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“Las nuevas tecnologías van hacia la comunicación y el consumo”

Mercedes Cámara Aroca es licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Córdoba, donde trabaja como facultativo de Archivos, Bibliotecas y Museos. Actualmente es responsable de Proyectos de la Biblioteca Universitaria de la UCO, coordinando, entre otras actividades, la exposición Docencia y Tecnologías de la Información en el siglo XX, a propósito de la cual la ha entrevistado ‘Gestionario’. Además, coordina el Plan de Digitalización de la Biblioteca Universitaria y el mantenimiento documental de Helvia, el repositorio institucional de la UCO.

¿De dónde surge la idea de realizar una exposición de estas características y cuándo comenzó a mostrarse?

Fue el sr. Vicerrector de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, el profesor Juan Antonio Caballero, quien, aprovechando los traslados de centros, servicios y departamentos al campus de Rabanales, realizó una petición general de aparatos e instrumentos que pudieran documentar la evolución de la Informática.

La exposición se inauguró en 2011, con un nombre ligeramente diferente al actual: Informática y Documentación en el siglo XX; nuestra idea inicial era recoger y mostrar el desarrollo espectacular de esta ciencia en tan breve periodo de tiempo, y su relación, muy estrecha, con el mundo de la biblioteca, donde ha ejercido cambios sustanciales desde que se introdujeron las aplicaciones informáticas en las tareas bibliotecarias.

¿Cómo fue la organización de este tipo de exposición?

Lo primero fue el espacio de ubicación. Se trata de una zona de comunicación que se nos abrió al realizar la última ampliación de la biblioteca Maimónides; es un espacio abierto que se ha convertido en zona de fuerte tránsito de personas, al unir los nuevos espacios TIC’s con el resto de la biblioteca. Es un espacio diáfano y luminoso, que permite mostrar muy bien las piezas de la colección.

Con respecto al contenido, las piezas se han ido trasladando a biblioteca desde los diferentes lugares de origen; una buena parte de ellas han sido reparadas y puestas en funcionamiento por el propio vicerrector Caballero. En biblioteca se limpiaron y se documentaron, con ayuda del Servicio de Informática, para datarlas y fichar cada una convenientemente para su tratamiento museístico.

¿De dónde proceden los artefactos expuestos?

Las piezas proceden en su totalidad de fondo patrimonial de la UCO: el antiguo Centro de Cálculo, secretarías de Centros, la Biblioteca General, Departamentos como Bioquímica y Biología Molecular…; también el Personal Docente y de Investigación y de Administración y Servicios ha colaborado con diferentes piezas propias.

¿Está la exposición abierta a donaciones particulares para aquellas personas que no sepan qué hacer con sus antiguos dispositivos?

Estamos abiertos a recibir cualquier donación, pero siempre dentro de la planificación que tenemos realizada. Una pieza es aceptada según sus características de antigüedad, pertinencia en alguna de las colecciones, rareza, estado de conservación… Para todo lo demás, la UCO cuenta con el Servicio de Protección Ambiental (SEPA), que tiene desarrollado un Plan de Retirada de Residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE).

¿Cuál es el recorrido más apropiado para visitar la muestra?

Lo mejor es seguir la “timeline” que está desplegada en la propia exposición. Se trata de un sistema de cartelería colgante sobre las vitrinas y expositores, que va mostrando los hitos mas importantes en el tiempo relacionados con la muestra. Esta línea del tiempo comienza, entrando a la derecha, con los inicios del siglo XX, y concluye a la salida, por la misma puerta, con una alusión al desarrollo del último Internet, “La Nube”. Nuestra idea ha sido siempre que la muestra sea lo mas didáctica posible, y que se explique por si misma, ya que está en un lugar de mucho tránsito.

¿Qué novedades podrían incorporarse en el futuro?

La muestra se amplió el año pasado, y se cambió el nombre al actual, puesto que empezamos a recibir otro tipo de aparatos, mas relacionados con la docencia, y muy interesantes. Tenemos “en cartera” varias antiguas reglas de cálculo y algunos retroproyectores que, por su tamaño, aún no hemos podido incorporar al espacio museístico.

¿Cómo está siendo la respuesta de la comunidad universitaria a esta exposición permanente?

Desde el principio resultó muy llamativa. Tenemos, por propia naturaleza, un público muy joven, que nunca ha utilizado, ni siquiera visto, muchos de estos aparatos; y están los alumnos de los Grados de Informática…; es muy frecuente ver gente parada haciendo fotos con el móvil. Por otra parte, la muestra se está incluyendo ahora mismo en el UCOMuseo Virtual, el proyecto de unificación de todas las muestras patrimoniales que hay en la Universidad, y que lidera la Facultad de Filosofía y Letras, con el profesor Martín Torres a la cabeza.

¿Y fuera de la Universidad?

El año pasado participamos por primera vez en la Semana de la Ciencia, ofertando visitas guiadas de forma independiente a las visitas a la biblioteca Maimónides. La aceptación fue total por parte de los Institutos y Colegios participantes, tanto en el contexto de la actividad “Café Conciencia” realizada en el campus de Rabanales, como en las visitas individuales de profesores y alumnos. Los docentes que acompañaban a sus clases de alumnos consideraron la muestra como una magnífica actividad docente, que enseñaba de manera muy clara y gráfica la evolución de la materia en un breve periodo de tiempo y espacio.

En la sociedad en la que vivimos, donde la tecnología tiene una presencia cada vez más significativa, ¿cree que se está haciendo una difusión correcta sobre los usos de los dispositivos?

Desde mi punto de vista, todos los nuevos desarrollos, todos los nuevos dispositivos, llevan una doble dirección, que en realidad es una sola: la comunicación y el consumo. La comunicación cada vez más rápida, mas inmediata, las redes sociales más extensas… todo lleva a crear permanentemente nuevas expectativas, que lo hacen es crear nuevas necesidades de consumir inmediatamente los nuevos productos y aplicaciones. Creo que esto está produciendo que la conocida “brecha” sea cada vez mas el Gran Cañón del Colorado. Si no dispones del último smartphone con la última tecnología, pues ya te has perdido. Y, en cuanto al uso de los dispositivos, una pregunta, ¿es realmente vital que un teléfono móvil tenga incorporada una cámara de 6 megapíxeles?

Ante la acumulación de residuos tecnológicos, ¿cómo considera que deberíamos actuar?

Hay que seguir siempre las pautas y recomendaciones al respecto. Estos residuos son potencialmente muy contaminantes, por algunos de sus componentes; los usuarios no debemos manipularlos. Además, disponemos de legislación sobre el tema, el Real Decreto 208/2005 sobre RAEE. En Biblioteca, lo mismo que tenemos puntos de recogida de pilas, tenemos para recogida de móviles, baterías y cargadores.