ANATOMÍA CLÍNICA DEL PERRO Y GATO. José L. Morales.

 

 

Este libro (última edición, 2009), aspira a que pueda servir no sólo de base para los alumnos que cursen las asignaturas de Anatomía Veterinaria, especialmente la Anatomía Aplicada, de la que se deriva directamente, sino también a ser referencia de consulta del profesional en los aspectos concretos de su proceder clínico. Por ello, en la recogida de datos he empleado tanto tratados anatómicos específicos como múltiples textos clínicos en los que de una forma introductoria o dispersa aparecen las consideraciones anatómicas de interés. La propia experiencia clínica ha modulado y tamizado todos estos datos, procurando ofrecerlos en su dimensión real.

 

 

              

 

 

En la mayor parte de los casos he estructurado el contenido en relación con las partes y regiones corporales, agrupándolas en 16 capítulos. Cada uno de ellos se inicia –como dato preliminar– con la descripción de las regiones naturales y de las referencias que proporciona la superficie del animal; a continuación nos adentramos de lleno en los fundamentos que presiden la exploración clínica, las punciones o/y las intervenciones quirúrgicas. Mi experiencia docente ha determinado que el criterio topográfico en la organización del contenido de este Atlas-Texto no fuera riguroso, de forma que cuando el acto clínico lo requería he empleado criterios sistemáticos o considerado regiones topográficas enclavadas en otras partes corporales.

 

 

 

Como disciplina clínica, en la que principalmente se exponen razonamientos y procedimientos médicos o quirúrgicos, no se puede concebir una obra de Anatomía Clínica sin un texto que acompañe a las figuras, y en el que se remarque o indique secuencialmente los aspectos anatómicos que deben ser destacados en las mismas. En todo momento he pretendido utilizar un lenguaje directo y esquematizado, con las mínimas concesiones a la literatura u ornamentos que pudieran menoscabar la agilidad perseguida.

 

 

 

 

 

              

 

 

Un total de 237 figuras —la mayoría de ellas compuestas— ilustran y ofrecen la imprescindible visualización de los datos que aporta el texto. En su obtención y elaboración he procurado que los procedimientos clínicos que simulan se asemejen lo máximo a la realidad de una intervención concreta, por lo que las disecciones se han realizado en cadáveres frescos, enfocando el campo de actuación, plasmando los diversos planos o fases de que consta y resaltando las estructuras anatómicas que deben ser reconocidas para realizar el acto clínico con solvencia. Dada las dificultades de comprensión que este enfoque –tan circunscrito– pudiera producir, en algunos casos he creído conveniente que estén precedidas de esquemas –dibujos o imágenes estáticas de disecciones– que ofrezcan una visión más general de las estructuras anatómicas o de la región en cuestión. Finalmente, y dado que la radiografía y ecografía han terminado por ser métodos de diagnóstico rutinarios en la clínica del perro y gato, en los capítulos pertinentes se han incorporado imágenes generadas por estos medios procedentes de animales sanos en las que se indican los aspectos anatómicos que permiten interpretarlas.