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Actualidad Universitaria
Miércoles, 20 de Septiembre de 2017 14:40

Reunión en Córdoba del Proyecto PROVIDE

El Rectorado de la Universidad de Córdoba acoge los días 20 y 21 de septiembre la quinta reunión de trabajo del proyecto  PROVIDE (PROVIding smart DElivery of public goods by EU agriculture and forestry / Provisión “inteligente” de bienes públicos por parte de la agricultura y silvicultura en Europa), financiado por la Comisión Europea, dentro de su programa Horizonte2020. En dicho proyecto participan un consorcio de 16 universidades y centros de investigación perteneciente a 15 países de la UE, liderado por la Universidad de Bolonia. El papel de la Universidad de Córdoba dentro de este consorcio de investigación es especialmente activo.

Publicado en Vida Académica

El proyecto, financiado por la Comisión Europea a través del programa “Horizonte 2020”, pondrá sobre la mesa la importancia de la biodiversidad y la sostenibilidad del sector agrícola. 

La sexta edición de la Noche Europea de los Investigadores, que se celebrará el próximo 29 de septiembre en Córdoba, es el escenario elegido para la presentación en sociedad del proyecto europeo Diverfarming.
Diverfarming nace de la necesidad de hacer frente a los efectos negativos que las prácticas agrícolas dominantes están teniendo sobre el terreno. La agricultura intensiva, la implantación del monocultivo, la excesiva mecanización y el elevado gasto de recursos a la hora de producir alimentos son algunas de las cuestiones que se pretenden superar con este trabajo. 

Publicado en Ciencia

La Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes de la Universidad de Córdoba ha sido galardonada con la Mención Especial "Miguel Manaute" de la XII Edición de los Premios Andalucía de Agricultura y Pesca por su compromiso con el sector agrario y agroalimentario durante casi 50 años, lo que le ha permitido ser Centro de Referencia en formación, en investigación, en innovación y en la incorporación de nuevas tecnologías en los ámbitos agrario, agroalimentario y forestal. 

El viceconsejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, Ricardo Domínguez García-Baquero, ha abierto hoy el primero de los “Desayunos de la ETSIAM”, actividad planteada por la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes de la Universidad de Córdoba con el objetivo de fomentar en  el centro el debate sobre temas de actualidad en el ámbito de sector agrario, agroalimentario y forestal. Este foro de encuentro está patrocinado por Unicaja.  El ponente invitado para este primer desayuno ha presentado el Anteproyecto de Ley de Agricultura y Ganadería de Andalucía.

Viernes, 13 de Enero de 2017 13:09

Desayunos en la ETSIAM

El lunes 23 de enero de 2017, a las 10 horas, en la Sala de Usos múltiples del Campus de Rabanales. tendrá lugar la inauguración de los 'Desayunos de la ETSIAM', una actividad planteada con el objetivo de fomentar el debate en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes de la Universidad de Córdoba en torno a temas de actualidad en el ámbito del sector agrario, agroalimentario y forestal. 

El ponente invitado para el primero de los desayunos es el viceconsejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía Ricardo Domínguez García-Vaquero, que presentará el Anteproyecto de Ley de Agricultura y Ganadería de Andalucía.

La actividad va dirigida fundamentalmente al profesorado del centro, pero también a otros actores que puedan tener interés en la temática tratada.

Publicado en Conferencias

Hoy a las 12 horas, en el Salón Mudéjar del Rectorado de la Universidad de Córdoba tuvo lugar la presentación del libro “Semillas, negocio y propiedad intelectual. El caso del Maíz en México”, escrito por Gilberto Aboites  Manrique, doctor en el Centro de Investigaciones Socioeconómicas de la Universidad de Cohauila, México; e investigador del Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE). Al acto han acudido Enrique Quesada Moraga, Vicerrector de Innovación, Transferencia y Campus de excelencia; José Esquinas Alcázar, Doctor en Genética por la Universidad de California y Luis Miguel Martín Martín, catedrático en genética por la Universidad de Córdoba.

En la presentación ha introducido los aspectos más representativos de su estudio de los mercados agrícolas centroamericanos, destacando la lucha entre los intereses  monopolísticos de las empresas Fito-mejoradoras del sector frente a los derechos del campesinado tradicional dedicado al cultivo de maíz.

Publicado en Publicaciones

La UCO y el Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) aplican una tecnología que cuantifica fragmentos de ADN presentes en el alimento e identifican su origen


El ácido desoxirribonucleico (ADN) es un carné de identidad. Cada ser vivo tiene uno totalmente diferente. Ocurre entre las personas, pero también en el reino vegetal, y entre ellas, en las plantas que sirven de alimento. Identificar el ADN en una comida ayuda a controlar la calidad de la misma. Sin embargo, el aceite de oliva virgen presenta un problema. Dado que el ADN se disuelve en agua y no en lípidos, el aceite de oliva contiene pocas moléculas de esta cadena de información genética. Un equipo de la Universidad de Córdoba (UCO; Leticia Ayllón Egea y Gabriel Dorado Pérez) y del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC; Pilar Hernández Molina) ha usado una técnica forense para cuantificar de forma absoluta el ADN presente en el aceite de oliva virgen. La investigación persigue el objetivo final del desarrollo de un método de trazabilidad que ayude tanto a la certificación de calidad y denominación de origen, como a la identificación de posibles fraudes en el ámbito alimentario.

Publicado en Ciencia

En torno a enfermedades del olivo y del almendro, respectivamente

El grupo de Patología Vegetal liderado por el profesor Antonio Trapero y el investigador Andrés Ollero Lara ha obtenido dos premios de la Cátedra Bayer Crop Science de la Universidad Politécnica de Valencia. Los trabajos se centran en dos enfermedades que afectan a los cultivos de olivo y del almendro, los repilos y la moniliosis, respectivamente. El acto de entrega tuvo lugar en Valencia el pasado 11 de noviembre.

Por una parte, la institución académica ha otorgado el premio de Investigación, Innovación y Tecnología Agraria al grupo de investigación dirigido por Antonio Trapero por su trabajo titulado ‘Modelización de enfermedades del olivar: herramienta de toma de decisiones de repilos’. El repilo es una enfermedad causada por el hongo Fusicladium oleagineum, un patógeno del olivo.


Por otra, Andrés Ollero Lara ha sido reconocido por su trabajo ‘Evaluación de la susceptibilidad de variedades de almendro a las principales enfermedades de la parte aérea’. Ollero ha participado en la categoría de trabajos de final de carrera y máster. En este concurso, también ha obtenido un galardón Juan Manuel Marín Barea, de la UPV, por su trabajo ‘Himenópteros Platysgastroidea y Ceraphronoidea en parcelas de cítrico’.


La finalidad de la cátedra es la promoción y desarrollo de conocimientos científico-tecnológicos en el ámbito de la producción y protección de los cultivos, que contribuya al desarrollo de una agricultura competitiva y sostenible.

Publicado en Ciencia

La técnica puede ayudar al sector agrario de regadío a reducir costes energéticos

Un equipo de investigadores de la Universidad de Córdoba (UCO) especialistas en Ingeniería Hidráulica, Riego y Economía Agraria ha constituido una empresa de base tecnológica llamada IWES para ayudar a los agricultores de regadío a reducir su huella ambiental a través de un sistema de riego solar inteligente. A partir de la investigación, la innovación tecnológica y el conocimiento generado en la institución académica, los expertos pueden ofrecer servicios de alto valor añadido en torno al denominado ciclo integral del agua y la energía.

Publicado en Ciencia

El galardón fue entregado ‘ex aequo’ junto a otro trabajo sobre brucelosis porcina. Un manual veterinario de aves rapaces ganó el 45º Premio del Libro Agrario

Un artículo de investigación sobre la moniliosis del almendro, firmado por investigadores de la Universidad de Córdoba (UCO) y el IFAPA (Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía) ha obtenido, junto a un texto sobre el tratamiento de leptospirosis y brucelosis procina publicado en la revista Suis, la primera edición del Premio del Artículo Técnico Agrario de la Feria Agrària de Sant Miquel, de Lleida. El jurado, que también ha valorado un Manual veterinario de las aves rapaces como la obra ganadora de la cuadragésima quinta edición del Premio del Libro Agrario, ha destacado el incremento de las obras presentadas y "un notable aumento de la calidad en el conjunto de los trabajos que han entrado a concurso", informa la organización del evento.

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El próximo viernes, 7 de octubre, a las 12.30 horas, en las instalaciones del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS), tendrá lugar el seminario 'Uso eficiente del fósforo en agricultura: aspectos agronómicos y ambientales", a cargo de José Torrent Castellet.

El fósforo es el nutriente más limitante para los cultivos en muchas zonas agrícolas del mundo pero, al mismo tiempo, aplicaciones excesivas de fosfato a los suelos de países desarrollados han creado un serio problema ambiental (eutrofización de las aguas). Es pues necesario un adecuado manejo del fósforo en agricultura, máxime cuando la roca fosfatada es un recurso escaso y no renovable. El seminario tratará de los criterios de estudio y manejo del fósforo del suelo en el contexto actual, con especial énfasis en la agricultura mediterránea.

José Torrent es profesor emérito en el Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba. Ha trabajado en la génesis, mineralogía y fertilidad de los suelos de áreas mediterráneas, en particular en los ciclos biogeoquímicos del hierro y del fósforo, así como en la génesis, propiedades y significado paleoambiental de los óxidos de hierro edáficos. El Prof. Di Pietro dirige unos de los grupos líderes en el estudio de los mecanismos moleculares que regulan la infección fúngica en plantas, utilizando como modelo el patógeno vascular Fusarium oxysporum. Ha coordinado y participado en varios proyectos trans‐nacionales financiados por los programas FP6 y FP7 de la UE (Marie Curie ITNs, ERA‐NET, Plant KBBE) y nacionales (MINECO) y ha publicado en revistas de alto impacto como Nature, Nature Microbiology o Plant Cell. Recientemente ha sido elegido Fellow de la American Academy of Microbiology.

Una investigación de la UCO y el IAS observa que, a menor temperatura, los árboles tienen más dificultad para adquirir recursos hídricos


El agua es un recurso esencial en las plantas. Absorbida por las raíces, traslada nutrientes y otras substancias por un sistema vascular central hasta ser evacuada por las hojas. Además, contribuye a convertir el dióxido de carbono en oxígeno en la fotosíntesis. Sin embargo, en zonas de clima mediterráneo, el agua puede ser un bien escaso, por lo que muchos cultivos tienen que recurrir al riego para cubrir sus necesidades hídricas. Una investigación de la Universidad de Córdoba (UCO) y del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) ha observado que la temperatura del suelo influye en la forma en la que la planta adquiere este recurso. En los meses más fríos, la capacidad de absorción de agua por las raíces se reduce produciendo síntomas de marchitez en la planta aun cuando existe en el suelo suficiente agua para satisfacer las demandas de la planta.

Publicado en Ciencia

La línea experimental se ha generado a partir del cruce con una variedad india peculiar y presenta rendimientos más estables en los campos de cultivo

Investigadores de la Universidad de Córdoba y el IFAPA han desarrollado una línea de garbanzo que alcanza rendimientos más estables que las variedades locales españolas. La principal característica de esta línea es una doble vaina que porta las semillas, el futuro alimento. De manera general, la planta sólo dispone de una vaina en cada nudo. Una variedad india presenta sin embargo una mutación que duplica el número de vainas por nudo. Los investigadores han cruzado de forma clásica la variedad india con las españolas, para conocer si esa particularidad era positiva para los garbanzos locales, y han descrito sus características genéticas del nuevo tipo.

En los mercados de la India es bastante común encontrar garbanzos (Cicer arietinum). No en vano, el país asiático es el primer productor mundial de la legumbre. Sin embargo, el aspecto de esa leguminosa es diferente al que se cultiva en España. Mientras en la península ibérica es blanco, esférico y de un tamaño apreciable, en el subcontinente es oscuro, irregular y más pequeño. Ambos tipos de garbanzos proceden de Oriente Medio, los indios denominan a sus garbanzos desi, “el de casa”, en contraposición de los kabuli, “el de Kabul”, los habituales en los cocidos y potajes españoles.

Entre los garbanzos desi se encuentra una variedad con una doble vaina que llamó la atención a los investigadores del Departamento de Genética de la Universidad de Córdoba y del IFAPA (Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía). El equipo había participado en la secuenciación del genoma del garbanzo dentro de un consorcio internacional. “Si consideramos el genoma como una carretera, con aquel trabajo habíamos ubicado los lugares aproximados, los puntos kilométricos entre los que podrían estar genes de interés agronómico”, explica la profesora titular Teresa Millán Teresa Millán, una de las investigadoras que han participado en el trabajo. “Ahora tratamos de aproximarnos y determinar cuáles son los genes responsables de cómo la planta establece su periodo de floración, regula su ciclo vital o determina su porte final”, incide su compañero en el grupo de mejora genética vegetal, el catedrático Juan Gil Ligero.

La experimentación
En trabajos previos se transfirió el carácter de doble vaina de la variedad india especial a algunas variedades propias de España, como el garbanzo blanco lechoso o el pedrosillano. Para ello, se eligió el cruzamiento convencional, por el que los agricultores han mejorado sus cultivos a lo largo de los siglos. “En este caso, no es posible transferir el carácter por transgénesis por dos motivos: aún no está determinado el gen responsable de la mutación y, en todo caso, es más costoso”, especifica Gil Ligero.

Los resultados de las líneas de doble vaina y de vaina simple se habían ensayado en campos de cultivo experimentales ubicados en diferentes climas y suelos, en los municipios de Córdoba, Mengíbar (Jaén), Carmona (Sevilla) y Jerez (Cádiz), durante varias campañas agrícolas. Además de la producción, se evaluaron otros aspectos de la planta, como el porte o el momento de la floración. “En conjunto, la línea de doble vaina que habíamos desarrollado presentaba rendimientos más estables, sin tantas variaciones entre campañas, como las variedades convencionales”, explica Millán. Esta estabilidad en el cultivo puede ser interesante para los agricultores.

Todo está en los genes
Determinar estas características genéticas puede propiciar que los cultivos sean más productivos o que los frutos obtenidos tengan mejor aceptación en el mercado. También puede permitir que la especie se adapte mejor a los efectos del cambio global, haciéndola más resistente al calor o a las sequías. “En el fondo, todo está escrito en los genes”, resume Millán.

A partir de un trabajo en el que también participaban las universidades Estatal de Washington (Estados Unidos) y de Saskatchewan (Canadá), se estudió dónde se localizan los genes que controlan la doble vaina en la variedad india. Los resultados han sido publicados en la revista científica Theoretical and Applied Genetics.

El carácter de la doble vaina es, además, transferible a otras leguminosas. Muchos de los mecanismos genéticos entre especies de legumbres son compartidos, y el que controla el número de semillas en el tallo podría ser también común en ellas. Según afirman los investigadores de la UCO, una empresa internacional dedicada al cultivo y comercialización de soja ya se ha interesado por estos resultados.


L. Ali, A. Deokar, C. Caballo, B. Tar’an, J. Gil, W. Chen, T. Millan, J. Rubio. ‘Fine mapping for double podding gene in chickpea’. Theor Appl Genet (2016) 129:77–86 DOI 10.1007/s00122-015-2610-1

Publicado en Ciencia

El ceiA3, la UCO, el IAS y el Ayuntamiento de Córdoba organizan una jornada que reúne a especialistas, profesionales y estudiantes

El III Día de la Conservación del Suelo, organizado por el Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario ceiA3, la Universidad de Córdoba, el Instituto de Agricultura Sostenible (CSIC) y el Imgema (Instituto Municipal de Gestión Medio Ambiental de Córdoba), ha permitido a estudiantes y profesionales tomar conciencia de la importancia que tiene la superficie de la corteza terrestre para la vida y la actividad humana. La jornada ha servido para que especialistas de diferentes países pongan en común sus conocimientos, experiencias y políticas en materia de conservación de suelos.

La directora de Investigación de la Universidad de Córdoba, María Teresa Roldán, ha recordado que los seres humanos “hemos sido capaces de destruir más de un tercio de los suelos cultivables del planeta al agotar sus nutriente o materia orgánica o volverlos más ácidos lo que supone un problema porque los suelos son “la fuente de alimento de la humanidad” y esto afecta a la capacidad de dar de comer al mayor número de personas: “800 millones de personas sufren en la actualidad malnutrición y hambre”. Por ello, Roldán ha considerado que jornadas como el III Día de la Conservación del Suelo “es una de las actividades que pueden ayudar a tomar conciencia de la relevancia que la conservación de los suelos tiene para todos”.

El director del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) ha apuntado que la actividad científica que su centro y otros investigadores desarrollan “debe ser trasladada a la sociedad que la financia también a través de este tipo de actividades de carácter divulgativo”. “Tenemos un problema serio con los suelos y este tipo de encuentros sirven para poder crear redes de colaboración”, ha indicado.


Por su parte, la concejala de Medio Ambiente e Infraestructuras de Córdoba, Amparo Permichi, ha destacado “el proyecto en la lucha contra la desestificación del mediterráneo” en el que colabora el municipio desde 2005 junto con Asaja, la Junta de Andalucía, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el CSIC y la Universidad de Córdoba. “Estamos consiguiendo cambiar los usos del suelo, ya que creemos que desde lo local podemos tener influencia en lo global”.

José Manuel de Siles, subdelegado del Gobierno en Córdoba, ha resaltado que, a través del apoyo ministerial, “se ha conseguido promover acciones de conservación del suelo entre agricultores, técnicos de conservación, investigadores y las propias administraciones y fomentar el uso sostenible del suelo, ya que es un recurso no renovable a corto y medio plazo”.

Finalmente, Francisco José Zurera, delegado Territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Córdoba, ha reseñado que “en la provincia hay formas de gestión del suelo que no benefician a su mantenimiento, por lo que sus administradores deben tomar conciencia de la importancia de su conservación”. Zurera ha puesto como ejemplo de pérdidas de suelos el olivar. “Más del 45% de la superficie de olivar de Córdoba (160.000 hectáreas) está en pendiente de más del 15%. Debemos prestar atención para evitar esta pérdida”.

Un proyecto de investigación del ceiA3 y de la UCO logra reducir al cincuenta por ciento la densidad de población de este insecto con un sistema biológico

Una pequeña mosca parduzca de alas transparentes, de apariencia inofensiva, es en realidad un constante quebradero de cabeza para los olivicultores. La mosca del olivo, como se denomina comúnmente, es un insecto que puede producir hasta el 40% de pérdida en la producción. Tanto la actividad de puesta de los adultos como la alimenticia de las larvas reducen la calidad de la aceituna de mesa, así como la del aceite de oliva al incrementar su acidez. Hasta ahora, los agricultores habían empleado insecticidas químicos de síntesis para su control, pero la puesta en práctica de una directiva europea de uso sostenible de insecticidas en 2014 ha fomentado el desarrollo de otro tipo de fitosanitarios. Un grupo de investigación de la Universidad de Córdoba perteneciente al Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario ceiA3, financiado con la ayuda del Programa LiderA con financiación del Feader de la Unión Europea y de la Junta de Andalucía, a través de la Asociación para el Desarrollo del Guadajoz y Campiña Este de Córdoba (Adegua), ha aplicado un hongo como alternativa biológica para derrotar a este invertebrado.

Han participado docentes de varias universidades y centros de investigación, empresas del sector y de la Administración autonómica de Andalucía y Castilla y León


La segunda edición del curso de experto para la formación continua en sanidad vegetal de asesores en gestión integrada de plagas ha concluido. El curso, que llevaba por título Innovaciones en el diagnóstico y gestión integrada de enfermedades, plagas y malas hierbas de cultivos y masas forestales, ha sido impartido como título propio de la Universidad de Córdoba en el Instituto de Agricultura Sostenible (centro del CSIC) en el primer cuatrimestre de 2015. El acto final fue presidido por la vicerrectora de Postgrado, Julieta Mérida, el director del IAS, José Alfonso Gómez Calero, y los codirectores del curso, Blanca Landa y Rafael Jiménez Díaz.


El ciclo ha constando de 550 horas y 22 créditos ECTS. Estos créditos comprendían cinco del trabajo personal y 17 restantes de los siguientes contenidos:


- Estudio de las características biológicas, morfológicas y taxonómicas de agentes causales de enfermedades (hongos, oomicetos, bacterias, nematodos, virus, viroides), ácaros e insectos fitófagos, y malas hierbas (3 créditos ECTS)


- Protocolos y métodos para la identificación y diagnóstico de agentes causales de enfermedades, ácaros e insectos fitófagos, y malas hierbas (1,9 créditos ECTS)


- Estudio de los ciclos vitales y ecología de agentes causales de enfermedades, ácaros e insectos fitófagos, y malas hierbas; la epidemiología de las enfermedades y la dinámica de poblaciones de ácaros e insectos fitófagos, y malas hierbas (3 créditos ECTS)


- Estudio de los sistemas de predicción, métodos y medios de lucha contra enfermedades, plagas y malas hierbas, y de estrategias para la gestión integrada de ellas (3 créditos ECTS)


- Maquinaria, Sistemas de Información, y Legislación, de aplicación en Sanidad Vegetal (0,6 crédito ECTS)


- Estudio de sistemas de gestión integrada de casos tipos de enfermedades, plagas y malas hierbas de: 1) Cultivos herbáceos extensivos; 2) Frutales; 3) Cultivos hortícolas protegidos y de aire libre; 4). Enfermedades de postcosecha; 5). Plantas ornamentales; 6) Cítricos; 7). Olivo y vid; 8) Producción viverista; 9) Masas forestales de coníferas: enfermedades, y 10). Masas forestales de frondosas (5,5 crédito ECTS)


La docencia ha corrido a cargo de expertos, que incluye catedráticos y profesores titulares de las universidades de Córdoba, Gerona, Lérida, La Rioja, Politécnica de Madrid, Politécnica de Valencia y Valencia e investigadores y técnicos del Instituto de Agricultura Sostenible-CSIC, el Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA), el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), Ifapa, IRTA, Dupont-Pioneer, Monsanto España, la dirección general de Sanidad de la Producción Agraria (Magrama), y los servicios de Sanidad Vegetal de Andalucía y Castilla y León.

Publicado en Cursos

Un profesor de la Universidad Federal de Río Grande del Sur muestra en la UCO las oportunidades que para los ingenieros agrónomos tienen los suelos tropicales


Brasil se ha convertido en un granero para China. Una de sus principales entrada de divisas es la exportación de soja al gigante asiático. La disponibilidad de suelo del país permite producir importantes cantidades de esta leguminosa, muy consumida en Asia, pero también de arroz, maíz, trigo y diferentes frutas. Sin embargo, la mayor parte de la nación americana está compuesta por suelos tropicales, generalmente poco fértilse. Un milenario manejo agrícola de los pobladores originales ha permitido que en zonas selváticas haya suelos más productivos que los originales. Un profesor de la Universidad Federal de Río Grande del Sur, Alberto Inda, ha mostrado en la UCO, en el marco de la celebración del Año Internacional de los Suelos, el potencial que los suelos tropicales tiene para los ingenieros agrónomos y cómo el Estado brasileño indaga en ese pasado indígena para obtener un mejor aprovechamiento agrícola del terreno.


Brasil es un país 17 veces más extenso que España. En este inmenso territorio, los asentamientos agrícolas generalmente cerca de la costa atlántica. Actualmente, el límite con la zona amazónica está en el denominado cerrado brasileño, ganado a la agricultura durante el siglo XX. La colonización ha ido profundizando en el interior debido, fundamentalmente, a la pobreza de los suelos tropicales.


“La composición minerológica de los suelos tropicales suele ser muy simple y, desde el punto de vista químico, son bajos en pH y tienen altos niveles de aluminio, como principales características”, ha explicado Alberto Inda, de la Facultad de Agronomía de la Universidad Federal de Río Grande del Sur en la sala de grados Manuel Medina de la Universidad de Córdoba.


Debido a esta falta de fertilidad, desde la llegada de los europeos en el siglo XVI, los asentamientos agrícolas han ido penetrando en el continente, produciendo una deforestación en la vegetación original. La mata atlántica, la extensión vegetal que bordea la costa sudatlántica, se ha reducido hasta el 17% de la extensión original, aunque está en vías de recuperación.


La actividad agrícola se potenció en Brasil con la llegada de colonos de hablas italiana y alemana en el sur del país, en el Estado de Río Grande del Sur en el siglo XIX. Sin embargo, el empobrecimiento de los suelos lleva a estos emigrantes y sus descendientes primero, a abandonar las zonas costeras por el interior del Estado a principios del siglo XX. Una nueva pérdida de fertilidad empujó a los agricultores a Estados amazónicos, como Mato Grosso y Mato Grosso del Sur en los años sesenta del siglo pasado. “Con la llegada al cerrado, se ha podido contener la degradación del suelo en Brasil y se ha incrementado la productividad sin abrir nuevas tierras a la agricultura”, ha destacado Inda.


Investigando el pasado

Una de las claves para que los terrenos tropicales se vuelvan más productivos está en el pasado. En las proximidades de los ríos, existen suelos restos arqueológicos en su interior y niveles elevados de elementos que actúan como abono como el fósforo, que fueron creados por los pobladores originarios. Los amerindios generaron suelos resilientes, que no disminuyen su fertilidad a pesar de no usar complementos de abonos, y representan aproximadamente el 1% del total de la Amazonía. Se llaman terras pretas de índio, por su color obscuro.


La Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária investiga actualmente los procesos por los que los amerindios crearon estos suelos con el fin de repetirlos y obtener suelos más fértiles en otras regiones del país.

Publicado en Ciencia
Miércoles, 13 de Mayo de 2015 13:19

Estudian las posibilidades del biocarbón como abono

El biocarbón o biochar es un producto similar al carbón que se produce por el calentamiento de materia vegetal en una atmósfera pobre en oxígeno. Por este procedimiento, denominado pirolisis lenta, alrededor del 50% del carbono de la biomasa queda almacenado en el biocarbón, por lo que resulta un material muy interesante como sumidero de CO2 que contribuya a reducir el efecto invernadero.


El uso del biocarbón no es nuevo, y el estudio de los suelos amazónicos conocidos como terra preta nos revela que es un material muy estable que puede permanecer en el suelo entre 500 y 7000 años. Además, se trata de suelos muy fértiles, que sugieren que el biocarbón podría mejorar la producción agrícola. Por eso, los científicos están empezando a estudiar las características del biocarbón procedente de distintos residuos vegetales y sus efectos sobre las propiedades del suelo y el crecimiento de las cosechas. Dos recientes trabajos publicados por investigadores de la Universidad de Córdoba nos revelan algunos de ellos.

Más crecimiento para las plantas
En el primer trabajo, publicado en la revista Biology and Fertility of Soils, los científicos analizaron el efecto de la adición de biocarbón producido a partir de restos de poda de olivo sobre el cultivo de trigo. Para ello dividieron una parcela experimental en bloques: a la mitad de ellos se les añadió biocarbón en una cantidad de 4 kg/m2, mientras que la otra mitad no recibió tratamiento.


Los resultados revelaron que la adición de biocarbón aumentó la capacidad de retención de agua del suelo y redujo su grado de compactación. “La mejora de las propiedades físicas del suelo puede tener un papel decisivo en climas secos como el mediterráneo, en el que la baja disponibilidad de agua es un factor limitante para la agricultura”, explican los autores.


Además, los suelos que recibieron tratamiento de biocarbón también aumentaron su contenido en nutrientes. “Vimos que el biocarbón actúa como si fuera una esponja que retiene los nutrientes. Y, aunque no lo observamos directamente, parece que las plantas desarrollan una mayor proporción de raíces finas que envuelven al biochar”, explica Rafael Villar, profesor de Ecología en la Universidad de Córdoba y uno de los autores del estudio. “Las raíces finas hacen que la planta asimile mejor los nutrientes y el agua, y esto desemboca en un mayor crecimiento de la planta”. Todos estos cambios han podido ser responsables del aumento en un 27% de la producción de trigo en las parcelas tratadas con biocarbón.

El efecto del biocarbón, diferente según su origen
En otro trabajo, publicado en la revista Journal of Plant Nutrition and Soil Science, los autores evaluaron el efecto del biocarbón procedente de diferentes orígenes (huesos de aceitunas, cáscaras de almendra, paja de trigo, astillas de madera de pino y poda de olivos) sobre plantas de girasol cultivadas en un invernadero experimental en el que se contralaban las condiciones ambientales.


Los resultados revelaron que el efecto del biocarbón es diferente según el origen de este. “Algunos son muy porosos, como el que proviene de la paja de trigo, mientras que otros como el de hueso de aceituna son más densos, y esto tiene consecuencias sobre la densidad del suelo, explica el investigador”. Por lo tanto, si bien el biocarbón tiene mucho potencial para mejorar la productividad de los suelos agrícolas, “su uso debe basarse en las propiedades específicas de cada biochar, prestando especial atención a su efecto sobre la disponibilidad de nutrientes en el suelo”, explican los autores del trabajo.

¿Es rentable fabricar biocarbón?
Lo que está claro es que el uso del biocarbón podría traer grandes beneficios. “Ahora mismo la poda del olivo se tritura y se devuelve al campo. Como consecuencia se descompone y el CO2 se libera a la atmósfera. Y si hay enfermedades, al molerlo se pueden expandir por el suelo. Con el biocarbón te ahorrarías la emisión de CO2 y la difusión de plagas, además de mejorar la producción agrícola”, indica Villar.


El reto actual es conseguir que la producción de biocarbón sea económicamente viable. “Ahora mismo se trabaja en el desarrollo de maquinaria que permita hacer el biocarbón in situ, igual que sucede con las trituradoras. De esa forma lo puedes echar directamente al suelo. Lo que no compensa, y por eso no se hace ahora mismo, es transportar los restos de poda a una incineradora y devolver después el biocarbón al campo”, concluye el investigador.

Alburquerque et al. 2014. Effects of biochars produced from different feedstocks on soil properties and sunflower growth. J. Plant Nutr. Soil Sci. 177: 16–25
Olmo et al. 2014. Wheat growth and yield responses to biochar addition under Mediterranean climate conditions. Biology and Fertility of Soils 50(8): 1177-1187

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Son necesarios 100 litros de agua para producir un kilo de fresas, entre 40 y 73 litros menos según las estimaciones previas


Las explotaciones agrícolas de Huelva dedicadas al cultivo de la fresa son más eficientes en el empleo de agua para la producción de este fruto de lo pensado hasta ahora. La estimación de la huella hídrica a escala de finca, según un estudio desarrollado por la Universidad de Córdoba y el Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario ceiA3, cifra la cantidad de agua que requiere la planta para su desarrollo en las plantaciones cercanas a Doñana en unos 100 litros de media para producir kilo de fresas, entre 40 y 73 litros menos de lo estimado por otros sistemas de medición. La huella hídrica, métrica que cuantifica los impactos ambientales relacionados con el agua, es una variable muy importante tanto desde el punto de vista económico y agronómico, como ambiental.

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La Universidad de Córdoba observa que estas plantas de secano avanzan en primavera sus fases de aparición de la hoja bandera y floración

Los cereales de secano que se cultivan en España han adelantado en las tres últimas décadas etapas de crecimiento que desarrollan en primavera como consecuencia de los efectos del cambio global, que en la Península se han manifestado con un incremento de la temperatura media y una ligera disminución, pero mayor intensidad de las precipitaciones. El avance en sus estados fenológicos más significativo ha sido registrado en el trigo y en la avena, cuyas fases de aparición de la hoja bandera y de floración se han adelantado una media de tres y un día por año, respectivamente. Un estudio de la Universidad de Córdoba y el Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario ceiA3 con datos fenológicos y meteorológicos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) concluye que el cambio climático “está provocando claramente variaciones en la fenología de los cereales cultivados y sus consecuencias podrían ser más marcadas”. Este estudio ha sido publicado en la revista científica Climatic Change, una de las mayor impacto en este área.

Las variaciones meteorológicas tienen efecto directo en las plantas, ya que pueden adelantar o retrasar etapas, tanto en su nacimiento en las anuales o la floración. Si estas variaciones persisten en el tiempo, pueden pasar de ser un hecho aislado a una tendencia. Para discernir entre un cambio puntual y una tendencia que se prolonga en el tiempo, los botánicos estudian los desarrollos fenológicos de las plantas. En el caso de plantas herbáceas anuales, el ciclo va desde la semilla hasta su madurez y cosecha. En los últimos años, la Península Ibérica ha sido testigo de un incremento tanto de la temperatura media como de la intensidad en las precipitaciones, aunque éstas hayan disminuido ligeramente, especialmente en el área mediterránea. Con el fin de analizar si estos cambios han tenido efecto en los cinco principales cultivos de cereales del país, investigadores de la Universidad de Córdoba han analizado las muestras de 26 puntos diferentes de la España penínsular y Baleares desde 1986 hasta 2012. El investigador José Antonio Oteros (actualmente en estancia postdoctoral en la Universidad Técnica de Múnich) y las profesoras Carmen Galán y Herminia García Mozo estudiaron, cribaron y estandarizaron los datos de fases fenológicas observadas por este organismo estatal en los cereales de secano mayoritarios (avena, cebada, centeno y trigo), además del maíz, para posteriormente analizarlos mediante técnicas estadísticas novedosas con el fin de determinar si durante las últimas tres décadas se había producido algún cambio en el comportamiento fenológico de estas plantas. Este trabajo se ha realizado en colaboración con los investigadores de la Aemet Antonio Mestre y Roser Botey.


Muestras de toda España
Las muestras fueron tomadas en diferentes localizaciones en España: desde varios puntos de recogida en la región biogeográfica atlántica (Asturias) a datos de la zona mediterránea (Cataluña, Baleares, Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía). La Aemet no sólo dispone en sus registros de datos del tiempo como la temperatura o las precipitaciones, sino que también observa datos biológicos como los estados de crecimiento de plantas silvestres y cultivadas o el comportamiento anual de los animales, como es el caso de la fecha de llegada de las aves migratorias. Muchos de estos datos son proporcionados por voluntarios que registran esta información con minuciosidad y durante años.

A partir de estos registros, los investigadores del Departamento de Botánica, Ecología y Fisiología Vegetal de la Universidad de Córdoba compararon las fechas de la siembra, la nascencia de la planta, el aparición de la hoja bandera, la floración, el granado y la cosecha de los cereales mayoritariamente cultivados en España con las temperaturas y precipitaciones de aquellos días. Los científicos lograron correlacionar cambios significativos en la fenología de los cultivos de estos cereales de invierno, especialmente durante la primavera, que es cuando se desarrolla la hoja bandera y la floración, con los cambios meteorológicos producidos de forma sostenida durante las tres décadas de estudio. “Las variaciones que observamos pueden tener efectos económicos, puesto que, entre otras adaptaciones, requerirá que los trabajos agrícolas se adecuen al adelantamiento de las etapas de los cultivos”, han explicado los investigadores de la UCO participantes en el estudio. También advierten que “las variaciones fenológicas pueden llegar a tener impacto sobre la producción final de cultivo”.

El adelantamiento en los ciclos vitales de las plantas fue llamativo en el trigo (Triticum vulgare) y en la avena (Avena sativa), en los que se observaron una ganancia de fechas de tres y un día al año en sus fases de crecimiento primaveral. No obstante, también se observó este avance de fechas de forma significativa en la cebada (Hordeum vulgare) y el centeno (Secale cereal), pero no en el maíz (Zea mays). El maíz es generalmente un cultivo de regadío y su ciclo es diferente al de los cultivos de invierno, es decir, se siembra en primavera y se recoge a finales de otoño. Por lo tanto, el incremento observado de las temperaturas y el cambio en el régimen de lluvias ha afectado más a los cultivos de secano, que se siembran en invierno, que al de regadío. Estas cinco especies comprenden el 90% de la producción nacional de cereales, por lo que su contribución económica y agrícola es importante.


José Antonio Oteros, Herminia García Mozo, Roser Botey, Antonio Mestre y Carmen Galán. ‘Variations in cereal crop phenology in Spain over the last twenty-six years (1986-2012)’. Climatic Change. Fecha de publicación: 8 de marzo de 2015. DOI 10.1007/s105584-015-1363-9

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El profesor Rafael Espejo, de la Universidad Politécnica de Madrid, muestra en la UCO los resultados de un experimento en la raña de Cañamero (Cáceres)


Una de las características fundamentales de los denominados suelos ácidos es la poca disponibilidad de nutrientes. En los ecosistemas naturales, los que todavía no han sido explotados por el ser humano con fines agrícolas, esto no supone un problema para la vegetación, ya que está adaptada a estas pobres condiciones. Una vez que son alterados para cultivar, se modifica grandemente su dinámica y, en pocos años, pasan a ser improductivos. Esto ha sucedido, por ejemplo, en la raña de Cañamero (Cáceres). El profesor Rafael Espejo, de la Universidad Politécnica de Madrid, ha mostrado en la Universidad de Córdoba, con motivo de la celebración del Año Internacional de los Suelos, cómo a través del uso de enmiendas para enriquecer la base del suelo y el empleo de la siembra directa, estos suelos pueden recuperar capacidades productivas agrícolas respecto al laboreo convencional.


“Cuando un ecosistema se transforma en agroecosistema, hay que tener mucho cuidado con la forma de manejo, con el fin de que se altere lo menos posible la dinámica del suelo y, especialmente, la de la materia orgánica”, ha destacado Espejo, experto en Edafología y Química agrícola. Su grupo de trabajo ha trabajado durante un decenio en la raña de Cañamero (al sur de la provincia de Cáceres), un espacio de piedemonte característico de la península Ibérica que pasó de ser un ecosistema natural a ser explotado por la agricultura durante el siglo XX y comenzó a abandonarse a las pocas décadas porque dejó de ser productivo.


“En el ambiente mediterráneo, la agricultura se practica desde hace miles de años, por lo que es difícil tener ejemplos de la evolución de los suelos. Sin embargo, hay rañas, como la de Cañamero, que no se empezaron a cultivar hasta comienzos del siglo XX, es decir, mantuvieron su vegetación natural hasta entonces”, ha recordado el científico. Aproximadamente en los años 30, se desforestó y se puso en servicio el terreno. “El agricultor empezó a cultivarlo, pero cuando se acabó la materia orgánica y los nutrientes, se empobrecieron los suelos y el agricultor acabó abandonándolo al poco tiempo, en un margen de entre treinta a cincuenta años”.


En campos de cultivo experimentales en la zona, durante los últimos años de la primera década del siglo XXI y los primeros de la segunda, el equipo de Espejo empezó a aplicar enmiendas para enriquezar los suelos de esta raña. Se acudieron a subproductos industriales, como la espuma de azucarería, los fosfoyesos de Huelva o los yesos rojos, ya que los agricultores de la zona no podían acceder a recursos más caros.


Durante los siete años que duró el efecto de la enmienda, los campos de estudio se trabajaron por medio de laboreo convencional (esto es, con el ciclo de uso de aperos agrícolas convencionales como el arado o los cultivadores) y con siembra directa. Se sembraron cultivos como la beza, la avena o el centeno y se midieron diferentes variable, desde edafológicas hasta pluviométricas. Los científicos observaron que, tanto en la siembra directa como en la convencional, durante el efecto de la enmienda, se incrementaron los niveles de pH y calcio del suelo y los de materia orgánica, esto es, los suelos se enriquecieron.


Durante esta vida útil de la enmienda, se constató también que por medio de la siembra directa se obtenían mejores resultados agrícolas. “La siembra directa, al aumentar en mayor cuantía la materia orgánica, era útil para mejorar las condiciones del suelo y la productividad de los cultivos”, ha explicado Espejo. “La siembra directa es aconsejable siempre, pero en estos suelos pobres es vital”, ha resumido.


Suelos pobres y vegetación abundante
Además, Espejo ha recordado que los ecosistemas naturales con suelos pobres se han conservado, en algunos casos, durante millones de años. Esto ocurre en la zona tropical. Estos terrenos se siguen manteniendo con una frondosidad que, a primera vista, se podría pensar que están asentados en suelos ricos. Ocurre lo contrario. “Todo el ecosistema se mantiene gracias a la dinámica de la materia orgánica”, ha explicado.


Cuando se han intervenido estos suelos para crear grandes explotaciones agrícolas deforestándolos, el resultado ha sido un empobrecimiento rápido de los suelos. Esto ha sucedido en países como Brasil o Madagascar. “Y ya lo sabían los pueblos aborígenes, por lo que practican la agricultura itinerante”, ha explicado el profesor de la UPM. Estos pueblos cultivan el suelo alterando la superficie mínima de las selvas colindantes a sus asentamientos, donde queman la vegetación en una o dos hectáreas y emplean las cecinas de abono. Una vez que agotado el abono, se van a otra zona próxima. Al ser superficies muy pequeñas, la vegetación que bordea esa zona deforestada va recuperando hacia en interior y se restaura el equilibrio que la agricultura alteró.

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Análisis de los ecosistemas en viñedos de cuatro países productores de vino

Investidores de Austria, España, Francia y Rumanía han comenzado un proyecto de investigación con que se pretendea ayudar a los productores de vino a elaborar caldos de la mayor calidad posible en entornos sostenibles ambientalmente. En la iniciativa participan, por la parte española, la Universidad de Córdoba y el Instituto de Agricultura Sostenible (centro del CSIC), y cuenta con la colaboración del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Montilla-Moriles.

Desde 2015 a 2017, los científicos analizarán la relación que existe en los terrenos en los que se asientan los viñedos de zonas productoras como la Montilla-Moriles en España, los países del Loira (Francia) y Transilvania (Rumanía). Con el fin de compartir el mismo protocolo de estudio, los investigadores tienen entre el 26 y el 27 de marzo unas jornadas de trabajo en Córdoba. Los criterios de caracterización de los países y el tipo de estudio sobre el terreno han sido determinados por técnicos cordobeses.

Según explica José Alfonso Gómez, director del Instituto de Agricultura Sostenible, en el estudio de las cuatro zonas de producción de vino participantes se tendrán en cuenta los modos en los espacios que se asientan las vides. “En cada zona encontramos diferentes usos del terreno, desde el suelo desnudo a diferentes grados de uso de cubierta vegetal o de setos”, ha indicado.

Durante este trienio, los científicos analizarán los efectos de los cultivos en la biodiversidad, tomando las colémbolas y las abejas como sujetos de estudio. También analizarán la capacidad del suelo para la captura y almacenamiento de CO2, la prevención de la erosión causada por las corrientes de agua, los valores del paisaje y la producción y calidad de los vinos.

En el caso de Córdoba, la Denominación de Origen Montilla-Moriles y 16 productores de esta zona han mostrado interés en participar cediendo espacios para el estudio científico. Se da la circunstancia que esta zona de estudio es en la única de las cuatro en la que se produce exclusivamente una única variedad de uva, la Pedro Ximénez.

El proyecto, denominado VineDivers, ha obtenido financiación de la Comisión Euroepa a través de la organización Biodiversa.

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Una conferencia del profesor Antonio Delgado con motivo del Año Internacional de los Suelos aborda las consecuencias de los suelos salinos en la agricultura

Lo suelos salinos son aquellos terrenos que presentan una alta concentración de sales solubres y limitan su productividad agrícola. Esta situación afecta a 831 millones de hectáreas de todo el planeta, según ha explicado el profesor Antonio Delgado, de la Universidad de Sevilla, en el ciclo de conferencias que, con motivo del Año Internacional de los Suelos, organiza la Universidad de Córdoba. En algunos casos, la situación puede revertirse con actuaciones de ingeniería agrícola. Un ejemplo de ello es la actuación de científicos de ambas universidades ha llevado a cabo en las marismas del Guadalquivir.

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El futuro es incierto para la seguridad alimentaria mundial, en un contexto marcado por un fuerte crecimiento en el consumo mundial de alimentos, alta volatilidad de los precios agrícolas, cambio climático y bajas reservas mundiales de alimentos. Uno de los más importante desafíos con el que se enfrenta la sociedad actual es como alimentar a una población en torno a los nueve mil millones prevista para mediados del siglo XXI. Para satisfacer esta demanda se ha estimado que es necesario producir el 70% más de alimento respecto a la producción actual.

 

La agricultura es un sector específico al que no pueden aplicarse las mismas reglas y mecanismos de otros sectores económicos. Es una actividad expuesta a múltiples riesgos económicos, políticos y ambientales, que son a la vez exógenos y endógenos al sector. Entre los que figuran el clima y el mercado, éste con bruscos cambios de precios, hipervolátilidad, opacidad, etc…, que socavan la supervivencia económica de los agricultores y la seguridad alimentaria de millones de consumidores. La magnitud y el impacto de estos riesgos requiere la acción de los Gobiernos, al ser la agricultura un sector clave para la seguridad alimentaria, el desarrollo económico y social y la estabilidad y geopolítica de los Estados. Debe ser un sector económicamente estable y eficiente, que pueda afrontar los riesgos climáticos y las crisis de precios, asegurando un ingreso estable a los productores.

 

En el marco de la Unión Europea (UE) la PAC a partir de la década de los 90, no ha favorecido con sus mecanismos de ayuda la sostenibilidad y eficiencia de los sistemas agrícolas europeos, con el desacoplamiento de la producción y los precios y el desmantelamiento de los instrumentos de regulación. Entre otros efectos negativos de la PAC hay que resaltar la creciente dependencia alimentaria de la UE, que casi ha duplicado su importaciones agrarias en una década, lo cual equivale a la producción de más de 35 millones de ha de tierra agrícola (aproximadamente la superficie de Alemania).

Retos para la agricultura

Entre los retos más significativos para el desarrollo de la futura agricultura hay que destacar los métodos más sostenibles de uso del suelo, la eficiencia productiva y el fomento del flujo de información entre científicos, profesionales y políticos. En un contexto de recursos limitados y altos costes de inputs, es esencial asegurar un fuerte crecimiento de la productividad en el sector agroalimentario, con el fin de responder con éxito al incremento, de la demanda de alimentos cada vez más diversificada. El crecimiento de la productividad ha sido objeto de una renovada atención a medida que los recientes desarrollos de los mercados agrícolas han reforzado las preocupaciones sobre la seguridad alimentaria global, sostenibilidad y sobre otros retos derivados del cambio climático. Tres son los componentes que intervienen en el crecimiento de la productividad: el cambio tecnológico, la eficiencia técnica y la eficiencia de escala. Tales componentes son frecuentemente usados para medir la innovación, la creación y la difusión.

 

Eco-eficiencia es “alcanzar más con menos”; es lograr más outputs agrícolas en términos de cantidad y calidad con menos inputs de tierra, agua, nutrientes, energía, mano de obra o capital. El concepto de eco-eficiencia abarca tanto las dimensiones ecológicas y económicas de la agricultura sostenible. En este contexto se enmarca el término “Intensificación ecológica de la agricultura” que pretende la producción de más alimentos por unidad de uso de recursos a la vez que se minimiza el impacto de la producción de alimentos en el medio ambiente. Para ello se requiere mayor precisión en el uso de inputs y reducción de las ineficiencias y pérdidas. También se requiere una visión más holística de la agricultura.

 

Las estrategias claves para la eficiencia productiva sostenible de la agricultura del futuro se fundamentan en: (i) manejo del suelo (ii) incrementar la diversidad de cultivos (rotaciones); (iii) mejora de la fertilidad del suelo (uso eficiente de fertilizante); (iv) utilizar técnicas eficientes de riego; y (v) manejo integrado de plagas.

 

La I+D es la principal fuente de nuevas tecnologías y del crecimiento de la productividad de la agricultura en el largo plazo. Los beneficios estimados de la I+D de la agricultura generalmente exceden con creces sus costes (la tasa interna anual de retorno puede varios entre 20 y 80%). Sin embargo, los beneficios de la I+D en la agricultura son frecuentemente subestimados y ello puede derivar en más falta de inversión.

 

Por último, otro nuevo aspecto de suma importancia a considerar es la relación entre los cultivos alimentarios y la salud humana. Datos recientes sobre la composición de los alimentos indican una tendencia descendente del contenido mineral de los mismos, sugiriéndose que las prácticas intensivas de cultivo de los últimos años han podido inducir un agotamiento de los minerales del suelo. Los elementos que suelen mostrar carencias son: hierro, zinc, cobre, calcio, magnesio, yodo y selenio; que pueden generar deficiencias subclínicas y predisponer a ciertas enfermedades y a la pérdida de calidad de vida. El Informe FAO de 2013, denominado “Sistema alimentario para una mejor nutrición” pone de manifiesto que actualmente 2000 millones de personas sufren carencias de micronutrientes; lo cual supone altos costes económicos y sociales y representa un gran desafío de máxima prioridad mundial en materia de nutrición: incrementar el contenido de micronutrientes de los alimentos básicos con la finalidad de obtener alimentos enriquecidos.

Se conoce por “biofortificación” el proceso para mejorar el valor nutricional de las partes comestibles de las plantas mediante el uso de prácticas agronómicas, principalmente la fertilización; y en menor grado también la mejora genética convencional y la biotecnología. La “Agricultura biomédica” es un nuevo paradigma, que con un enfoque transdisciplinar, involucra a científicos, agrónomos y biomédicos; y tiene como objetivo identificar, desarrollar y producir genotipos específicos de cultivos alimentarios para constituir un modelo de dieta que reduzca el riesgo de enfermedades crónicas (cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo II y obesidad)

Lunes, 18 de Marzo de 2013 14:44

El porvenir de la agricultura mundial

El viernes, 22 de Marzo, a las 12'00 horas, en el Salon de Actos del IFAPA-Alameda del Obispo, Elías Fereres Castiel, catedrático de la Universidad de Córdoba e investigador del Instituto de Agricultura Sostenible, CSIC, hablará sobre "El porvenir de la agricultura mundial".

Elías Fereres Castiel es Ingeniero Agrónomo por la Universidad Politécnica de Madrid (1969) y se doctoró en Ecología (1976), en la Universidad de California, Davis (EEUU). Actualmente es catedrático de la Universidad de Córdoba, investigador del IAS-CSIC y presidente de la Real Academia de Ingeniería. Ha sido Consultor de varias agencias internacionales, entre ellas la FAO. También ha sido miembro del Consejo Científico del Grupo Consultivo de Investigación Agraria Internacional.


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Durante toda la mañana, más de un centenar de universitarios ha participado en las Jornadas ‘50 años de la PAC en nuestros alimentos’, un ciclo de conferencias cuyo objetivo es acercar a la sociedad la importancia de la Política Agraria Comunitaria en la Unión Europea, no solo como normas legales o ayudas sino como un instrumento que vela por la producción de alimentos y seguridad, además de preservar el medio ambiente.

La Universidad de Córdoba se sitúa en la primera posición nacional dentro de la disciplina " Agricultura" en la edición 2012 de los ‘Rankings I-UGR de las Universidades Españolas según Campos y Disciplinas Científicas’  en el que la UCO asciende también a la segunda posición en el campo de ‘Ciencias Agrarias’ con respecto a la edición anterior. Asimismo, se sitúa en el top 10 nacional en el campo de ‘Tecnologías de la Información y la Comunicación’.

De las 37 disciplinas científicas que se analizan en el ranking en 5 de ellas la Universidad de Córdoba logra situarse en el top 10 nacional. Cabe destacar,  además de la ya citada primera posición en la disciplina de ‘Agricultura’, una cuarta posición en ‘Biología Vegetal y Animal’. Finalmente, se posiciona en octavo lugar en ‘Informática’ y alcanza la décima posición en ‘Medicina’ y ‘Bioquímica, Biología Celular y Molecular’. 

El , 8  de junio, a las 12'00 horas, enla sala de juntas del Instituto de Agricultura Sostenible (edificio anexo) Sara Sánchez Moreno, investigadora del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), hablará sobre " Los nemátodos y las redes tróficas edáficas como bioindicadores del efecto ambiental del manejo agrario".

El seminario repasará la participación de la nematofauna edáfica en diferentes funciones ecológicas (ciclo de nutrientes, supresión de especies plaga) y las oportunidades que presenta su estudio en sistemas agrarios intensivos, extensivos y experimentales, así como la utilidad de los indicadores desarrollados en los últimos años (índices de la red trófica, huellas metabólicas, topología de la red trófica.

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La Corporación PBA, entidad que representa al Consorcio Andino de Innovación Participativa con Pequeños Agricultores  y la Universidad de Córdoba cooperarán en la ejecución de proyectos y programas de formación, investigación e innovación a realizar en el Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario ( ceiA3) y en la citada corporación, tras la firma esta mañana en el Rectorado de un convenio para ello entre el director ejecutivo de esta última, Santiago Perry Rubio, y el rector de la UCO, Jose Manuel Roldán.

 

Los investigadores del Departamento de Agronomía de la UCO María Teresa Carrillo, Juan Antonio Rodríguez y Emilio Camacho han sido galardonados con el premio a la mejor comunicación en el VI Congreso Ibérico de AgroIngeniería dentro del área temática de "Suelo y Agua" por su trabajo titulado "Gestiones de redes de riego con indicadores ambientales".
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 El viernes 1 de abril, a las 13'00 horas, en la sala de juntas (edificio anexo) del  Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) Isabel Álvarez, ex directora de la División de Investigación y Extensión de la FAO hablará sobre “Tendencias globales en agricultura: retos para la I+D+i agraria”.

Su intervención girará en torno al desafío que supone hacer frente a una demanda de alimentos cada vez mayor, dadas las perspectivas de crecimiento mundial, que prevén una población global de 9.200 millones de personas para el año 2050. En este sentido, la investigación agraria debe contribuir a incrementar la eficiencia de los sistemas productivos sin poner en riesgo la conservación de los recursos naturales.
 

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En su segunda jornada, la acuicultura y el cambio climático centrarán la agenda de la Semana de la Ciencia en Córdoba.  En el primer caso, la directora del Centro IFAPA Agua del Pino, María Luisa Cordero disertará sobre la acuicultura marina en Andalucía. En su intervención, la experta realizará una revisión histórica de la cuestión, para centrarse luego en el estado actual, los sistemas de cultivo más frecuentes, las especies más cultivadas y la últimas producciones. La charla tendrá lugar a las 19 horas, en el salón de actos de Cajasur (C/ Reyes Católicos, 6).


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