Tags

Artículos relacionados

Compartir

“Si las tiendas están llenas cómics, será porque se venden”

Raúlo (Raúl Cáceres, Córdoba, 1976) es uno de los historietistas cordobeses más exitosos y conocidos del panorama nacional e internacional. Su ya larga carrera en el medio comienza en subgéneros como el erotismo y el gore, en los que se abre camino rápidamente gracias a la suma de contenidos explícitos y virtuosismo formal. De esta primera etapa destacan trabajos como Aguas Calientes (recopilada en 2008 por Berenice), investigación sobre los cultos paganos de la Península, o Justine y Juliette (recopilada en 2010 por Viaje a Bizancio), que adapta los textos del Marqués de Sade. Signo de la calidad del trabajo de Raúlo es su edición en el sello Eroscomix de la mismísima Fantagraphics, una de las editoriales más prestigiosas del mundo, o su traducción al francés por Tabou Editions.

En 2007, Raúlo amplía sus horizontes creativos y comienza a trabajar para la estadounidense Avatar Press, firmando historietas de temática histórica, de fantasía, ciencia ficción y terror más tradicional. Son estos trabajos los que formarán parte de la exposición en el Rectorado de la Universidad de Córdoba, pues, en ellos, el artista muestra una extraordinaria madurez formal, aplicada a contenidos generalistas, para público más amplio. Se trata además de historietas firmadas por escritores de primerísima línea como Max Brooks, Warren Ellis, Garth Ennis, David Lapham o Brian Pulido.

Del 25 de abril al 16 de mayo puede verse en el Rectorado de la UCO la exposición Del ‘steampunk’ al apocalipsis zombie, comisariada por Javier Fernández, que exhibe una decena de impresiones de los dibujos de Raúlo.

¿Qué va a encontrar el público en la exposición Del ‘steampunk’ al apocalipsis zombie?

Una selección de páginas y portadas de cómics que dibujé para la editorial independiente americana Avatar Press.

Con una ya dilatada carrera en el mundo del cómic, ¿podría relatar cuál es el recorrido de un joven dibujante desde que empieza hasta que se consagra?

Aún no he llegado a la consagración, pero puedo contar mi humilde periplo. Yo empecé en revistas españolas, haciendo cómic porno, aunque más bien sería “porno de autor”, ya que no era nada convencional. En estas series mezclaba géneros (terror, esoterismo, mitología y folclore.) y trabajaba el argumento y la estética como si no se tratara de porno. Simplemente hacía cómic, pero con el detalle de que incluía sexo explícito. Fue una etapa de libertad casi absoluta en la cual hice mis trabajos más personales. Luego aparqué este género y entré en Avatar Press y ahí sigo, haciendo cómic para adultos, de temáticas diversas (historia, terror, ciencia ficción, steampunk, espada y brujería, vampiros, zombis y acción) escritos por grandes guionistas. Simultáneamente, he ilustrado juegos de rol, he ido reeditando mis series porno en España y otros países, y he colaborado con algunas revistas como Dos Veces Breve, Cthulhu, y Killertoons 2.0.

¿Qué aconsejaría a quien está empezando?

En lo espiritual, que haga caso de su intuición y deje hablar a sus tripas. En lo mundano, que dedique un tiempo a informase de las cuestiones legales de la profesión de dibujante. Es un aspecto tedioso, pero necesario, y que muchos ilustradores descuidan, para su desgracia. Jamás se debe trabajar sin contrato de edición.

En su obra muestra un especial interés por lo tenebroso, ¿qué particularidades destacaría de este imaginario?

Qué le voy a hacer, suelo mirar mucho a esa sombra de la que hablaba Jung, o a ese abismo de Nietzsche, que a veces me devuelve la mirada. El terror y lo macabro mueven cosas dentro de uno mismo y además son divertidos.

¿De qué trabajo se siente más orgulloso o con cuál ha disfrutado más?

Aunque he disfrutado de todos los proyectos en los que he trabajado, me he sentido más satisfecho cuando escribía y dibujaba, que cuando sólo dibujaba. En Avatar Press he ilustrado guiones de escritores muy conocidos, como Warren Ellis o Garth Ennis, todo un privilegio para cualquier dibujante. Pero si sólo pudiera salvar un cómic de la hoguera, ése sería Aguas Calientes. Pornografía Sagrada, del que soy el autor en su totalidad. Mirando atrás, pienso que su argumento esotérico-jungiano, su dibujo oscuro y sus composiciones de página barrocas, siguen funcionando bastante bien.

En los últimos años se han venido reivindicando el cómic y la novela gráfica a través de reseñas y artículos de prensa, ¿por qué cree que existe este creciente interés por el denominado Noveno Arte?

El interés por cómic siempre ha estado presente, pero ahora se reaviva con las versiones cinematográficas de tebeos populares o de culto que Hollywood ha llevado a las pantallas. Y curiosamente se produce una regresión, ya que la llamada “novela gráfica”, destinada a un público adulto que busca obras más complejas, suele terminar banalizándose al pasar al cine de masas.

¿Cómo valora el estado del cómic en la actualidad?

Habría que hablar por separado de editores, autores y lectores. Si las tiendas están llenas de cómics, será porque se venden. Bueno, se vende sobre todo manga y superhéroes. Salvo algunos casos muy concretos, las editoriales españolas no producen cómic propio, únicamente traducen obras extranjeras. Con este panorama, al dibujante sólo le queda trabajar para los países productores. En España las revistas murieron y realmente no compensa pasarse un año o dos dibujando una obra completa por unos royaltis que ni siquiera cubren el tiempo empleado y cuyo cobro no está asegurado. Al no tener industria propia, nuestra piel de toro sólo es una tienda donde americanos, franceses y japoneses venden sus productos, que en muchos casos, y paradójicamente, están dibujados por españoles. No obstante, y mientras los editores indígenas se deciden a apostar por autores patrios, muchos somos los que seguimos adelante, aunque sea como mercenarios del imperio…

¿Qué diferencias encuentra entre trabajar en España y hacerlo a nivel internacional?

En España cualquiera puede publicar, pero es más raro que se viva de ello, como sí ocurría hace 10 años. En otros países un dibujante puede hacer carrera, aunque se exige profesionalidad. Independientemente de su calidad estética, en Estados Unidos, el cómic se produce de una manera mucho más industrial que en Europa, y el dibujante es un eslabón en la cadena creativa: guionista-dibujante-entintador-colorista-rotulista.

¿Considera que el cómic está bien valorado en España?

Hay un cómic de puro entretenimiento y evasión, más comercial, y hay un cómic más pretencioso, más personal, más adulto. Ambas tendencias están muy valoradas y tienen su público. En nuestro país tenemos a grandes estudiosos y críticos del cómic, como Manuel Barrero, cuya labor es imprescindible para desenterrar, conservar y difundir el noveno arte.

¿Podría hacernos alguna recomendación?

Si se quiere disfrutar de los dioses clásicos (Corben, Wrigthson, J. M. Beà), la reedición de Creepy y Eerie son imprescindibles. Y respecto de lo nuevo, yo recomiendo engullir la obra de Shintaro Kago. Sus mangas son una enfermiza mezcla de gore, sexo y surrealismo, cocinados con una narrativa experimental totalmente nueva.  Yo de mayor quiero crear como este loco.