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Robiglio repasa la vida de Contarini en la clausura del curso ‘De la identidad de Europa a la Europa de las identidades. ¿Regreso al pasado?’

El XIII curso Religión, Humanismo y Cultura, titulado ’De la identidad de Europa a la Europa de las identidades. ¿Regreso al pasado?’, que organiza el Aula de Religión y Humanismo, ha sido clausurado con una conferencia que ha corrido a cargo de Andrea Aldo Robiglio, profesor de Filosofía en la Universidad de Lovaina. El ponente, en la que conferencia ‘Pensamiento de Gasparo Contarini en la corte del emperador Carlos V: iglesia, reforma y espacio europeo’, ha repasado la vida del teólogo y diplomático veneciano, Gasparo Contarini.

El acto, que ha tenido lugar en el Salón de Actos de la Facultad de Filosofía y Letras, ha contado con la presencia del coordinador general para Adaptación de Infraestructuras Estratégicas, Juan Antonio Caballero; el decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Ricardo Córdoba de la Llave; la directora del Aula de Religión y Humanismo, María Dolores Muñoz Dueñas; y el profesor de Filosofía de la UCO, Pedro Mantas España, quien ha sido el encargado de presentar al conferenciante.

Juan Antonio Caballero se ha congratulado de asistir a la clausura de este curso del Aula de Religión y Humanismo, y por contar con un nutrido grupo de estudiantes conformando el público asistente. Ricardo Córdoba ha elogiado la labor de María Dolores Muñoz Dueñas al frente del Aula, en la que se lleva a cabo “una reflexión profunda” sobre la identidad europea.

Muñoz Dueñas ha agradecido las palabras y ha reivindicado el Tratado de Lisboa como una referencia “contra la disgregación” que se pretende desde ciertos sectores de la Unión Europea. Pedro Mantas ha presentado a Andrea Aldo Robiglio, a quien ha definido como un experto en la Edad Media y el Renacimiento, concretamente de Dante Alighieri, y profesor en universidades de países como Holanda, Suiza, Alemania o Estados Unidos.

Robiglio ha comenzado su disertación recordando uno de los momentos estelares de Gasparo Contarini, cuando fue elegido cardenal en 1535 por el papa Pablo III, en una decisión que contó con una “fuerte resistencia” en la curia. Se trata de “un cardenalato que provoca sorpresa en Roma”, donde cunde el rumor de que Contarini será “el papa Angelico de las profecías gioacchinas”. Era Contarini un personaje controvertido dentro de la Iglesia Católica, ya que defendía interpretaciones próximas al luteranismo.

Contarini vive en una época en la que el emperador Carlos V tiene una estrecha relación con el papa Pablo III. En 1536 empieza a tomar forma el proyecto de un “concilio universal” que desembocará en el Concilio de Trento. Para él Contarini pide a sus colaboradores que “investiguen en las bibliotecas romanas” para tener la información más fiable sobre los concilios anteriores a Nicea. En ese año fue nombrado obispo, que lo hace intentar modificar “la vida disoluta de los párrocos” fomentando “la clausura”.

El teólogo predicará que “la salvación” debe ir acompañada de “las obras”. Sin embargo, se irá quedando cada vez más aislado en el seno de la Iglesia, ya que había miembros que consideraban que “no tenía respeto” por la tradición. Se trata de una persona multifacética con “preocupaciones” sobre el gobierno del hombre en “asuntos internacionales”, que jugará un papel relevante en la fundación de la Compañía de Jesús.

Contarini había nacido en el seno de una familia aristocrática de la República de Venecia, y tuvo una educación heterogénea que moldeó una personalidad que asumió también el diálogo ecuménico. Algunas de las ideas que manejó lo llevaron a constatar “la superioridad de la vida activa” sobre la “contemplativa”, y a expresar la “desconfianza en la capacidad del hombre” de salvarse “con su propia fuerza”.