Colegio oficial de Veterinarios de Jaén I Centenario: 1905-diciembre 2006
 Autor y coordinador: Antonio Marín Garrido
Autor: Jesús Mollinedo Gómez-Zorrila
Edita: Colegio Oficial de Veterinarios de Jaén
  2-Julio-10
 Jaén [España]

 

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Este libro pudiera haberse redactado, y ya hubiese sido bastante, como descripción de una institución como es un colegio profesional, sin embargo, es algo más, porque describe la historia de 100 años de la profesión veterinaria en una provincia eminentemente agraria y ganadera. Su contenido refleja la personalidad, motivaciones personales y trayectoria vital del autor. Escribía no hace mucho Adela Cortina que los auténticos profesionales tienen sentido de la historia de los valores, de las metas, son ciudadanos implicados en la marcha de su sociedad, preocupados por comprender lo que nos pasa y por diseñar el futuro, marcando el rumbo de la evolución. Antonio Marín ha sabido cultivar la cultura humanística y el buen hacer veterinario reuniendo en este libro la triple condición de investigador, informador y archivista de documentos orales y escritos. El trabajo ímprobo y las muchas horas dedicadas, se reflejan en las numerosas referencias de tratados, libros de actas y documentos de Archivos y Bibliotecas.


El primero de los seis capítulos, Del empirismo a la ciencia, es una revisión, que no podía faltar, de la profesión veterinaria desde que inicia la medicina animal hasta nuestros días.


El segundo apartado, el más extenso y relevante, significativo y esencial se titula Crónica de un Siglo y recoge la historia del colegio veterinario jienense desde 1898 hasta hoy, aclarando definitivamente el año de su fundación: el 23 de diciembre de 1905, según R.O. del Ministerio de Gobernación en la Gaceta de Madrid. Finalmente, se describen las vicisitudes del Colegio y sus miembros, reflejo exacto del discurrir de la profesión a nivel nacional. Es de gran interés y de grata lectura la referencia detallada de la conferencia pronunciada por Gordón Ordás en el Colegio en 1914.


El tercer capítulo Proyección científica, trata de diferentes aspectos de las actividades colegiales que muestran que el colegio no se desentendía del quehacer cultural y científico de la profesión. A finales del siglo XIX y principios del XX, se pensaba que en las provincias, entonces carentes de universidades, la vía más adecuada de mantener la llama de la cultura y la ciencia estaba en las Academias, que pudieran convertirse en los centros innovadores y de prestigio frente a las anquilosadas universidades. Así lo entendieron los veterinarios jienenses de aquellos años que, antes y después de crearse el colegio, llevaron a cabo diversos intentos de constituir grupos académicos. Pero hasta 1932 no se organiza la Academia de Veterinaria aunque se paraliza por la guerra civil, para renacer en forma regional en los años 60. Pero para la Veterinaria de Jaén el año decisivo es 1974 cuando el Dr. Díaz-Meco, presidente del Colegio, gestiona su integración en la Academia de Ciencias Veterinarias de Andalucía Oriental en la que miembros del Colegio, como Díaz-Meco o el propio autor de este libro, juegan un importante papel. Se hace referencia, a la labor de los colegiales para que la institución tuviera órganos de expresión que transmitiesen información sobre sus problemas, opiniones, trabajos, etc. Fue frecuente la colaboración en revistas nacionales de la profesión y pocos los órganos de expresión específicos del Colegio de Jaén.


El capítulo cuatro, De su gobierno, comprende la biografía detallada de los presidentes del colegio, muchos personalidades destacadas de la veterinaria española. Como ejemplo, Salvador Vicente de la Torre Gonzalo, presidente en 1933-1937; 1940-1954 y 1956-1962, bien conocido para los veterinarios españoles porque ocupó durante seis años la presidencia del Consejo General de Colegios Veterinarios de España, por su categoría humana, por sus valores profesionales y científicos y por su labor política de apoyo a la profesión. Antonio Marín, muy acertadamente, no olvida a quienes sin ser veterinarios, cumplieron una labor más callada y humilde, pero extraordinariamente importante, realizando un trabajo administrativo imprescindible.


En el capítulo Veterinaria y sociedad se ocupa de las relaciones de los veterinarios con la sociedad jienense y recoge las distinciones recibidas de diversos organismos administrativos y sociales por el Colegio, así como las que éste concedió a diferentes personalidades. La presencia femenina en el colegio y la figura de Francisco de Asís como patrono de la veterinaria, son también objeto de este capítulo. Por último, se relatan los actos con motivo de los 100 años de la creación del Colegio, a lo que se agrega una relación general de los veterinarios colegiados a lo largo de su existencia.


Como los posibles lectores darían poco crédito a las palabras que saliesen de la boca de un amigo, no diré nada de la prudencia, del saber y la humanidad del autor de este libro. Indica el actual presidente del Colegio, en el prólogo, que hay que resaltar la dificultad y el trabajo de Antonio Marín para encadenar en un ameno relato de la profesión veterinaria lo que sólo eran noticias inconexas.



A. Rodero Franganillo


Prof. Emérito


Universidad de Córdoba



     
         
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