Lunes, 11 de Marzo de 2019 13:56

Panda Raid: Los equipos de la Universidad de Córdoba empiezan su aventura

G.C.
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Los equpos de la UCO ya están en ruta Los equpos de la UCO ya están en ruta

Los equipos de la Universidad de Córdoba que participan en la 11ª edición de Panda Raid, se encuentran ya en Marruecos asistiendo al rally amateur de larga distancia y resistencia que se celebra anualmente donde casi cuatrocientos equipos cruzan Marruecos a lo largo de siete etapas a bordo de un Panda.

Los equipos de la Universidad de Córdoba formados, de un lado, por la alumna de la Escuela Politécnica Superior de Córdoba e integrante del Aula del Motor, Ana Cuenca Pérez y la experimentada piloto profesional cordobesa Ana Barbero Zurita; y de otro, por el director del Aula del Motor de la Universidad de Córdoba, Rafael Pérez y el director de la Escuela Politécnica Superior de Córdoba, Juan Luna Rodríguez que han pasado sin problemas las primera vierificaciones y han tenido durante este fin de semna su primera toma de contacto con los campamentos, construidos como si fueran jaimas nómadas con una zona central con una hoguera donde conviven todos los participantes.

Primera etapa

Tras la revisión mecánica de los coches comenzó una dura primera etapa de 324 Km. Durante el trayecto el equipo femenino de la UCO tuvo la primera avería sin importancia y se vio obligado a cambiar el sensor de temperatura. El resto de la jornada transcurrió sin complicaciones disfrutando de las pistas y de los peculiares pueblecitos de la zona, con la salvedad de que el segundo coche del equipo se perdió durante un tramo, por lo que penalizó. 

La primera etapa de Panda Raid siempre se plantea como una toma de contacto con el terreno de Marruecos, sin embargo, para algunos participantes ya ha sido una auténtica demostración de fuerza. En ella se han visto visto los elementos principales que encontrarán los equipos a lo largo de toda la edición. Los oueds, ríos secos de arena; las planicies infinitas en las que no existen elementos para orientarse; las pistas rápidas que invitan a pisar el acelerador a fondo… Y por supuesto, grandes dosis de navegación que han servido a los participantes como “cursillo acelerado” de supervivencia en un raid a la antigua usanza.

La jornada podría dividirse en dos partes diferenciadas. La primera, como un desafío al sentido de la orientación de los equipos. La segunda, un reto a la mecánica de los Panda.

A la salida del campamento, los equipos ponían en sintonía brújulas y roadbooks, tratando de encontrar la ruta marcada por la organización. Un sinfín de pistas que se cruzaban, despistando a algunos participantes que desorientados han acabado haciendo kilómetros de más hasta volverse a encontrar. Los oueds también han hecho de las suyas, atascando a los novatos, que han tenido que sacar las palas a trabajar.

La segunda parte comenzó de forma abrupta para los coches, ya que las piedras poblaban el pavimento fueron una prueba de resistencia para ruedas y cubre cárters. Después, la inmensa meseta del Plateau de Rekkam recibía a los participantes y los hacía volar ofreciéndoles velocidades jamás imaginadas para un Panda. “Nunca pensé en poder pisar tan a fondo el acelerador de este coche, ni hacerlo durante tiempo. No había nada que nos hiciera parar”.

El último recorrido fue tramo de enlace hasta el segundo campamento, ubicado en una fortaleza abandonada. Este enclave es nuevo en Panda Raid, por lo que ha sido una auténtica sorpresa para todos, participantes y organización. Aquí el horizonte se vislumbra en 360º. La inexistencia de montículos y la altura a la que están ubicados adelantan una noche gélida, por eso los participantes buscan la manera más óptima de colocar sus tiendas y conservar así el calor humano.