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“El arte señala los mecanismos de control”

Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca y profesor en la Facultad de Filosofía y Letras, Pablo Rabasco es el responsable de las Galerías del Cardenal Salazar, reducto del arte contemporáneo en la Universidad de Córdoba, de la que demanda más implicación para potenciar este espacio expositivo que está dando a conocer a jóvenes artistas del panorama estatal e internacional.

Se trata de un asiduo colaborador de medios de comunicación (Diario Córdoba, Ars Operandi), donde expone su visión de las manifestaciones artísticas contemporáneas en la ciudad. Y, aunque se muestre inconformista, considera que “están pasando cosas muy interesantes en Córdoba que podrían ser el caldo de cultivo de una producción cultural muy rica”.

‘Gestionario’ lo entrevista a propósito de la exposición Fábula de Miguel Hernández Camacho, que puede verse hasta el 22 de marzo.

Las Galerías del Cardenal Salazar, en un breve período de tiempo, se han convertido en un referente entre los espacios expositivos de la UCO. ¿Qué retos tiene por delante la sala?

El gran reto ahora mismo es mantener el único espacio realmente pensado y organizado para el desarrollo de proyectos de arte contemporáneo que tiene la Universidad de Córdoba. Y claro, mantenerlo no solo por el hecho en sí, sino hacerlo bajo unos parámetros de coherencia en una situación compleja por la falta de fondos que en buena parte queda compensada por el trabajo desinteresado y apasionado de mucha gente; profesores, artistas, alumnos…

Exposiciones como Vuela Ícaro! han mostrado la versatilidad del espacio, ocupado por instalaciones, pinturas y fotografías. ¿Qué tipo de muestras pueden albergar las Galerías?

El espacio es sumamente interesante porque, estando adaptado para su uso expositivo, sigue siendo un lugar vivo dentro de la facultad. Pasan diariamente cientos de alumnos, profesores y visitantes que, gracias al reclamo de las exposiciones, pueden visitar también el edificio. Cada artista cuenta con la posibilidad de adaptar la obra al lugar. Lo más interesante del espacio es que es transitado por mucha gente que, en principio, quizás no visitaría una sala de arte para ver un proyecto como los que aquí presentamos, pero que se encuentra durante varias semanas conviviendo en su rutina diaria con las instalaciones, las fotografías… En definitiva, se trata de un espacio mixto, de encuentro de diferentes intereses que posibilita la convivencia en el tiempo.

¿Cuál es el volumen de propuestas que reciben las Galerías?

De momento, un volumen asumible, un tanto dirigido por los propios miembros del consejo asesor, que invitan o alientan a artistas a presentar proyectos para la sala. Manejamos en torno a 15 proyectos de los que cada año podemos llevar a cabo seis o siete.

¿Cómo es el proceso de selección de exposiciones y cuáles son, generalmente, los criterios para evaluar los proyectos?

El consejo asesor define el tipo de propuestas que entendemos tienen sentido en este espacio. Deben ser propuestas enmarcadas en las dinámicas y lenguajes del arte más actual. De alguna manera protegemos aquellos proyectos que entendemos que son de una gran calidad, aunque provengan de artistas que aún no han expuesto de forma individual o que aún están en un período más experimental. Lo importante son los procesos y los proyectos. Del mismo modo, nos vemos arropados por algunos artistas muy reconocidos que, del mismo modo, nos presentan proyectos vivos y entusiastas y, por lo tanto, esta es su casa. La energía trasmitida por artistas como Juan Serrano, Miguel Gómez Losada o Marisa Vadillo es en sí un apoyo enorme para nosotros, así como Jacinto Lara, que en octubre expondrá en la sala.

¿Podría hablarnos de las próximas exposiciones?

Fábulas, en el mes de marzo, es un proyecto de Miguel Hernández Camacho. Un artista que no conocíamos, pero que nos ha presentado un trabajo fascinante. Son fotografías con ciertos contactos con el espíritu surrealista, pero con matices muy interesantes que se mueven entre lo anómalo y la marginalidad de un existencialismo un tanto oscuro.

Después seguiremos con un proyecto comisariado por María del Carmen Molina en colaboración muy estrecha con la Filmoteca de Andalucía. Vamos a aprovechar el 85 aniversario de la creación del Cineclub español para mostrar un proyecto que tratará de recordar aquella hermosa aventura. En mayo, José Álvarez, profesor compañero de la facultad y miembro del consejo asesor de las Galerías, presentará un proyecto en torno al diseño gráfico en Córdoba con artistas que han venido desarrollando su trabajo desde la década de los 90 en adelante.

La Universidad de Córdoba ha redoblado su apuesta por el arte y la cultura en los últimos años, ¿echa en falta alguna propuesta formativa relacionada con las artes plásticas?

La pregunta ya parece encerrar una contestación en la que no creo. Ahora mismo las Galerías prácticamente no tienen apoyo económico de la Universidad de Córdoba, y nos mantenemos gracias a una aportación del área de Cultura del Ayuntamiento. La situación es estructural, está claro, quizás hay un deseo por apoyar esta iniciativa, y así lo sentimos, al menos, desde la propia facultad, pero las carencias siguen siendo muchas. Apostar por algo significa dotarlo de los medios mínimos e indispensables para que los que estamos detrás del proyecto nos dediquemos exclusivamente a lo que sabemos hacer, programar y desarrollar proyectos expositivos, y hoy día esto no es así. Estamos bajo mínimos, sacando a flote esto gracias al apoyo de un grupo de gente que de forma desinteresada cree en este proyecto. Ellos sí ponen todo de su parte.

¿Cómo valora el estado de las artes plásticas en España actualmente?

Hoy día no tiene demasiado sentido hacer una valoración basada en un Estado concreto. La globalización ha determinado una serie de problemas comunes que atañen especialmente al mundo del arte y de la creación. Un artista en Malí puede estar trabajando sobre una misma problemática que un artista en España y ambas serían lícitas y contextualizadas. Podríamos hablar de la subida del IVA y cómo afecta al mercado, de la ley de mecenazgo… pero ya no estaríamos hablando de arte, sino de mercancía.

Y en Córdoba, ¿hay futuro para los artistas plásticos cordobeses?

Los jóvenes necesitan de un entorno propicio, estimulante, que les permita vivir con cierta autonomía en el mundo del arte y en otros, por supuesto. Córdoba es una ciudad que en algunos ámbitos como en el que ha construido su tejido asociativo presenta un ambiente muy estimulante en el que participar. El problema es que las condiciones para que un joven sea independiente son muy difíciles. Es una pena, porque están pasando cosas muy interesantes en Córdoba que podrían ser el caldo de cultivo de una producción cultural muy rica.

¿Podría recomendarnos a algunos artistas de Córdoba y su provincia?

Prefiero hablar de artitas del sur. Me interesa especialmente la obra de Rogelio López Cuenca y de Elo Vega, de la gente de Hackitectura.net, La Panadería, el FabLab de la ETSAS, Santiago Cirugeda, Pedro G. Romero y, sobre todo, la expansión cultural generada desde los Centros Sociales Ocupados, como en La Invisible de Málaga, la ULEX (Universidad Libre Experimental) o entornos como Zemos98 o Aulabierta de Granada.

En su opinión, ¿cuál debe ser el papel del arte en nuestro tiempo?

El arte acude a señalar los mecanismo de control social, aquellas pautas institucionalizadas que nos apartan de la felicidad. Los proyectos más interesantes son los que proponen alternativas sin obviar las causas. Los que utilizan los medios de opresión para crear mecanismos anómalos e impredecibles. Puntos de conexión vitales.