Leo está vivo gracias a la hemodiálisis


29 julio, 2019

Leo es un mastín de 8 años que tiene leishmaniosis y a  raíz de un tratamiento ha empeorado clínicamente, presentando un aumento de los marcadores renales: creatinina 3.2mg/dL (0,5-1,5 mg/dL), BUN 117 mg/dL (7-25mg/dL) y fósforo 12.2 mg/dL (2,3-5,5 mg/dL). El tratamiento médico ha resultado insuficiente, por lo que su veterinario contacta con nosotros para valorar si el animal es candidato a la realización de hemodiafiltración como ayuda al tratamiento médico que ya está recibiendo.

Al llegar al hospital clínico, Leo presentaba un estado mental deprimido, edema generalizado, taquicardia, fibrilación ventricular, apatía, anorexia, petequias y equimosis.

Como siempre, en la valoración inicial se realizan diferentes pruebas: exploración general, ecografía, ecocardiografía, medición de presiones arteriales, analítica sanguínea y urianálisis. En la ecografía no se aprecian cambios importantes en la morfología de los riñones, solo un ligero aumento de la ecogenicidad cortical renal difusa y quistes en el riñón derecho, en la ecocardiografía se observa también presencia de derrame pericárdico. En la analítica realizada para ver los valores con los que partíamos antes de comenzar el tratamiento, los principales indicadores de daño renal se encontraban: creatinina en 3.3 mg/dL y BUN en 129 mg/dL. Además, el fósforo se encontraba en 11.6 mg/dL, los tiempos de coagulación incrementados y una alteración hepática importante. Leo también presentaba hipertensión.

Valorando el caso, consideramos que la aplicación de hemodiafiltración junto a tratamiento médico adecuado puede ayudar en gran medida a la recuperación del paciente. Planteamos hacer 3 tratamientos de hemodiafiltración, uno cada 3 días.

Ese mismo día colocamos el catéter venoso central de doble lumen especial para diálisis y un tubo de esofagostomía para poder alimentarlo de forma adecuada.

Al día siguiente se realizó el primer tratamiento. Durante el tratamiento, los animales se encuentran sedados, ya que son tratamientos muy largos en los que el animal no debe moverse. Además, se van realizando analíticas seriadas para asegurar una reducción progresiva de los marcadores renales, sin superar el límite marcado al inicio del tratamiento. Al final del tratamiento, los marcadores renales y el fósforo se redujeron según lo esperado: creatinina 3, BUN 68 y fósforo en 6,1. Estos valores se encontraban aun por encima de rango, pero no se deben disminuir más en el primer tratamiento.

A las 24 horas del primer tratamiento el animal continúa con tratamiento médico, oxigenoterapia y se encuentra monitorizado en todo momento, está deprimido y presenta edema generalizado, además, presenta oliguria e hipomotilidad intestinal. BUN en 87 mg/dL y ligeramente hipoxémico. Como los tiempos de coagulación continúan elevados, se realiza una transfusión de plasma fresco congelado.
Una vez corregidos los tiempos de coagulación, se realiza el segundo tratamiento a las 72 horas, partiendo de unos valores de creatinina 3,4, BUN 157 y fósforo en 18,5. Como se puede observar hay un incremento importante de estos marcadores desde el último tratamiento. Al finalizar obtuvimos unos valores de creatinina 2,2 y BUN 59.

En las 24 horas posteriores al segundo tratamiento volvimos a observar una subida en los marcadores renales, pero éstos comenzaron a descender a las 48 horas del segundo tratamiento. Esto es buena señal, ya que nos indica que los riñones están empezando a responder. Clínicamente está algo más animado y más activo, se ha reducido el edema y tiene una producción normal de orina, además ha comenzado a defecar y ha aumentado ligeramente la motilidad intestinal, aunque sigue sin apetito. Como los tiempos de coagulación continúan elevados se vuelve a repetir transfusión de plasma.

Se realiza el tercer y último tratamiento a las 72 horas del segundo, aunque la tendencia de los marcadores renales es a ir disminuyendo, se decide dar el tercer tratamiento para terminar de llevar los marcadores renales a valores normales. Partimos de unos valores de creatinina 2,1, BUN 69 y fósforo en 5,7, y al finalizar obtuvimos unos valores de creatinina 1 y BUN 19.

Durante los siguientes días, Leo está mucho más animado, sigue sin querer comer de forma voluntaria, pero sí bebe voluntariamente. Orina y defeca con normalidad y la motilidad intestinal es normal.

Se da de alta con los marcadores renales dentro de valores normales, pero como sigue sin comer, se va a casa con el tubo de esofagostomía, que lo mantuvo unos 10 días hasta asegurarnos de que come con normalidad de forma voluntaria.
Leo estuvo en tratamiento en nuestro hospital en Febrero y desde que se le dio el alta y a día de hoy Leo está en casa haciendo vida normal, como podemos ver en los vídeos. Su veterinario le va realizando controles periódicos.

En los siguientes gráficos podemos observar la evolución de la creatinina y el BUN durante el tiempo que Leo estuvo hospitalizado:

 

Evolución de Leo:

 

 

 

 

 

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