Page 11 - El Síndrome de Disfunción Cognitiva en el gato doméstico (Felis silvestris catus)
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están aún por estudiar. Se sabe mucho por extrapolación de los estudios realizados en perros; por ejemplo, el acrónimo DISHA se estableció como resumen de los principales signos que se han observado en perros, y actualmente está adoptado también para gatos. Este procede de la conjunción de las siguientes palabras: Disorientation (desorientación), Interactions (alteración en las interacciones sociales), Sleep-wake cycles (alteraciones en el ciclo de sueño-vigilia), Housesoiling (marcaje) y Activity (alteración del nivel de actividad). (Araujo, Faubert, Brooks, Landsberg, & Lobprise, 2012; Seisdedos Benzal & Galán Rodríguez, 2016).
Es de recalcar que los signos del SDC en felinos pueden ser muy sutiles, sobre todo al inicio, y pasan desapercibidos para los dueños (Pike, 2004). Así, por ejemplo, signos como la desorientación o la disminución del acicalamiento pueden pasar totalmente desapercibidos para los propietarios, mientras que los signos que más reportan al veterinario son signos como la agresividad o las vocalizaciones nocturnas, posiblemente por ser los que más les afectan directamente (Karagiannis, Mills, & Ecawbm, 2014). Aunque para ser justos, los gatos son unos expertos en cuanto a esconder signos de enfermedad (Denis, 2018).
Por todo esto, es de gran importancia la educación de los propietarios para que puedan reconocer los signos de la enfermedad lo antes posible y que entiendan que no son cambios naturales debidos al envejecimiento del animal (Gunn-Moore et al., 2007).
Desorientación
Puede ser temporal o espacial, y se puede manifestar de muchas formas. Como menciona la autora Pike (2004), “algunos animales se quedan atrapados en una esquina de la casa y son incapaces de salir de ella, pudiendo realizar “head-pressing”, o puede que quieran salir a la calle e inmediatamente darse la vuelta porque quieren entrar, como si pensaran, “no tengo ni idea de por qué he salido”.
La desorientación espacial es un potente indicador de SDC, ya que hay pocas enfermedades que la puedan producir. Debemos descartar otros problemas neurológicos como déficits sensoriales, dolor y deficiencias en la función motora (Karagiannis et al., 2014).
Cambios en las interacciones sociales
Pueden ir dirigidos tanto a otras mascotas como a las personas, pudiendo ser cambios drásticos muy llamativos, como por ejemplo que el animal se muestre agresivo con otro individuo o persona con la que antes era muy amigable o viceversa (Pike, 2004).
El animal puede mostrarse agresivo o mostrar signos más sutiles como por ejemplo irritabilidad o nerviosismo ante otro animal o persona conocidos, o por el contrario que se muestre tolerante o impasible ante un estímulo que previamente le alteraba mucho. Estos cambios se han observado en el
Ortiz Martínez, Menor-Campos
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