"El querido hermano", de Joaquín Pérez Azaústre

4 semanas 6 minutos antes - 4 semanas antes #203 por club-lectura
Me acerco por segunda vez en pocos meses a la estantería de El querido hermano. Desde que yo lo dejé hace unos meses, el libro ha vuelto a ser prestado y tiene las esquinas de algunas de sus hojas con la señal de haber sido dobladas. ¿Fui yo quien las doblé? No me acuerdo. No suelo hacerlo en libros que no son míos. Las releo con curiosidad. En la primera de ellas, página 96, Manuel Machado rememora el momento en el que esperó a su hermano Antonio en la Gare de Lyon. Venía a reunirse con él para trabajar en París, a finales del siglo XIX, y a su vez se acuerda de su abuelo, que también llegó allí, aunque en 1841 (“qué peregrinación en busca de un lugar en que apagar ese fuego extraño que al parecer arrastran todos los hombres de esta familia”). Ahora, estamos en 1939, y Manuel va con su mujer, Eulalia, y un chófer, Jesús, a París, al entierro de su hermano Antonio, y durante todo ese viaje incómodo y largo, tiene mucho tiempo para recordar, para rememorar todo lo que ha pasado, y “a Manuel le parece que esos dos instantes son el mismo, que es un mismo momento ese que están viviendo Antonio y él, al abrazarse, tras bajarse del tren, y también el presente, cuando es Manuel quien se dirige a París, cuarenta años después, para llegar al entierro de Antonio".
Avanzo y paso al siguiente doblez en la página 218: nuestros viajeros - Manuel, Eulalia y Jesús- se dirigen ya a Colliure (saben que Antonio ha muerto en este pequeño pueblo francés) y hacen parada en Toulouse para comer. Es allí donde “la muerte del hermano de Manuel se ha vuelto más corpórea que en ningún otro momento”, y donde la normalidad que les rodea contrasta con esa tristeza que los envuelve a ellos, que está presente en todo el libro, como un sustrato en el que ha crecido esta historia acerca de dos hermanos que nos han querido hacer creer toda la vida que representaban como nadie las dos Españas. Este triste libro viene a demostrar lo contrario. Dos hermanos que se querían (¿quién es el querido hermano? ¿Antonio, Manuel?), que se necesitaban, que compartían muchas cosas, entre ellas, el amor a la poesía: “Pero no ha muerto su hermano. Ni siquiera su mejor amigo. Ha muerto su compañero en la literatura y en la vida. En la poesía y la vida. Esto es lo primero que tenemos que entender para alcanzar a sentir el pulso de la escena”.
Lo que ocurrió fue lo siguiente: primera causalidad, el golpe de estado sucedió el 18 de julio, dos días después de la festividad de la Virgen del Carmen; segunda casualidad: Eulalia, la mujer de Manuel Machado tenía una tía monja en Burgos que, tercera casualidad, se llamaba Carmen y, claro, fueron a visitarla. Consecuencia: Manuel y Eulalia estaban en el “lado nacional” el 18 de julio. A partir de aquí, llamémosle miedo (¿hay algo más humano que el miedo?), o prudencia, o conformismo, Manuel se quedó en un bando mientras Antonio estaba en el otro. Así de simple. Lo que vino después, ya lo sabemos, y quizá ellos mismos se dejaron empujar por fuerzas que los separaron muy a su pesar.
Joaquín Pérez Azaústre (Córdoba, 1976) ha escrito una novela certera en lo profunda y serena, muy poética, quizá su mejor obra, con tintes biográficos e históricos que, como nos sabe a poco, nos impulsa a leer algo más de él, y así llegamos a Atocha 55.
¿Qué tiene en común con El querido hermano? Ambas novelas se sitúan temporalmente en dos fechas clave para la historia de España, como son 1937 y 1977, de cambios que están por venir y que se están iniciando: unos, los primeros, de la libertad a la dictadura, y otros, los segundos, de la dictadura a la libertad. Y nos hablan a través de la vida de personas concretas que, además, existieron: Antonio y Manuel Machado, por un lado, y los abogados del bufete laboralista de Atocha por el otro.
Pero además de eso, es la tristeza de los hechos, y la poesía que hay en esa tristeza, lo que también los une. Así, en Atocha 55, Alejandro, uno de los sobrevivientes gracias a otra casualidad (una bala rebotó en el bolígrafo metálico que llevaba en el bolsillo de la camisa), después del atentado se marcha a Cádiz y pasea por la playa con un ejemplar de El vuelo de la celebración, de Claudio Rodríguez, en las manos, “ese libro de un año atrás que Enrique deseaba que leyera, con poemas que nombran su dolor, la misma herida”. Se refiere a Enrique Vandelvira, uno de los abogados asesinados, y le hizo entrega de él Manola Carmena, compañera y amiga abogada, que tenía otro despacho a pocos metros del suyo. El paralelismo entre los versos del libro, sobre todo del poema Herida en cuatro tiempos, y lo que le ha sucedido a él, es estremecedor: “¿Y volveré a soñar / esta pesadilla? Tú estate quieto, quieto. / Pon la cabeza alta y pon las manos / en la nuca.”
Os dejamos las primeras páginas de El querido hermano y el cartel con el que daremos difusión a esta lectura del Club.
También tenéis a vuestra disposición en la Biblioteca , estos y algunos títulos más de Joaquín Pérez Azaústre.

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