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COVIDiSTRESS es un proyecto colaborativo que se puso en marcha por primera vez en marzo de 2020 de la mano de Andreas Lieberoth, profesor de la Universidad de Aarhus (Dinamarca). En poco tiempo, investigadores e investigadoras de 48 países se habían unido a su iniciativa, formando uno de los equipos más amplios a nivel mundial. El objetivo inicial era conocer cómo las personas estaban experimentando y afrontando la pandemia durante esos primeros meses de incertidumbre, encontrando que el estrés y la preocupación influyeron de manera diferente en el comportamiento individual: un mayor estrés se relacionaba con un menor cumplimiento de las medidas de protección, mientras que la preocupación por las consecuencias parecía tener el efecto opuesto, motivando la adherencia a las normas preventivas establecidas por las instituciones. Sin embargo, tras más de un año, las circunstancias han cambiado. Nuestro conocimiento y los recursos de los que disponemos para afrontar la pandemia son mayores, pero también hemos estado expuestos y expuestas de manera prolongada a una situación excepcionalmente perturbadora. Es por ello que resulta necesario preguntarse cuáles están siendo las consecuencias psicológicas, emocionales y sociales de llevar más de un año conviviendo con el virus.

Con este propósito se ha iniciado la segunda fase del estudio. Liderado por la Dra. Sara Vestergren (Universidad de Salford, Reino Unido), el consorcio formado en esta ocasión cuenta con más de 140 profesionales de más de 50 países de todo el mundo, entre quienes se encuentran dos profesoras de la Universidad de Córdoba: la Dra. Inmaculada Marín López y la Dra. Mercedes Gómez López. Denominado COVIDiSTRESS II: un año viviendo con la pandemia COVID-19, el estudio se encuentra actualmente en fase de recogida de datos. La encuesta, que en español se puede encontrar siguiendo este enlace https://uwr.fra1.qualtrics.com/jfe/form/SV_9zsjTf0PB5WFGZw?Q_lang=ES-ES, o en la página web del proyecto https://covidistress.com/, está disponible en 46 idiomas más. A través de ella personas de todo el mundo pueden compartir de manera anónima sus experiencias respondiendo preguntas sobre temáticas como el estrés percibido, las emociones experimentadas, la incertidumbre, la vacunación, la confianza en el gobierno, el cumplimiento de normas, los sentimientos de soledad o el apoyo recibido.

Esta colaboración global tiene por tanto un claro objetivo: avanzar en el conocimiento sobre cómo desarrollar respuestas más eficaces. La pandemia está comprometiendo la integridad psicológica, social y emocional de las personas y es necesario contar con herramientas y mecanismos que permitan atender de manera adecuada a nuevas necesidades. Establecer asociaciones inclusivas con unos objetivos compartidos, tal y como indica el ODS número 17, se dibuja como una de las mejores formas de hacerlo.

El COVIDiSTRESS se presenta como una de las iniciativas guiadas por este principio, cuyo fin último no es otro que poner la información acumulada al servicio de gobiernos, responsables políticos, investigadores, investigadoras y otros profesionales, para que así puedan adoptar un enfoque de respuesta y recuperación más centrado en las personas.