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El Defensor Universitario es el órgano encargado de velar por el respeto de los derechos y libertades de los miembros de la comunidad universitaria.

El Claustro de la Universidad de Córdoba celebrado el 21 de noviembre de 2008 aprueba el nombramiento de la profesora doctora Carmen Jiménez Salcedo como Defensora Universitaria.

Las funciones y atribuciones de la Defensora Universitaria son básicamente las siguientes:

  1. Actuar de oficio o a instancia de parte en relación con las quejas y observaciones formuladas por cualquier miembro de la comunidad universitaria. La Defensora Universitaria rechazará aquellas quejas sobre las que no se hayan agotado todas las instancias previstas por la legislación universitaria aplicable. Indicando los procedimientos adecuados.
  2. Solicitar y recibir información de los órganos de gobierno, representación y administración de la Universidad de Córdoba, a los que afecten las quejas y observaciones realizadas. A tal efecto, todos los miembros de la comunidad universitaria estarán obligados a proporcionar los datos y las informaciones solicitadas así como a auxiliar a la Defensora Universitaria en el cumplimiento de sus funciones.
  3. Realizar ante los órganos competentes, con carácter no vinculante, propuestas de resolución, sugerencias y recomendaciones, de aquellos asuntos sujetos a su conocimiento y ofrecer fórmulas de conciliación que faciliten una resolución rápida y eficaz.
  4. Elaborar un informe anual de las actuaciones realizadas, el cual presentará ante el Claustro, otorgándole la publicidad que estime conveniente.


Los principios básicos de actuación de la Defensora Universitaria son los siguientes:

  1. Imparcialidad.- La Defensora Universitaria es elegida como una persona imparcial, la cual no está sometida a mandato imperativo alguno. Estará a disposición de todos los miembros de la comunidad universitaria que soliciten su actuación y tendrá en consideración los intereses legítimos de las partes involucradas en el conflicto, sin actuar como abogado de persona alguna ni de la Institución Universitaria.
  2. Independencia y autonomía.- La Defensora Universitaria no recibirá instrucciones de ninguna autoridad académica u órgano de gobierno.
  3. Confidencialidad.- Todas las comunicaciones con la Defensora Universitaria serán consideradas, en principio, confidenciales. La Defensora velará para que la memoria o informe anual y las estadísticas presentadas preserven la confidencialidad y se impida la identificación de las personas.
  4. Ausencia de poder ejecutivo.- La Defensora Universitaria realiza sus funciones escuchando, mediando, suministrando y recibiendo información, etc. Pero nunca sus propuestas son ejecutivas.