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Lunes, 28 de Noviembre de 2016 09:47

Un derivado de un cannabinoide frena la acción desencadenante de la enfermedad de Huntington

Antonio Martín
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El catedrático de Inmunología Eduardo Muñoz El catedrático de Inmunología Eduardo Muñoz A. M.

Investigadores de la UCO en el IMIBIC, la Complutense de Madrid y Vivacell Biotechnology desarrollan un fármaco experimental para tratar los efectos de este neurodegenerativo sin cura

Llamado desde la Edad Media como baile de San Vito, el corea de Huntington es una enfermedad neurodegenerativa calificada como huérfana. Su orfandad se deriva del hecho que afecta a un porcentaje pequeño de la población. Son pocas las empresas farmacéuticas que centran sus esfuerzos en desarrollar tratamientos para la enfermedad. Un equipo de la Universidad de Córdoba (UCO) en el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica (IMIBIC), de la Universidad Complutense de Madrid y de la empresa cordobesa VivaCell Biotechnology ha desarrollado un nuevo compuesto cannabinoide que tiene acción neuroprotectora en modelos animales de la enfermedad, lo que abre la puerta al desarrollo de un fármaco eficaz para el tratamiento de estos pacientes.

La enfermedad de Huntington es de origen genético. A la espera de la acción de las nuevas técnicas de edición genética en el ámbito biomédico, no hay aún cura conocida. Se estima que su prevalencia está en torno a cinco personas de cada 100.000, lo que la cataloga como enfermedad rara. El daño neuronal ocasiona convulsiones en los miembros, pero también episodios depresivos. “Todo ello produce un gran sufrimiento en el paciente y afecta seriamente a su salud física y mental”, explica Eduardo Muñoz, investigador principal del equipo de la UCO y el IMIBIC centrado en inflamación y cáncer.

El origen está en una proteína, llamada huntingtina en honor al descubridor de la enfermedad, George Huntington. Su mutación y sobreexpresión la convierte en tóxica para las células del cuerpo estriado, una parte interna del cerebro. Este núcleo regula movimientos motrices involuntarios como los del balanceo de los brazos al andar. Al alterar estas funciones, el individuo que padece el corea no puede controlar estos impulsos. La situación, para su desgracia, se agrava con el paso del tiempo.

Cannabinoides
Los investigadores, que han contado con la colaboración de la Universidad del Piamonte Oriental (Italia), se han fijado en la acción de un compuesto originario del cannabis llamado cannabigerol y partir de él han desarrollado nuevos derivados como el VCE-003.2. La planta Cannabis sativa tiene actividad psicotrópica por la acción del cannabinoide tetrahidrocannabinol (THC), pero esta planta también contiene ochenta y noventa cannabinoides que no tienen ninguna actividad psicotrópica pero sí que tienen un alto potencial farmacológico. Dos de ellos, el cannabidiol y el cannabigerol son especial interés por su “potencial farmacológico” explica del catedrático de Inmunología Eduardo Muñoz.

El equipo investigador de la UCO en el IMIBIC ha investigado el derivado de cannabigerol, VCE-003.2, y han observado su acción tanto in vitro como en ratones. En ambos casos, el compuesto actuaba como modulador de un factor de transcripción PPAR ejerciendo una actividad antiinflamatoria y neuroprotectora. Además, la molécula aumentaba la capacidad de promover la supervivencia de los precursores neuronales afectados, por lo que es posible que pueda actuar como neurorreparador. Los resultados han sido publicados recientemente en la revista científica Scientific Reports, del grupo editorial Nature.

Spin-off
La empresa Vivacell Biotechnology, fundada como empresa derivada (spin-off) de este grupo de investigación de la Universidad de Córdoba hace 13 años, ha patentado la molécula y está en fase de solicitud del estatus de medicamento huérfano tanto a la Agencia Europea de Medicamentos como a su equivalente estadounidense (la FDA).

Paralelamente, el equipo investigador también ha desarrollado una investigación en colaboración con VivaCell identificando otra molécula denominada VCE-004.8, la cual es derivada del cannabidiol para el tratamiento de la esclerodermia, una enfermedad rara de origen autoinmune que provoca fibrosis en piel y otros órganos internos. VivaCell ha asegurado una financiación de cerca de 10 millones de euros para el desarrollo preclínico regulatorio del VCE-004.8 con el objetivo de iniciar los primeros ensayos clínicos de fase I en 2018.

Javier Díaz-Alonso, Juan Paraíso-Luna, Carmen Navarrete, Carmen del Río, Irene Cantarero, Belén Palomares, José Aguareles, Javier Fernández-Ruiz, María Luz Bellido, Federica Pollastro, Giovanni Appendino, Marco A. Calzado, Ismael Galve-Roperh & Eduardo Muñoz. ‘VCE-003.2, a novel cannabigerol derivative, enhances neuronal progenitor cell survival and alleviates symptomatology in murine models of Huntington’s disease’. Scientific Reports 6, Article number: 29789 (2016). doi:10.1038/srep29789
Carmen del Río, Carmen Navarrete, Juan A. Collado, M. Luz Bellido, María Gómez-Cañas, M. Ruth Pazos, Javier Fernández-Ruiz, Federica Pollastro, Giovanni Appendino, Marco A. Calzado, Irene Cantarero & Eduardo Muñoz. ‘The cannabinoid quinol VCE-004.8 alleviates bleomycin-induced scleroderma and exerts potent antifibrotic effects through peroxisome proliferator-activated receptor-γ and CB2 pathways. Scientific Reports 6, Article number: 21703 (2016). doi:10.1038/srep21703

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