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b)Torneado: es una fase muy especializada y en la que tienen que articularse tanto las particularidades de la materia prima como el conjunto de características formales del recipiente objeto del proceso. La manipulación de la arcilla y del objeto torneado antes de la cocción es quizá la fase más compleja del proceso. c)Cocción: exige un dominio empírico del fuego, toda vez que la ausencia de instrumentos de medición hace que sea la pura experiencia la indicadora del estado del horno, de los recipientes y del ambiente inferior: es el momento en que se definen algunas de las características fundamentales del recipiente (oxidación, reducción). No tenemos muchos ejemplos seguros de producción de cerámica, pero aun así, nos permiten establecer algunos parámetros de los procesos seguidos, aunque algunas de las fases indicadas apenas han producido información, por la ausencia o debilidad de los análisis, químicos particularmente, en relación con el origen de las arcillas o de los pigmentos utilizados en la fabricación de pinturas o barnices. Algo similar ocurre con la definición del utillaje mecánico (torno), lo que se deriva seguramente de las características de los materiales que debieron constituirlo (madera fundamentalmente). Por el contrario, la definición de los lugares cocción, los hornos, puede seguirse particularmente bien, observándose, a pesar de la ausencia de unta tipología formal de los mismos, una clara evolución en la que se advierte un aumento de la complejidad relacionable con un proceso de trabajo cada vez más estandarizado y especializado. Algunos ejemplos de hornos: Horno de Pajar de Arcilla: este horno, de forma circular, de tiro único superior y constituido por una cámara de combustión de la que nace un pilar central, soporte de la parrilla de la cámara de cocción cubierta, con cúpula de la que se conservaban apenas 20 cm de altura, tiene un antecedente claro en el excavado en Alcalá del Júcar, Albacete, cuyo investigador define como "una estructura de planta circular de tiro vertical doble cámara, cámara inferior o de combustión y superior o de cocción, separadas por un pilar central de sección rectangular..." (Coll, 1987). El horno, fechado en el siglo III o inicios del II a.n.e. y que se supone destinado a la producción de grandes recipientes (ánforas o urnas), exige, sin duda, dada su complejidad, la presencia de "artesanos muy especializados". Horno de la campiña de Marmolejo: su cronología esta entre finales del siglo VII e inicios del VI. Este complejo está definido por varios lugares de diferente estructura y funcionalidad, que en el último momento de ocupación del asentamiento parecen estar funcionando simultáneamente:
a una cámara de cocción-combustión. La localización, junto al supuesto acceso de un apilamiento de platos en cerámica gris, a torno, con carena alta, todos ellos a medio cocer, hace suponer que se trata de un horno elemental, posiblemente sin diferenciación de ambas cámaras. Junto a esta estructura se localizan importantes cantidades de cenizas, producto, posiblemente, de su limpieza.
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| La metalurgia tiene necesidad de una serie de actividades previas, que empiezan con la extracción del mineral, siguen con el proceso de beneficio del metal y terminan con la elaboración del producto manufacturado. No conocemos bien la localización de los lugares de explotación minera, salvo en casos puntuales, como Río Tinto. Allí, la explotación se realizaba mediante galerías bajas hechas a bases de picos y martillos de piedra, realizándose el beneficiado del metal en el ámbito domestico, por lo que nos podría indicar que es la estructura familiar, dentro de un contexto ampliado y especializado, la que funcione como unidad de producción económica. En general una vez extraída la almagra (mineral), se lavaba para separar las primeras impurezas. Posteriormente se sufría dos cocciones: la primera en un horno reductor para la escorificación, conque se obtiene una especie de "tarta" mezcla de hierro y escoria, y tras una trituración de esta "tarta" se produce la segunda cocción, donde ya se obtiene el metal fundido. El metal fundido ya puede ser empleado en moldes o para forja. Es necesario hacer notar, que debido a la complejidad de las piezas (armas, aperos agrícolas, etc.) su producción necesita de una especialización que imposibilita su realización en el ámbito domestico. Así como la conjunción de carpintería (por ejemplo, para realizar las ruedas de carro) para los acabados finales de muchas piezas.
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Bibliografía
- RUIZ MATA, D.; "Fenicios tartessios y turdetanos", en La Andalucía ibero-turdetana (siglos VI-V a.C.): Huelva Arqueológica, XIV (1994). P 350.
- BLANCO FREIJEIRO, A., "El aceite en los albores de la Historia de España", en Oretania, 10 (1962), p 144.- VAQUERIZO, D.; El Yacimiento ibérico de "Cerro de la Cruz" (Almedinilla, Córdoba), Córdoba, 1990.
Expone los resultados obtenidos por el autor en sus excavaciones en el poblado situado en Cerro de la cruz. Pero solo de las realizadas hasta 1989.
- VAQUERIZO, D.; "El Cerro de la Cruz y el Ruedo", en Los pueblos de Córdoba I, Córdoba, 1992.
Breve descripción de los trabajos arqueológicos desarrollados en Almedinilla a lo largo del tiempo, y de los del propio autor del texto.
- AA. VV.; Enciclopedia Microsoft Encarta 99. 1998.
Cómoda enciclopedia en CD Rom, con escasa referencias hacia los iberos, pero con descripciones de procesos industriales actuales, útiles para comparar.
- BONET, H.; El Tossal de Sant Miquel de Llíria: La antigua Edeta y su territorio, Valencia, 1995.
Descripción de las investigaciones y resultados obtenidos en ese yacimiento, desde las primeras intervenciones (en los años 30) hasta la actualidad. Obra extensa y muy cuidada.
- RUIZ MATA, D.; "Fenicios, tartessios y turdetanos", en La Andalucía ibero-turdetana (siglos VI-V a.C): Huelva Arqueológica, XIV (1994), pp 327-351
Ponencia sobre la formación de los ibero-turdetanos, llegando hasta los comienzos de la colonización fenicia.
- RUIZ., A. y MOLINOS, M.; Los iberos: Análisis arqueológico de un proceso histórico, Barcelona, 1995, p 178.- BLANCO FREIJEIRO, A.; "El aceite en los albores de la Historia de España", en Oretania, 10 (1962), pp 138-148.
Breve aunque magnifico articulo sobre los posibles inicios de la olivicultura en España. Adolece de que obviamente, no incluya los conocimientos obtenidos en los últimos 30 años.