Las dos caras del payaso en pantalla

Texto de Alicia Molina Amador

Ahora que ya ha pasado la noche de Halloween, parece más seguro hablar de este tema sin tener pesadillas. Payasos. Los payasos nos asustan. Resulta casi contradictorio que nos provoque miedo algo que al mismo tiempo relacionamos con la animación de fiestas infantiles. Curioso, ¿verdad? Lo cierto es que, si bien los payasos son algo que nos hace reír, también nos puede aterrorizar (y no solo a niños). Las industrias del cine y la televisión han exprimido al máximo esta premisa para producir contenido hasta la fecha, presentándolos de dos maneras opuestas: como entretenimiento, dando forma de perrito a un globo, o asomado a una alcantarilla o en el más oscuro de los sótanos en mitad de la noche. 

En un extremo encontramos la perspectiva que nos ofrecen personajes como Cameron Tucker, uno de los protagonistas de Modern Family, al que la mayoría conoceréis. Cameron es un entusiasta de los payasos que, de vez en cuando, se disfraza de su alterego llamado Fizbo, el cual no es ni más ni menos que el nombre con el que se hacía llamar durante su época trabajando como payaso. Otro ejemplo que los caracteriza como amables, y que quizá es más conocido en nuestro país, es el del grupo de Los payasos de la tele, entrañables y graciosos que popularizaron su “¿Cómo están ustedes?” entre los niños.

En el extremo opuesto encontramos a payasos siniestros y diabólicos que persiguen a niños y, en ocasiones, se los comen (a la par que alimentan el miedo de los espectadores). Un claro ejemplo es Pennywise, creado por Stephen King y protagonista de las películas It (2017)e It Capítulo dos (2019). También encontramos a Twisty (American Horror Story), un payaso desgraciado que, de hecho, está basado en el asesino en serie John Wayne Gacy también conocido como El payaso asesino. Por último, podríamos incluir en este grupo al mismísimo Joker, que como se muestra en la película Joker (2019) es un personaje desequilibrado, desgraciado y amoral que se oculta tras su disfraz de payaso de aspecto descuidado y apático.

Una de las primeras apariciones del payaso como elemento de terror en el cine se remonta a 1924 con la película de cine mudo He who gets slapped. ¿Os habéis preguntado qué hace que les temamos desde hace tanto tiempo? Se llama coulrofobia (del griego antiguo κωλοβαθριστής o kolobathron, “Que anda en zancos” y φόβος o phobos, “miedo”), y el principal motivo no es solo la increíble caracterización del personaje como en el caso de Twisty, ya que un payaso tradicional puede quitarle el sueño a más de uno. Según las investigaciones realizadas con niños y adultos que sufren esta fobia, lo que les causa ese miedo irracional es su perturbadora apariencia: su sonrisa permanente, su nariz roja y la excesiva cantidad de maquillaje de su cara, detrás de lo cual pueden ocultar su verdadera identidad. Esto les aleja de la apariencia normal de un humano por lo que «pueden desencadenar la respuesta de lucha o huida de nuestro cerebro», según el Instituto de Psicoterapias Avanzadas de Zaragoza.

Se trata de una fobia muy común, de hecho, son varios los actores que han afirmado públicamente que la sufren, como Johnny Depp o Daniel Radcliffe, por lo que, ni si quiera el mayor de los piratas ni el mejor de los magos de Hogwarts se libra del pánico que causan estos personajes en la gran pantalla.

Referencias:

Instituto de Psicoterapias Avanzadas. (s.f.). ¿Qué es la coulrofobia? El miedo a los payasos. Recuperado de https://psicologoszaragoza-ipsia.com/blog/coulrofobia-miedo-a-los-payasos/#Los_payasos_no_parecen_humanos

Sobre la autora de este post:

Alicia Molina Amador es estudiante del Doble Grado de Traducción e Interpretación (EN/IT – ES) y Estudios Ingleses de la UCO, y una aficionada al cine, a la lectura y al arte.


Su contacto: ali.molina16@gmail.com o l92moama@uco.es

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