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“El estado de salud de la cultura es para meternos a todos en la UCI”

Hace cuatro años se puso en marcha La Fragua Artist Residency en Belalcázar (Córdoba), un espacio que se ha convertido en referencia para el arte contemporáneo en Córdoba y su provincia, pues no en vano han pasado ya numerosos artistas que se han venido integrando en el entorno rural huyendo de romanticismo. El pasado año, el proyecto estableció un satélite en Córdoba mediante CoMbO, sala que acoge hasta el 3 de noviembre la exposición Principio de incertidumbre de Ángel Masip, artista que ha disfrutado de la Beca UCO-La Fragua en su tercera edición.

Gestionario entrevista en esta ocasión a uno de los principales responsables de esta interesante apuesta, Javier Orcaray Vélez (Santa Coloma de Gramanet, Barcelona, 1980). Javier, licenciado en Historia por la UCO, es Máster en Historia del Mon por la Universitat Pompeu Fabra y Máster en Teoría de la Cultura Visual por la Universidad de Nueva York. Es fundador de La Fragua Artist Residency y CoMbO junto a Gaby Mangeri. En los últimos cuatro años, ha trabajado con más de 140 artistas, comisarios, teóricos y pensadores, en proyectos creativos y organización de eventos.

La exposición Principio de incertidumbre se inspira en la relación de indeterminación de Werner Heisenberg. ¿Qué va a encontrar el público en esta muestra?

Una de las cosas más bonitas que pueden pasar a la hora de abrir públicamente una muestra es precisamente el misterio de la reacción de los visitantes. Hemos notado que Principio de Incertidumbre, en estos primeros días, ha despertado mucha conversación. El público encuentra una sorpresa (agradable o molesta) al entrar en CoMbO. Una de las intenciones de Ángel Masip es precisamente que nos cuestionemos qué es eso de ir a una exposición y qué solemos encontrar. Si yo diera más datos estaría negando el suspense.

¿Cómo definiría el arte de Ángel Masip?

Ángel es un tipo con mucho valor, con ganas de ser honesto y vivir en constante movimiento. En La Fragua y CoMbO, espacios alejados del mercado y la institución, podemos ver algunas de sus estrategias creativas. La vida, como él apunta, no difiere tanto de la pintura, por ejemplo, ya que ambas son una secuencia de capas, y de ahí aparece un “paisaje” que pensar. Creo que el resto de disciplinas con las que trabaja Ángel adquieren en su obra el mismo sentido. Por suerte hemos contado con Ángel Luis Pérez Villén, amigo que ha entrevistado a Ángel Masip y desgranado en profundidad muchos más conceptos. Recomiendo que se lea la entrevista en Ars Operandi.

Cada vez más artistas establecen puntos de conexión entre su obra y la ciencia. ¿Qué cree que puede aportar ésta al desarrollo del arte?

La ciencia es un lenguaje abstracto para la mayoría, un mundo que requiere esfuerzo para ser entendido. En este sentido, tiene muchos paralelismos con el arte contemporáneo. Es cuestión de tiempo que surja en nuestra ciudad un gran proyecto que una a la Universidad y a los creadores y ver qué pasa.

Han pasado ya cuatro años desde que La Fragua Artist Residency inició su andadura, acogiendo numerosas y variadas exposiciones y artistas, ¿cómo valora este periodo?

Un periodo de aprendizaje total. Un no parar con sus fallos y aciertos, quizá más fallos que aciertos. Lo mejor es que este recorrido nos ha posicionado, en lo personal, en un territorio nuevo. Cada vez nos cuesta más trabajo definir qué es La Fragua y CoMbO, y eso es un signo de que el proyecto está vivo.

¿Cuál es el modelo de gestión en el que se inscriben La Fragua y CoMbO?

Un modelo de gestión independiente basado en una asociación cultural y sustentado en el día a día por personas con mucha energía: Gaby Mangeri, Jesús Alcaide, Anders Grønlien y yo mismo, entre otros muchos. Un modelo que mira bastante a cómo lo hacen los demás y se vitamina de gente que está haciendo cosas increíbles y nos ayuda. La Fragua y CoMbO hay que pensarlos como un no-lugar y más como un átomo dentro del universo de sitios y personas que tratan de comunicarse a nivel internacional. Esta comunicación permite que nos cuestionemos el modelo constantemente y pensar en lo que ocurre en La Fragua y CoMbO como reflejos de la actualidad. En todo lo que nos movemos existe esa evolución constante: repensamos qué debe ser una residencia de artistas, si es necesario, o cómo debe ser la manera de abrir los procesos generados durante la misma, qué tipo de actividad debe tener CoMbO, etc.

¿Cómo surge el proyecto de La Fragua Artist Residency?

Como una evolución de ideas que se fueron gestando en los años previos. Una ilusión tremenda por estar en contacto directo con artistas y ver qué de positivo traían a la comunidad.

¿En qué medida repercute el traslado de un espacio rural como Belalcázar al urbano de Córdoba en el proyecto La Fragua Artist Residency?

A nivel visual está claro que los artistas están integrando muchos elementos de Belalcázar (materiales e inmateriales) en algunas obras en CoMbO, como el granito o el ruido de un pastor llamando a las ovejas. Pasa lo mismo, de manera más silenciosa, con las experiencias que viven en el pueblo durante la fase de residencia y luego ese estado está en relación directa con el desarrollo del proyecto creativo. Lo mejor es que los artistas no están tomando esta trashumancia para incidir en la idea de lo bucólico o romantizar el medio rural, algo que nos espanta.

¿Qué exposiciones acogerá CoMbO próximamente?

En noviembre abriremos el espacio a artistas con discapacidad. Gracias a una beca privada, la Beca IKARIO, tenemos la suerte de contar todos los años con algunos fondos para acercarnos a este mundo fascinante y poco conocido. Nos interesa valorar a los artistas con discapacidad e incluirlos en la dinámica de La Fragua y CoMbO como lo que son: artistas. Este año contamos con la participación de dos artistas que trabajan en centros muy interesantes, Juan Manuel Egea en Debajo del Sombrero (Madrid), y Rudolf Bodmeir en HPCA (Alemania). A partir de enero y hasta abril ocurrirán cosas en CoMbO que posiblemente no sepamos muy bien todavía qué formato van a tener. Luego el impulso de los nuevos artistas residentes en La Fragua se dejará notar para primavera y verano.

Da la impresión de que la cultura ha podido mantener el pulso a pesar de la decepción de 2011 en la designación de la Ciudad Europea de la Cultura. ¿Cuál es el estado de salud cultural de la ciudad?

El estado de salud es para meternos a todos en la UCI. A partir del día 5 de cada mes uno espera que no se le rompa un diente y reza porque no le llegue una multa. Por lo demás, bien. La agenda sigue repleta.