética. Es una de las universidades cuyos directivos son los primeros en suscribir un pacto ético que, desde el Consejo Social, valoramos extraordinariamente; por tanto, sumarse a este proyecto, aunque sea de una forma altruista, sin dedicación profesional, es algo a lo que no se puede decir que no.

Después de dos décadas como miembros del consejo social, ¿qué significa para usted asumir ahora la presidencia?

En primer lugar, me he encontrado unos consejeros y consejeras sociales muchos de ellos conocidos, si no del propio consejo, sí de la sociedad cordobesa, que destacan por su entrega en las labores que hacen, no solo profesionales sino de representación social de sus colectivos, de sus profesiones y empresas. Me he encontrado también con la figura de la secretaria del consejo social, Julia Romero, ya conocida por mí de mi anterior gestión de secretario y que es una ayuda imprescindible para cualquier novato. Me he encontrado con un equipo de dirección en la universidad con el que entiendo que no vamos a tener ningún problema en estar en clara sintonía y en franca colaboración, por más que el Consejo Social tenga ciertas funciones de fiscalización que veo que son naturalmente asumidas por la comunidad universitaria, y lo que veo que no ha cambiado es la calidad de los investigadores, de los docentes y de los alumnos, de la gente joven que se está sacrificando mucho por unos títulos. Pero también es verdad que veo cosas que podemos ayudar a mejorar.

¿Cree que el Consejo Social es suficientemente conocido por la sociedad cordobesa?

Probablemente no lo sea, pero es verdad que el Consejo Social no busca el protagonismo. Es verdad que todos los que gestionamos un órgano público tenemos que procurar que sea conocido y entendido, pero insisto que nosotros hacemos una función que a veces es bueno que sea, no secreta, pero sí discreta, por la calidad de los datos que manejamos. A nosotros nos corresponde intervenir en la justificación, colaborar con el resto de la universidad en justificar ante la sociedad más de 165 millones de euros, y esa es una alta responsabilidad que nos compete a todos, el buen uso del dinero público, una gestión de la que, a priori, no tengo ninguna duda. Haremos lo posible no tanto por ser conocidos sino porque se conozca nuestra actividad.

¿Cuáles van a ser los objetivos fundamentales de su mandato?

Los objetivos del Consejo Social los debe de marcar su pleno y yo debo de ser absolutamente respetuoso con él. Pero a mí me gustaría ser un presidente aceptado por los consejeros y consejeras, aunque esté designado por un Gobierno. En consecuencia, quiero proponerles a los consejeros algunas medidas internas, como la designación de un vicepresidente, del que carecemos, desde que causó baja una de las personas más recordadas por nosotros por su inconmesurable labor, que fue Bartolomé Cantador. Pero aparte de eso, uno de los objetivos más importantes es la empleabilidad. Un título universitario tiene que ser una llave que abra la puerta del empleo en la empresa o en el emprendimiento. Y eso es una filosofía que todos, especialmente los docentes, tienen que entender. Un título que no lleve a la empleabilidad es un título mejorable. Y esa es la labor del Consejo Social y de una serie de personas expertas que intentaremos que nos iluminen. Otra medida es el carácter práctico de las enseñanzas de lo que muchos estudiantes nos hacen llegar que algunos títulos en concreto adolecen de una carencia de visión práctica. Por ejemplo, no se puede hacer un máster en determinada materia sin que parte del profesorado sea ejerciente de esa materia, como no se concibe que pudiera dar clase de cirugía alguien que no la haya ejercido. Y otro objetivo de carácter interno es reconocer la labor altruista de consejeros y consejeras, que se merecen un trato privilegiado por ser personas que dedican su tiempo libre por amor a la universidad y por sentido de la ciudadanía. Y como presidente asumo el reto de que los consejeros sean personas mimadas por la institución.

¿Se tienen que renovar ahora los consejeros?

Por el mero hecho de mi nombramiento, no. Tienen unos ciclos de mandato con unas prórrogas y algunos de ellos tendrán que ser renovados a su vencimiento. Sí voy a analizar la dedicación de los representantes de algunas instituciones en el consejo para cuando lleguen sus vacantes rogarles a esa institución que seleccione personas dispuestas a dedicarse a las funciones que se les encomiende. Los consejeros son corresponsables de la aprobación del presupuesto y de su correcto gasto, entre otras cuestiones.

¿El presupuesto de la UCO es ajustado? ¿Qué déficit presenta?

El actual no lo conozco bien. Pero el de hace cuatro años, durante mi anterior etapa de consejero, la universidad presentaba sus cuentas de una forma exhaustiva, limpia y honesta y en aquella época todas las sugerencias eran admitidas y había un enorme interés de la propia universidad en pasar la prueba del algodón, en que sus cuentas fueran transparentes. Nuestra relación con el equipo de gobierno de la UCO es constante y hay cosas que se pueden corregir en el día a día, y así nos proponemos hacerlo. Nosotros somos universidad. El Consejo Social no es un fin en sí mismo, es un servicio a la sociedad en la universidad. Yo, como presidente, me considero un ciudadano que quiero servir a la sociedad y me toca servirla en esta universidad. Por tanto, no soy una verruga de la universidad, soy universidad, y tengo muy a gala ser doctor de esta universidad. Nosotros trabajamos desde dentro de la universidad y en armonía.

Pero también el Consejo Social es fiscalizador de la universidad.

Por supuesto. Las críticas pueden ser constantes, si son constructivas. Pero he constatado que tenemos un equipo de dirección absolutamente receptivo a las críticas. En dos días, mi relación con el rector y los vicerrectores está siendo muy estrecha. Pero el rector Villamandos sabe que soy una persona que le voy a trasladar todas las cosas que vea mal.

¿Mantendrá iniciativas de su antecesor, Francisco Luis Córdoba, como Foro Único o Café Social?

Mi sintonía con el que fue mi anterior presidente, Francisco Luis Córdoba, es muy grande. Fue la primera persona a la que llamé una vez fui designado y en la que percibí una gran alegría. Será invitado a mi primer pleno y recibirá el homenaje que se merece de la comunidad universitaria. Su talante de periodista ha ayudado mucho a esta universidad, incluido su talante de jurista. Por supuesto, yo no soy persona de eliminar lo que otros han formado. Y esas dos iniciativas, aunque las iremos ajustando a cuestiones económicas, me parecen magníficas.

Un estudio de la CRUE alerta de la falta de demanda de estudiantes para carreras Stem. ¿Es adecuada la oferta formativa de la UCO? ¿Es lo suficientemente atractiva para que los alumnos cordobeses se queden a estudiar aquí?

Quiero destacar que la UCO es la universidad de la provincia de Córdoba. El éxito de sus titulaciones va a depender de su carácter práctico y de su empleabilidad. Si proponemos títulos o actividades que carecen de relación con el empleo, alguna podrá justificarse por su carácter investigador, pero para un alumno tenemos que ser capaces de detectar las necesidades de empleo, transmitirlas al resto de la universidad y que ésta las asuma. La tendencia de la única universidad de la provincia de Córdoba suele estar en esa línea. Nosotros, como aprobamos los títulos de grado y los de máster, valoraremos la empleabilidad y el carácter práctico de las enseñanzas y la participación en ellas de los elementos sociales, que tienen mucho que aportar.

¿Existe en Córdoba algún título con baja inserción laboral o alguno que haría falta para completar la oferta?

Recientemente se han incorporado titulaciones de alta demanda social, como Fisioterapia y Psicología, y alguna otra más. No se puede decir que la UCO sea inerte. Por otro lado, tenemos instrumentos como Fundecor y otros patronos que colaboran con nosotros. La capacidad de relación con la demanda de empleo y con la oferta de empleo de Fundecor es enorme. Por eso,  tenemos una figura de coordinador general para temas de empleo. Pero también hay que acudir a través de las empresas. La universidad tiene su corporación empresarial, su relación con Rabanales 21, una relación fraternal con CECO, cuyo presidente, Antonio Díaz, es consejero del Consejo Social, y a través de la OTRI, a la que queremos estudiar a fondo para separar la paja del trigo, tenemos una salida a investigadores espectacular. Esta universidad tiene unos investigadores callados, en los laboratorios, en los microscopios, en las técnicas materiales… y eso sí es importante que lo conozca la sociedad. Por eso, quiero proponer al pleno continuar con reuniones tan positivas como las que junta a directores de departamentos de investigación con empresarios y colegios profesionales. Cada vez que juntamos esos elementos se produce una reacción química maravillosa y ahí nos sentimos muy gratificados los consejeros sociales.

¿Hay relación estrecha entre la empresa y la universidad?

Pues tenemos que abrirle un poquito más la puerta, esa es la realidad. La última actividad de pleno abierto que presidió Francisco Luis Córdoba fue una sinergia entre empresarios y universidad. Es verdad que se percibieron desajustes, pero fue muy positiva.

Fuente: Diario Córdoba

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