La Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Córdoba y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) te invitan a introducirte junto a tu alumnado en la divulgación científica a través de dos libros escritos por dos divulgadoras en los que podréis trabajar diferentes conceptos científicos de una manera amena y fácilmente comprensible.

Edición 2019

Portada de Eso no estaba en mi libro de historia de la ciencia

Eso no estaba en mi libro de historia de la ciencia

Eugenio Manuel Fernández

La historia de la ciencia atesora muerte por doquier, y no, los libros de historia no nos la suelen desvelar: científicos con prometedoras carreras truncadas por experimentos fallidos con desenlaces fatales, accidentes, asesinatos viles, además de envenenamientos, ejecuciones de toda clase, enfermedades exóticas, sobredosis de sustancias estupefacientes, mordeduras de ofidios ponzoñosos, caídas por precipicios, suicidios... Eso no estaba en mi libro de Historia de la Ciencia es una crónica negra veraz —con unas gotas de humor cuando es preciso—, con los protagonistas de esta disciplina como nunca antes se habían presentado a los lectores.

«Ha bastado un instante para cortarle la cabeza, pero Francia necesitará un siglo para que aparezca otra que se le pueda comparar», decía el matemático francés Joseph-Louis de Lagrange a su colega Jean-Baptiste J. Delambre tras la ejecución del célebre químico Antoine Lavoisier en la guillotina. Por su parte, Pierre Curie —Premio Nobel de Física en 1903 junto a su esposa Marie— falleció atropellado por un coche de caballos, a los 46 años, y con mucho trabajo por terminar. El celebérrimo Arquímedes de Siracusa murió anciano, pero por una muerte poco natural, pasado a espada por un soldado romano. Karen Wetterhan, experta en intoxicaciones por metales pesados, murió en 1997 tras experimentar con uno de ellos, el mercurio. La lista es interminable. Muchos son los científicos que han tenido vidas desgraciadas, que han sufrido accidentes, que han padecido enfermedades fortuitas, que han sido ejecutados, apuñalados, ahorcados, despeñados, o mordidos por algún bicho mortífero; y, para que cunda el pánico pero no caer en depresión si algún lector es científico, hemos salvado —en el último momento— a alguno de estos hombres y mujeres de la Ciencia... pero por muy poco.

Portada de El fin del mundo tal y como lo conocemos

El fin del mundo tal y como lo conocemos

Marta García Aller

Igual que en el siglo XX desaparecieron imperios que parecían eternos, preceptos morales que habían durado mil años y dogmas científicos que resultaron falsos, en el XXI vamos a decir adiós a muchas de esas tecnologías, costumbres e ideas que nos rodean desde que nacimos. Y la misma suerte que corrieron los videoclubs, el fax y la URSS, la vivirán en breve muchas de las profesiones y los aparatos que nos rodean, como los volantes y el mando a distancia.

¿Cuánto de lo que vemos se desvanecerá? Se avecina el fin de los idiomas y de las cajas registradoras. Y a medida que vamos olvidando cómo era el mundo antes de Google, desaparece la noción de privacidad, la costumbre de conversar y hasta el reloj biológico. Sin olvidar el más ambicioso de todos los avances que la ciencia espera lograr este siglo: el fin del envejecimiento.

En sintonía con los grandes reporteros y narradores de la actualidad, Marta García Aller nos sumerge en la transformación digital que vivimos y en los cambios culturales, tecnológicos y económicos que nos esperan en el siglo XXI. Lo hace charlando con expertos de prestigio mundial, pero también con ciudadanos de a pie, como el dependiente de la tienda que no teme la robotización; el alto directivo del motor que sueña con jubilarse antes de que los coches sean autónomos y el encargado de cuidar un viejo almacén de cabinas telefónicas.

Edición 2018

Portada de CIENTÍFICOS EN EL FIN DEL MUNDO

Científicos en el fin del mundo

Lorena Cabeza

A través del recorrido por un campo de investigación multidisciplinar y enormemente atractivo, este libro se adentra en las vivencias y descubrimientos de científicos y exploradores de las regiones polares y el cambio global.

El relato de los hechos más relevantes que sirvieron para acercar al hombre a los polos y las entrevistas a científicos españoles que trabajan hoy por que sepamos más sobre estos parajes sirven para dibujar un cuadro que narra a la vez dos historias: la de las regiones polares –cómo son y cómo se han relacionado con el hombre, cuál será su posible evolución y cómo influirá esta en el resto del globo– y la de los investigadores actuales, personas con nombres y apellidos que han convertido en su lugar de trabajo los que otrora fueron conocidos por ser auténticos infiernos helados.

Conversaciones directas con científicos como Andrés Barbosa, Angelo Camerlenghi, Carlos Duarte, Pedro Elosegui, Leopoldo García Sancho, Josep-María Gili, Jerónimo López, Pere Masqué (junto a su colaboradora Patricia Cámara) y Margarita Yela, revelan sus experiencias profesionales y vitales, expresadas en forma de narración en la que se intercalan sus palabras y sus vivencias. Todo adquiere una sugerente forma bajo la batuta de la periodista científica Lorena Cabeza, quien durante años ha estado inmersa en el ámbito de la exploración polar y la divulgación, y que con este trabajo compone una obra polifónica en la que da voz a algunos de los protagonistas de la ciencia polar de nuestro país.

Portada de Todo es cuestión de química

Todo es cuestión de química

Deborah García Bello

Todo es cuestión de química nos acerca al mundo de esta ciencia desde una mirada cercana y divulgativa. Si observamos nuestro entorno no es difícil preguntarse cosas como: ¿de qué están hechas las cosas?¿cómo se transforman unas cosas en otras?¿por qué son como son?

Este libro nos describe, a través de ejemplos cotidianos, muchos conceptos, desde qué es un átomo o una molécula, hasta cómo funciona una cerilla o una pila.

En él encontrarás explicaciones sencillas a temas complicados, con ilustraciones que te ayudarán a entender lo incomprensible.