CÓRDOBA. Parece que existe una solución para salvar a los
patios de Córdoba. Y la ha encontrado un grupo de alumnos de ETEA a través de
un proyecto empresarial que permite sacar un rendimiento económico de la fiesta
que sirva para su autofinanciación. De llevarse a cabo, y tras cinco años de
puesta en marcha, la sociedad obtendría beneficios netos por encima de los
45.000 euros y generaría una quincena de empleos indirectos.
La idea -surgida en la asignatura «Creación de empresas»de
quinto curso de Administración y Dirección de Empresas de la escuela privada-
consiste en explotar económicamente el festejo, y todo lo relacionado con el
mismo, repercutiendo las ganancias producidas en los dueños de las casas. Para
ello se llevarían a cabo servicios turísticos como visitas guiadas a los patios
y la venta de objetos de recuerdo.
«Cubrimos, de este modo, parte de la necesidad que se creaba
en los turistas que venían a los patios y que pedían a los propietarios póster
o macetas para llevar y encontraban el no por respuesta», explica Lucas Godoy,
uno de los cinco autores de esta particular sociedad.
Asimismo, la sociedad organizaría comidas y cenas para
empresarios en alguno de estos recintos populares. «Un servicio que, tras darse
a conocer, sería uno de los más rentables», aclara Godoy.
Fórmula de cooperativa
La propia idiosincrasia del producto -en este caso, el valor
de los patios- provocó al principio ciertas dificultades a la hora de plasmar
el proyecto. «Eran muchos los agentes que intervenían como actores principales
de este evento festivo. Además, muchos de los socios que debían participar en
la sociedad eran personas mayores», reconoce este joven que contó con la ayuda
de Javier Álvarez, Óscar Amaro, David Lleó y Francisco Rueda. Eso motivó que la
sociedad se constituyera como una cooperativa con la participación de los 50
vecinos que participan en el concurso popular.
El objetivo principal de la nueva sociedad sería la
remuneración total de los esfuerzos «tanto físicos como económicos» realizados
por los propietarios de los patios en la conservación, manutención y decoración
de los mismos. Para ello, invertirían en publicidad -que diera a conocer el
producto sobre todo en los hoteles- y en la puesta en marcha de una página web
donde entrar en contacto con la asociación y reservar comidas o comprar
souvernirs «on line».
Las cuentas de explotación son positivas pues, tras admitir
pérdidas durante los dos primeros ejercicios, augura en el quinto año unos
beneficios netos que superan los 45.000 euros. Y todo ello con una escasa
inversión inicial. Según reza en este informe empresarial, bastaría con la
aportación de unos 600 euros por socio y la aprobación de un crédito bancario
de 40.000 euros.
«La inversión en inmovilizado no es muy elevada debido en
parte a que no compramos ningún local para la realización de nuestra
actividad», explica Godoy. Únicamente se alquilaría un local en
El resto de personal -una quincena- procedería de
subcontrataciones. «Tanto el servicio de cáterin, como el de guías e incluso el
reparto de publicidad vendrían de empresas especialistas en ello, por lo que se
reducirían los costes».
Eduardo Villaseca, profesor de ETEA, fue el tutor que
coordinó un estudio que impactó por su originalidad y sus posibilidades. «Es un
proyecto completamente factible y que permite aunar toda la oferta existente
sobre los patios; una oferta que, en la actualidad, está muy diversificada»,
dice. Según Villaseca, de llevarse a cabo el proyecto, será la primera puesta
en valor en Córdoba de un activo cultural, «algo estratégicamente muy
importante para conseguir, como así se pretende, la capitalidad europea».
Y quizás su puesta en marcha no esté lejos.
Aunque no quieren adelantar nada sin que sea aprobado en la asamblea general de final de mes, fuentes cercanas a los vecinos reconocen que ya ha habido contactos con empresas hosteleras para hacer realidad este proyecto.