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Partimos de una experiencia real que surge cuando comenzamos a dar “clases particulares”. Nos fijamos en un niño de 12 años ( 1º de E.S.O) con problemas de aprendizaje. Se le atribuye, falta de memoria, atención, estructuración espacio-temporal, habilidades sociales, falta de motivación. Pero ¿qué es todo esto? |
Esta situación que durante la etapa de Primaria se sobrellevaba, en
Secundaria se hizo patente expresada en los resultados de la evaluación del primer
trimestre donde predominó la calificación de insuficiente. A través de la
familia , de la tutora y de nuestra compañera (profesora de “la clase particular” este caso llegó a la
orientadora del centro. La orientadora comienzó a recabar información a través
de distintas fuentes para coordinar así la intervención que se realizó a
diferentes niveles:
La
tutora informó sobre la
interacción del niño en el contexto del aula. Asimismo acordaron que se
tendrían en cuenta las dificultades de aprendizaje durante el proceso de
enseñanza-aprendizaje ( E-A) .
Con
la familia se mantuvo una
entrevista para intercambiar información sobre la interacción del niño en la
casa , ofreciéndoles una primera orientación sobre la problemática de su hijo.
La
entrevista con el niño ayudó a conocerlo
La
profesora que impartía “clases particulares” sugirió la posibilidad de trabajar “la
autoestima”
La situación de fracaso escolar se mantuvo a
lo largo del curso aunque por parte del alumno su actitud es de esfuerzo,
participación e ilusión especialmente manifestada en las clases particulares.
La persistencia de los insuficientes (palabra con connotaciones muy negativas
para nosotras) le lleva a una frustración. Sin embargo, en las clases
particulares se observan cambios positivos y básicos que no se reflejan en la
evaluación de 1º de E.S.O.
Ante
esta situación nos surgen bastantes interrogantes: ¿Por dónde empezar?, ¿Qué
hacer?, ¿Fue adecuada la actuación de la orientadora y de la otras personas implicadas?,
¿Está determinada por las circunstancias que rodean a la orientadora
(incorporación reciente al centro, atención prioritaria a la disciplina, falta
del apoyo de un equipo,?) ?, ¿Podía haber realizado otro tipo de intervención
más intensa y profunda?, ¿La colaboración de los padres fue la más idónea?,
¿Sería conveniente una adaptación curricular individualizada?, ¿Hubiera sido
necesaria la coordinación de todos los miembros del equipo de ciclo?, ¿Es un
caso aislado o se podría haber realizado una intervención conjunta?
¿ Por dónde empezar? Aún
situándonos en la incertidumbre nos atrevemos a esbozar algunas ideas:
La
situación no estaba diagnosticada en la etapa anterior ni en esta.
Coordinar
su acción con el equipo de ciclo.
Comprensión
real del problema por parte de la familia y colaboración en este sentido.
Tener
en cuenta los conocimientos previos del alumno y valorar sus cambios reales,
ilusión y expectativas.
La
intervención debería haber tenido en cuenta la interacción entre iguales.
Realización
de una adaptación curricular personalizada .