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LA
DEHESA UN AMBIENTE ECOLÓGICO
El agricultor
y el ganadero suelen inclinarse, cada vez más, por los ciclos cortos,
reemplazando a los largos. Así los olivares se sustituyen por campos
de labor, las manchas de matorral nobles por eucaliptales, las dehesas
por cereales, el sistema extensivo de pastoreo por el intensivo de los
establos y granjas. En este proceso, la tasa de productividad aumenta,
a costa de la grave disminución de la estabilidad ecológica.
Nuestra superficie
peninsular, cubierta desde antaño por el bosque mediterráneo,
se ha ido transformando a lo largo de la historia reciente, dando lugar
a los diferentes apisajes que conforman nuestra geografía. Por razones
económicas el hombre ha intervenido en el medio alterando su equilibrio,
beneficiando mediante operaciones culturales o acción de pastoreo
unas especies frente a otras
La especulación humana de nuestro bosque mediterráneo hacia
una orientación agrícola modificó las especies ganaderas
autóctonas y la intensificación posterior de los cultivos,
determinando la eliminación de la capa vegetal espontánea
durante sus períodos vegetativos de producción.
Gran parte del
suroeste peninsular sobrevive como reducto del bosque mediterráneo,
donde la presencia de árboles de diferentes ecotipos de
Quercíneas
y otras herbáceas autóctonas o adaptadas forman el paisaje
denominado dehesa, definida por una
triple función: Pasto-Labor-Monte.
La intervención
del hombre en el caso de la dehesa ha consistido sustancialmente en ganar
al bosque mediterráneo "clímax", superficie de pastizal
o cultivos eventuales a costa del primitivo monte bajo, por operaciones
de roza y poda de las especies leñosas, y posteriormente ha dirigido
el bosque hacia dos objetivos polivalentes y alternativos:
1.
El suelo hacia la máxima producción bien de hierba pastable-henificable
o bien de cultivos forrajeros o de grano.
2.
El suelo hacia la máxima producción de fruto por parte de
su arbolado, productor de las codiciadas bellotas para la montanera. Además
cumple como:
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Protector del suelo (erosión y
calcinación).
-
Cobijo para los animales (abrigo de la
lluvia o del calor).
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Cobijo para los vegetales (atemperando
la temperatura y manteniendo la humedad).
-
En épocas de escasez también
se utilizan los brotes tiernos (ramoneo).
-
Utiliza la leña y la corteza de
la especie Suber para elaborar el corcho.
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Históricamente el hombre junto
con las especies salvajes y domésticas bien pastoreo estante o trashumante,
han poblado la dehesa condicionando su ecosistema y su objeto productivo.
Dentro de las especies domésticas, la ganadería basada en
especies autóctonas bovina, ovina y especialmente procina son los
de mayor transcendencia. Las especies autóctonas
se han adaptado durante milenios a la climatología, orografía
y vegetación del medio, consiguiendo distintos ecotipos, que con
el tiempo han sido sustituidos por la anarquía de los cruzamientos
con razas foráneas mejorantes. |
La dehesa ve limitada su productividad
con:
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Su inestabilidad ecológica.
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Su condición semiárida,
en la que existen épocas donde la disponibilidad de agua y recursos
naturales son escasas y deficientemente manejadas.
-
Su producción ganadera autóctona
posee escasa productividad y está insuficientemente valorada.
La actitud de los empresarios
ante la crisis determinó una reorientación de sus explotaciones
con aclareo de encinares en más de tres cuartas pares de su superficie,
viéndose degradada hasta la formación de oquedal o continuando
su transformación de dominio del suelo por ampliación y diferenciación
en el mismo hasta llegar a los cultivos agrícolas intensivos, siendo
la deforestación una operación de difícil regresión.
La solución pasa por el aprovechamiento eficaz de la misma tendente
a cubrir mejor la alimentación del ganado en períodos de
baja producción de pastos y bellotas. Su
explotación reacional es posible mediante un ordenamiento:
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Consolidando en la dehesa todo el incremento
de productividad que comprotan los nuevos sistemas de manejo tales como:
-
Establecimiento y fertilización
de praderas.
-
Mejora de infraestructuras y servicios
(cercas, charcas, caminos, etc.).
-
Producción y conservación
de reservas alimenticias.
-
Equipo y mano de obra cualificado.
-
Optimización de la carga ganadera.
-
Consolidando la explotación integral
de la dehesa por varias especies, logrando un consumo talta y exhaustivo
de toda la producción primaria.
La dehesa la consideramos
como una forma ordenada y estable del bosque mediterráneo, cuyo
fin es la producción máxima de gruto y de hierba, para ser
aprovechada por el ganado a pastoreo.
A este respecto consideramos al Cerdo
Ibérico el consumidor primario de la dehesa, que aprovehca
sus recursos de una forma más eficaz que el resto de especies salvajes
y ganaderas.
Encuadradas en el
fitoclima mediterráneo árido y continental, con inviernos
fríos y suelos de tierras pardas sobre pizarras o granitos pobres
y ácidos, fácilmente erosionables, escasos en materia orgánica,
y pobres en fósforo y nitrógeno. Sobre estos suelos se dan
además condiciones climatológicas nada favorables, con unos
veranos largos y calurosos e inviernos fríos y húmedos pero
sobre todo cabe destacar los largos períodos de sequía.
Sobre estos suelos
aparece de forma natural el bosque mediterráneo, caracterizado por
estar constituido por tres estratos, representados por árboles (Quercus,
PinusOlea...),
herbáceas (Vulpia, Bromus,
Trifolium,
Medicago...).
Cuando el hombre
actúa sobre él aclarando los árbole, eliminando el
estrato arbustivo, da como resultado ladehesa,
en la que los árboles se desarrollan mejor y dan más frutos,
y la hierba, al no tener competencia con las arbustivas, aumenta su presencia
y mejora en su composición.
Características
de manejo.
El uso del suelo
de la dehesa tradicional está basado en la producción pascícola
y forestal. Los cultivos sólo se dan en las zonas de suelo más
fértil, y el resto (que será la mayor parte), no se rotura
y sólo se limpia de matorral y malas hierbas cuando estos ponen
en peligro la supervivencia de las praderas.
Las roturaciones
de los suelos, cuando es posible, se realizan cada cuatro años nmás
o menos, esto permite mantener limpios los suelos para mejorar la producción
de hiervas.
El arbolado de encinas
y alcornoques supone el recurso más importante de la explotación:
la producción de bellota. El ganadero habrá de realizar la
poda para que la producción anual de bellota sea la máxima
posible.
El corcho
es un producto de elevada excedente y también tradicionalmente se
ha cuidado su obtención en la dehesa.
La producción
de pastos y bellotas de la dehesa varía con la climatología
del año.
La carga ganadera
estimada para la dehesa es muy variable. Una hectárea de encinar
con una buena densidad de pies y productividad de los mismos puede soprotar
reposiciones de 6 a 7 @. Dependiendo de la complementación de los
animales puede llegar a disponerse montaneras de 1'5 cerdos por hectárea.
Producción
de la dehesa
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La montanera es aprovechada en función
de su producción anual pro toda clases de cerdos existentes en la
dehesa, según una adecuada carga ganadera y un orden de prioridad.
En primer lugar, hierba y bellotas para las cabezas de la campaña
anterior (agostones), reproductores de desvieje y los hierbizos de la campaña.
Se suplementa con 0'5 kg por cabeza y día de pienso complementario. |
Los agostones reponen 70 kg./cabeza,
los reproductores de desvieje 80 kg./cabeza, los hierbizos repone 35 kg.
En segundo lugar, agostones y reproductores nacidos en este años.
Estos animales consumen el resto de bellotas (partidas, picada, de reuso),
excrementos y cualquier otro recurso que se encuentren a su paso. Los agostones
reponen 20 kg., los reproductores reponen 50 kg.
Los pastos de otoño-primavera-invierno son aprovechados por todo
el ganado de la finca.
Los pastos de verano
sostienen a 1/3 de las necesidades del ganado. Para cubrir los 2/3 restantes,
se utilzian cultivos agrícolas de la dehesa. Hoy cada vez se impone
más la compra y administración de piensos compuestos recría-mantenimiento.
En la dehesa tradicional,
anualmente se siembra la mitad de la extensión, permaneciendo la
otra mita en barbecho blanco, en el que marginalmente suelen sembrarse
leguminosas como habas o garbanzos. Los productos principales son granos,
paja y pastos de rastrojeras. Los rendimientos de los cultivos varían
mucho con la calidad y accidentabilidad de las tierras de la dehesa y especialmente
con la densidad del arbolado.
| La crianza natural del Cerdo
Ibérico con los métodos tradicionales de explotación
en régimen extensivo, permite que el animal sea parte fundamental
del ecosistema de la dehesa. Su privilegiada
vida en libertad pone además en juego todos los recursos de su entorno;
tanto la hierba en primavera de los distintos tipos de pastizal, como los
rastrojos de cereales y leguminosas. Culminando finalmente el encebado
con la bellota y la hierba de otoño e invierno durante la montanera. |
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Este régimen natural de alimentación,
sometido a una continua vigilancia de calidad sobre el terreno, y que dentro
del sistema ecológico de Sierra Morena, incluye el consumo de plantas
aromáticas que se alían a la microflora local del Valle
de los Pedroches, responde con total exclusividad de ese singular
sabor y color de la carne tan específicos de nuestros productos. |
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El Cerdo
Ibérico es un animal criado según las reglas del
arte, de edad suficiente, y con una alimentación natural y variada
en base a la bellota, presenta finalmente una adecuada proporción
de grasa de cubierta e intersticial en la canal.
El tipo de explotación en régimen extensivo hace que el animal
pase por un período de desarrollo caracterizado por una alimentación
ajustada en base al aprovechamiento de pastizales y con un aumento de peso
vivo de 6 a 8 Kg. por mes. Este importante período
de "crecimiento contenido" da lugar a que el Cerdo
Ibérico no entre en montanera antes de los 14 meses de
edad, a partir de cuyo momento la carne adquiere el sabor de lo que llamamos
normalmente "carne hecha". Calculándose que durante la montanera
tiene un consumo medio de 9-10 Kg de bellota al día y un aumento
de peso vivo medio de casi 1 Kg diario. |
La exclusividad,
de nuestros productos, tiene, por tanto, su raíz en la cuidada crianza
de los animales cebados con bellota en montanera hasta el momento de su
sacrificio. Dos razones fundamentales avalan esta afirmación: De
un lado la existencia de aceites esenciales
en la bellota y cuyo aroma termina
incorporándose a la canal. Y de otro, porque la grasa producida
por este tipo de alimentación es mas fluida y se halla mejor repartida
entre los haces de las fibras musculares.
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